Rafael Puyol-El Debate
  • Resulta indiscutible la influencia que la ley de nietos va a tener en el censo de las próximas generales. La cifra de nuevos votantes respecto de los comicios pasados es posible que se incremente entre medio millón y 600.000 personas. No todas se incorporarán al Censo por la vía de la Ley, pero sí la inmensa mayoría

Para el gobierno una «reparación histórica frente a quienes tuvieron que abandonar el país durante la dictadura»; para el PP y Vox una operación con el objetivo prioritario de alterar el censo electoral de cara al 2027; para la mayoría de las personas consultadas en las encuestas un fenómeno que, sin duda, va a influir en los próximos comicios; para quienes nos ocupamos de la demografía y los analistas de los procesos electorales, un tema de estudio singular ya que en menos de cuatro años ha provocado el mayor proceso de naturalización de la historia reciente de España. Las cifras del Ministerio de Asuntos Exteriores sitúan entre 2,4 y 2,6 millones las personas que han mostrado interés por la norma desde su entrada en vigor en octubre de 2022. De ellas algo más de 1,2 millones han formalizado la solicitud en un consulado y en torno a los 550.000 expedientes habían sido aprobados a mediados de este año con un porcentaje exiguo de denegaciones (2%). De los aprobados unos 307.000 habían completado su inscripción en el Registro Civil consular, un paso previo inexcusable para lograr la condición efectiva de ciudadano español.

Resulta ilustrativa la comparación con la Ley de Memoria Histórica de 2007 que recibió unas 490.000 solicitudes a lo largo de una década con un índice de desestimación del 20 %. La norma actual ha superado con creces y en un tiempo sustantivamente menor el precepto anterior debido al cambio en el grupo elegible que ha pasado de centrarse en los exiliados de la Guerra Civil a comprender personas que salieron más tarde por otros motivos.

El impacto demográfico y sus consecuencias electorales se observan a través del Censo de Españoles Residentes Ausentes (CERA). Desde las elecciones generales de julio de 2023 el censo ha crecido en unos 375.000 inscritos (16 %) logrando 2,7 millones de electores en mayo de 2026 a un ritmo de crecimiento mensual de unos 16.000. Si se mantuviera esta tendencia, las proyecciones apuntan a un CERA de unos 3 millones para 2027, con un incremento acumulado desde 2023 entre medio millón y 600.000 votantes más. ¿Cuántos de estos nuevos electores se deberán a la ley de nietos? La respuesta es que no lo sabremos con exactitud. Hay otras formas «ordinarias» de crecimiento del CERA (transmisión ordinaria de la nacionalidad por filiación, naturalizaciones por residencia, matrimonio u otras vías de españoles que emigran, simples regularizaciones administrativas de bajas consulares), pero si tenemos en cuenta lo sucedido hasta ahora es plausible pensar que la mayoría de esos nuevos votantes potenciales serán personas beneficiadas por la ley de nietos. El efecto no va a ser uniforme. Todo parece indicar que Madrid y Galicia van a liderar las ganancias del crecimiento y hay estimaciones según las cuales los nuevos electores podrían jugar un papel decisivo en ese movimiento final de escaños en unas 16 provincias, beneficiando en 12 a los partidos de izquierda si se mantuvieran las mismas tendencias de voto que en 2023. Hay que tener en cuenta que el voto exterior en el Sistema d´Hondt utilizado en circunscripciones medianas o pequeñas puede influir decisivamente en el último escaño.

El crecimiento de las solicitudes no es geográficamente uniforme, con una fuerte concentración en Argentina (42 %). Se sitúan después Brasil, Cuba, México, Chile y Venezuela que junto con la república de los gauchos suman en conjunto más del 80 % de las presentadas.

En conclusión, resulta indiscutible la influencia que la ley de nietos va a tener en el censo de las próximas generales. La cifra de nuevos votantes respecto de los comicios pasados es posible que se incremente entre medio millón y 600.000 personas. No todas se incorporarán al Censo por la vía de la Ley, pero sí la inmensa mayoría. Los nuevos nietos serán sobre todo residentes en Argentina y en otros países latinoamericanos y su influencia podría dejarse sentir sobre todo en circunscripciones medianas o pequeñas a la hora de decidir el último escaño.

En algunas partes de este escrito he utilizado conscientemente el condicional. Algunas de las cosas descritas simplemente podrían suceder. Hay cierta incertidumbre en las cifras manejadas y en las decisiones finales que adopten los nietos presuntamente implicados en hacerse o no españoles. Además su repercusión en el voto de las próximas generales va a depender de cuántos de esos nietos se inscriban en el Registro Civil y en el censo electoral correspondiente y finalmente de cuántos voten. Es necesario tener en cuenta que el voto CERA es inferior al interior. Así que la repercusión electoral es indudable y todo parece indicar una clara utilización de la medida en beneficio de quien la ha promovido, pero de unos resultados que, por el momento, son difíciles de precisar.

  • Rafael Puyol es presidente de la Real Sociedad Geográfica