Rosa Belmonte-El Correo
- Volvemos a caer en la trampa de fingir que nos importa lo que diga Puente
Entre el Rey y Óscar Puente, siempre con el Rey (incluso sin saber lo que haya dicho el ministro). Entre Puente y Javier Negre, me pido el comodín de lo que sea. Volvemos a caer en la trampa de fingir que nos importa lo que diga Puente. Nos importa el estado de las carreteras o de la red ferroviaria. Y la educación. La anomalía es que Puente es ministro. Y el primero que critica abiertamente al Rey. Ha profanado a Faemino y Cansado para calificar de «absoluta ignominia» el saludo del Rey a Negre en Cali, además de retuitear un perfil que reclamaba «¡República ya!!!». Me contó alguien cercano al Rey que los reyes de Holanda, tan aparentemente naturales, tienen un equipo como esos criados estirados que han entrado en ‘La promesa’ al servicio de un duque de visita. Hay un estricto control sobre a quién saludan y quién los saluda. Y no hablamos solo de la calle. ¿Qué pretendían? ¿Que alguien hubiera placado a Negre para no hacerse la foto?