Irene González-Vozpópuli
- Lo que se haga los próximos meses determinará el rumbo de nuestra historia
Ha llegado la hora. No es momento para la duda, el miedo o la cobardía. No estamos ante un cambio de Gobierno, ni un fin de ciclo político, sino ante algo de mayor trascendencia ante la última vez que votaremos siendo los españoles mayoría, la última oportunidad de salvar España. Después de cinco décadas en las que el destino de nuestra patria ha sido secuestrado por sus enemigos y dirigido al precipicio; en las que las fuerzas disgregadoras de la nación, izquierda y secesionismos subestatales, han gobernado; en las que los cobardes y traidores han ocupado el Gobierno sin molestar a los anteriores cuando se apartaron, sin que jamás ejerciesen un poder para el bien común de la nación. Después de décadas de un líquido amniótico que ha narcotizado a las generaciones que me preceden, que subyugado a un pueblo español al PSOE al considerarlo la institución estatal mediática y política incuestionable, sin distinguir entre España y su secuestrador, al fin ha llegado la hora de que pueda evitarse la destrucción nacional y social del pueblo español en el que nos ha embarcado la clase política del régimen.
El socialismo desaparece en Europa
Como esas raras ocasiones en las que la naturaleza se alinea, el 29 de noviembre se abre una pequeña rendija de oportunidad para acabar con el PSOE y enviarlo al vertedero de la historia durante décadas, quizá por siempre. Esa posibilidad histórica pasa necesariamente por varias fases, la primera es que el partido socialista quede tercera fuerza por detrás de VOX. Les guste o no. Son matemáticas. Y sí, esto es posible, deseable y bueno para España. Ninguna encuesta lo apunta. Ninguna expectativa lo contempla, pero yo no estoy aquí para comentar lo que otros esperan que suceda, sino para construir esa realidad, a decirles que sí pueden hacer algo para salvar España. Vengo a hablar de la medicina que necesita nuestro país y no del apego patológico a su enfermedad por los derrotistas que creen que no se puede, que los malos tienen demasiado poder. En el resto de Europa los socialistas han desaparecido o menguado su existencia en los parlamentos cuando la situación de descomposición era ya irreversible. Si desapareció en Francia puede suceder en cualquier lugar. En España sólo podemos evitar la guerra (no) civil étnica dirigida por la extrema izquierda globalista que sufre ahora el país vecino si enviamos a la irrelevancia política al PSOE antes de que se consume nuestro reemplazo por la inmigración masiva. Y no va a haber otras elecciones antes de que se organicen y nacionalicen a otros millones acabando así con la existencia del pueblo español.
Es posible reconducir el suicidio nacional a un camino de prosperidad y justicia para los españoles de toda condición, especialmente el trabajador. Pero el camino de salvación de España y reconstrucción de la clase media, la industria, el sector primario y las familias pasa inexorablemente por un camino nacional donde la prioridad sea proteger al pueblo español y la prioridad de su prosperidad.
Borrar todo el sanchismo
Hay un camino arduo en esta campaña electoral, con unos criminales en las instituciones del Estado dispuestos a usarlas contra el pueblo español de igual modo que las cloacas han ofrecido la fiscalía y la agencia tributaria en pago a un narco que hiciese desaparecer a la juez Biedma por investigar un enchufe cutre del hermano del presidente del Gobierno en una diputación. Una vez pasado el Rubicón electoral, en el supuesto de que el PSOE quede tercera fuerza, los dos partidos mayoritarios de un sistema bipartidista todo poderoso serían Partido Popular de Núñez Feijoo y VOX de Santiago Abascal. Quienes dicen que el PSOE no desaparecerá sin que lo haga el Régimen están despreciando el poder omnímodo del Estado bajo su vigencia hasta el punto de que sólo él puede reformarlo sin ir a un guerra. La clave no es desmantelar el Régimen del ´78 el primer día, sino utilizar su poder para borrar todo lo aprobado por Sánchez en el día 1, un Decreto ómnibus de “restauración de la normalidad democrática” y en menos de 30 días publicar en el B.O.E. reformas estructurales para garantizar la supervivencia de la nación y el pueblo español.
El PSOE espera que un Gobierno PP y VOX dure un año en el que incendiarán las calles con violencia y se coman los retos de una crisis desconocida hasta hoy. El objetivo ha de ser expulsar a la izquierda del poder durante décadas para lograr un tiempo de paz relativa y hacer reformas desde la diplomacia hasta tráfico. Pero para que un cirujano pueda operar, el quirófano ha de tener paredes que le protejan de gérmenes del exterior. Esas murallas han de construirse el día 2 de Gobierno encaminadas a anular esa oposición traidora y sus tentáculos fuera de partidos que se han enriquecido durante años contra España. Esas murallas requieren no inclinar el tablero de nuestro lado, sino acabar con él y plantar el nuestro propio fruto de la realidad de los españoles y no laboratorios izquierdistas. Para ello hay que cortar financiación a los medios de comunicación que hasta ahora han participado como Direcciones Generales del PSOE y resto de la anti-España, así como el tejido asociativo a su servicio, (aunque éste se halla financiado desde el exterior en gran medida por Soros), endurecer las penas por el uso de la violencia como la acampada en Sol, y finalmente limpiar todas las instituciones en su alta jerarquía que han servido contra España.
La única medicina
España no puede permitirse un segundo mandato de Rajoy. Quienes sabemos que España tiene una oportunidad histórica que, de no ser aprovechada, será lo que hubiese sido la derrota en Lepanto. Quienes vemos que este momento necesita voluntad política de salvar España para los españoles, determinación, claridad de ideas, valentía y gracia para implantar la única medicina efectiva a estas alturas, un proyecto nacional, es ver que el primer partido en estas elecciones será un Feijóo inaugurando la campaña electoral con las bajas laborales y un necio Borja Sémper que representa la mediocridad cobarde y complaciente con quienes nos desprecian.
Lo que se haga los próximos meses determinará el rumbo de nuestra historia. Y ésta siempre es decidida por las personas que forman parte de ella, de su determinación para salvar España.