La izquierda abertzale busca el contacto con el PP vasco

EL CORREO, 7/8/11

La izquierda abertzale ha decidido aprovechar el escenario abierto en Euskadi por su apuesta por las vías exclusivamente políticas y la tregua permanente de ETA para iniciar una discreta maniobra de acercamiento al Partido Popular. En un gesto unilateral, la antigua Batasuna busca tomar la temperatura a la dirección del PP vasco, con el fin de abrir una vía de comunicación entre ambas fuerzas, según ha podido saber EL CORREO de fuentes de absoluta solvencia. Tras haber mantenido contactos privados y públicos con el resto de formaciones, la izquierda abertzale intenta sondear a través de intermediarios autorizados a los populares de Antonio Basagoiti, en un momento en el que éstos tratan de resituar su discurso sobre el fin del terrorismo.

Sin renunciar a sus medidas de exigencia democrática, la cúpula autonómica del PP aspira a presentarse como una solución para la paz en un intento por contrarrestar de algún modo el mensaje que lanza el nacionalismo, especialmente el PNV. Su presidente, Iñigo Urkullu, insiste en que un eventual Gobierno en manos de Mariano Rajoy después de las próximas elecciones generales supondría un «freno» al proceso de pacificación. Una advertencia que los populares consideran que pasa desapercibida para los votantes de fuera de Euskadi en un contexto de fuerte crisis económica, pero que les puede hacer daño electoralmente en el País Vasco.

La apuesta promovida por dirigentes de la izquierda abertzale tradicional para explorar una línea de comunicación con el Partido Popular de Euskadi fue gestada al margen de los periódicos cruces de descalificaciones entre ambas fuerzas, cuya ultima expresión se ha vivido esta semana a cuenta de la presencia de familiares de presos de ETA invitados por Bildu en el arranque de las fiestas de Vitoria. Históricos de Batasuna tienen la firme convicción de que el PP constituye una de las «cuatro grandes sensibilidades del país», junto a la izquierda abertzale, ahora en la coalición soberanista, el PNV y el PSE. A su juicio, cualquier acuerdo de peso que se alcance necesita de estas cuatro patas. Si faltase una, nacería «cojo».

Álava, nueva referencia

La búsqueda del único contacto que le falta a la izquierda abertzale en el arco político vasco se ha producido en coincidencia con la constitución de los nuevos ayuntamientos y diputaciones, en un mapa que refleja la pluralidad del país: el PNV gobierna la Diputación de Bizkaia y Bilbao; Bildu hace lo propio en Gipuzkoa y San Sebastián; y el PP, el último en consumar su acceso al poder, Álava y Vitoria. Finalmente, las fuerzas más votadas han acabado por liderar las instituciones.

Los populares tienen en Álava dos nuevas referencias de su giro renovador y su vocación de pacto. El alcalde de Vitoria, Javier Maroto, y el diputado general, Javier de Andrés, han dado muestras de su disposición a llegar a acuerdos «institucionales» con Bildu, aunque no políticos, en una apuesta con la que van a marcar un perfil propio en su gestión. De hecho, Maroto acaba de desmarcarse de la línea oficial de su partido para expresar sin ambages su rechazo «con todas las consecuencias» a la central nuclear de Garoña.

Tras dos años sin atentados mortales en España, la izquierda abertzale ha enviado ya a sus primeros emisarios afines como punta de lanza de su intento por sondear a la dirección del PP vasco, cuyos líderes han compartido instituciones con el mundo de Batasuna en su actividad política y pública. No sólo en Álava, donde los populares gobiernan en minoría y son conscientes de que se tendrán que apoyar en Bildu. Sin ir más lejos, Basagoiti se inicio como concejal hace más de quince años en el Ayuntamiento de Bilbao, en el que tuvo enfrente a corporativos de HB y de Euskal Herritarrok durante dos mandatos.

En Gipuzkoa, los populares están más acostumbrados al ‘roce’ con la izquierda abertzale. Su presidente, Borja Sémper, acaba de declarar que Rajoy «será todo lo hábil que hay que ser» para buscar con «eficacia» el fin definitivo de ETA, en un guiño implícito a ese mundo y a quienes dudan de su capacidad para impulsar con garantías la pacificación y normalización. En las filas del PP guipuzcoano se aboga incluso por no rehuir el debate en público con la formación soberanista y la izquierda abertzale, su principal socio.

Los populares que preside Sémper ya dieron un paso significativo al acudir a la sede del PNV tras su nombramiento. En sus filas son partidarios incluso de la discusión cara a cara con la izquierda abertzale tras la llegada de Bildu al poder. A favor de esta tesis recuerdan la trayectoria de su concejal donostiarra Gregorio Ordóñez, asesinado por ETA en 1995, quien no ocultaba sus refriegas con HB. «Hay que debatir y hacerlo cada vez más porque es la manera de desmontar sus argumentos», señala un alto cargo del PP, proclive a «jugar el partido, con una ETA abocada a su fin».

