Iñaki Ezkerra-El Correo

  • Fue un guiño cómplice a los que comparten prejuicio racial en un momento en el que crecen las ultraderechas

Fue un comentario torpe del ex presidente del Gobierno y lo que más me llamó la atención fue la prisa, más patosa aún, que se dieron algunos en justificarlo y en explicarnos lo que es la ironía cuando carecen totalmente de ella. Hablo, claro, del artículo en el que sentenciaba que la selección gala «es de un altísimo nivel», pero «sin franceses». El desafortunado chiste no era ni siquiera original y llovía sobre mojado porque días atrás habían estado circulando por las redes sociales vídeos y memes en los que se hacía la misma broma sobre la condición francesa de los jugadores negros que iban a representar en el Mundial de fútbol al equipo de Les Bleus y a batirse contra la Selección española. Era, se mire por donde se mire, una fea alusión, una gracia sin gracia y un guiño cómplice a los que comparten el mismo prejuicio racial en un delicado momento en el que crecen las ultraderechas en todo el mapa europeo, cosa que saben de sobra Rajoy y su partido pues lidian como pueden o como saben las diferencias y afinidades que tienen con Vox precisamente en ese terreno vidrioso y nada inocente.

La RAE define la ironía como burla fina y disimulada, pero aquí faltó la finura y el disimulo. También la define como «expresión que da a entender algo contrario o diferente de lo que se dice» y aquí se dijo exactamente lo que se quería decir. A la carencia de ironía de Mariano y sus defensores se añade la de lógica. Y es que estamos ante los mismos a los que se les llena la boca elogiando la colonización española porque «no creó colonias sino provincias o virreinatos» y porque «integró a los indígenas del continente americano otorgándoles incluso títulos nobiliarios». De este modo, lo que a estos paradójicos, o más bien contradictorios, maestros de la ironía les resultaba una virtud para España les parece un demérito para la nación vecina. ¿En qué quedamos? ¿No reside en esa contradicción y en esa doble vara de medir la única y verdadera ironía?

La verdad es que resulta irritante comprobar cómo en la España de hoy se cierran filas para justificar cualquier lapsus, resbalón o estupidez que venga del partido, la secta, el bando propios, y viceversa: para magnificar la estupidez, el resbalón, el lapsus del adversario. El Gobierno finge indignarse, pero está feliz con ese desliz de Rajoy. Y, para avalar a este último, hay quienes te andan enviando estos días un vídeo en el que varios jóvenes francófonos de tez negra dicen sentirse antes senegaleses, malienses o congoleños que franceses. No debería ser un misterio para un país como el nuestro en el que hay un lehendakari Pradales de origen burgalés y un Aitor Esteban de origen soriano que dicen no sentirse españoles sino solo vascos. Eso a uno le parece todavía más raro.