Mensaje «entendible»

«Tenemos que hacer entendible nuestro mensaje», insiste el mismo responsable, que pone como ejemplo la actitud del PP guipuzcoano en la crisis por los escoltas de Andoain, cuando fueron vetados para entrar en el Ayuntamiento. En vez de recurrir al «lío» y las críticas gruesas, optó por denunciar «la falta de sensibilidad» de la alcaldesa, de Bildu, con los concejales amenazados. Y se llegó a un acuerdo. «Es que, además, nosotros no competimos electoralmente con ellos. Por eso el debate para el PP es más fácil que para el PNV, que se disputa el mismo terreno con la izquierda abertzale», explican las mismas fuentes.

Aunque el PP sigue en fase de renovación de su discurso, el terreno no está aún lo suficientemente abonado como para que prospere la vía de contactos que impulsa la izquierda abertzale histórica, representada por Rufi Etxeberria y Rafa Díez Usabiaga, entre otros. No se ha producido un portazo, pero los primeros movimientos para formalizar un canal de comunicación han sido recibidos con todas las cautelas por la dirección de los populares vascos. La cúpula del partido se inclinaría por abrir esa línea si la izquierda abertzale o Bildu plantean con claridad el final de ETA y se deciden a reconocer de forma efectiva a las víctimas del terrorismo. Con gestos de ese calado, se allanaría el camino. Sobra decir que un comunicado de la banda anunciando su cese definitivo también ayudaría de manera decisiva a establecer esa relación política entre ambas fuerzas.

La izquierda abertzale encara con cierto sosiego la nueva etapa que se abre en Euskadi. Oficialmente, no teme una victoria electoral del PP que le lleve a La Moncloa, convencida de que el proceso de paz está suficientemente «encarrilado». Según esta lectura, un Gobierno de Rajoy no constituiría una obstáculo por sí solo para consolidar la paz. Tampoco para alterar su hoja de ruta, sostenida en los tribunales en la legalización de Sortu y en la petición al Gobierno para que haga gestos hacia el mundo de los presos, como la derogación de la ‘doctrina Parot’ y la concesión de beneficios penitenciarios a reclusos enfermos de gravedad. Todo esto siempre que ETA no lo enturbie.

En línea con Currin

La antigua Batasuna reconoce al Partido Popular de Euskadi como una de las «cuatro sensibilidades del país»
Intenta abrir una línea de comunicación con los populares, que aspiran a presentarse como solución para la paz y no un freno

Son expectativas que van en línea con la tesis del abogado sudafricano Brian Currin, cabeza visible del grupo de mediadores que asesora a la antigua Batasuna para hacer irreversible la desaparición de la violencia. «Confío en que, con independencia de quién gane, la izquierda abertzale continuará con su proyecto y Sortu podría ser legalizado. Si el alto el fuego se mantiene y ETA termina como organización, se abre un escenario en el que no tendría por qué haber dificultades políticas para que el PP pudiera dirigir y facilitar un proceso de paz», declaró Currin en una reciente entrevista con este periódico.

REFLEXIONES
INTERMEDIARIOS Los primeros sondeos han sido recibidos con todas las cautelas por el PP, que plantea el fin de ETA
DIRIGENTES RENOVADORES Apuestan por debatir con la izquierda abertzale cara a cara para «desmontar sus argumentos»

La izquierda independentista no es ajena al giro renovador del partido de Basagoiti, pese a algún aspaviento. En un manifiesto, los procesados por intentar reflotar Batasuna en el ‘caso Bateragune’, encabezados por Arnaldo Otegi y Díez Usabiaga, mencionan al ‘número dos’ del PP, Iñaki Oyarzábal, por haber sido uno de los políticos vascos que «ha reconocido la nueva realidad y el impulso que en la misma han tenido las decisiones adoptadas por la izquierda abertzale».

Los populares están decididos a atajar el discurso del miedo y presentarse como una oportunidad para alcanzar la pacificación y no ser un freno. «Queremos la paz más que nadie», asegura un alto cargo. Para ello, insistirán en reivindicar la eficacia de la exigencia democrática a ETA y su entorno político. «Si hemos llegado a esta situación ha sido porque no hemos cedido», subrayan en la dirección del PP vasco.

Pero también son conscientes de que tendrán que reconocer «avances» en ese mundo. Y no sólo en privado. Por ejemplo, las declaraciones de los presos disidentes de ETA serían pasos a destacar. Los de Basagoiti caminan más seguros sobre este terreno que les sigue siendo resbaladizo porque ahora comparten con el PNV que «la paz no tiene precio político».

EL CORREO, 7/8/11