Editorial-El Correo
- La confirmación del juicio a Begoña Gómez por tráfico de influencias y malversación asesta el segundo golpe a Sánchez tras la condena a su hermano
El juicio a Begoña Gómez, avalado por la Audiencia Provincial de Madrid por los presuntos delitos de tráfico de influencias y malversación de caudales públicos, asesta un segundo y severo golpe a Pedro Sánchez en su línea de flotación más personal, tras la condena a nueve años de inhabilitación a su hermano David por prevaricación. Justo en la misma jornada en la que el Tribunal de Justicia europeo parecía darle algo de aire al validar la divisiva Ley de Amnistía, el cerco judicial se estrecha un poco más sobre el presidente del Gobierno. La decisión de juzgar a su esposa ante un jurado popular por haberse valido supuestamente de La Moncloa para sus intereses particulares desarma la teoría de la conspiración y la «máquina del fango» que el propio Sánchez denunció, apoyado por el PSOE y el Ejecutivo, en su insólita carta de reflexión en la primavera de 2024.
Entonces, decidió cancelar su agenda pública en respuesta al movimiento del juzgado que dirige Juan Carlos Peinado de abrir diligencias de investigación contra su esposa. Aquella desconexión de cinco días para decidir si «merecía la pena» seguir en el cargo ha sido lo más cerca que ha estado de tirar la toalla. Ahora los jueces la sientan en el banquillo bajo el inquietante marco doctrinal del ‘caso Nóos’ que condenó a Iñaki Urdangarín por el aprovechamiento indebido del poder en el ámbito familiar. Frente a la línea de defensa que siempre ha sostenido que Gómez «no cobraba», la Audiencia recuerda que la gratuidad no la exime de sospecha: el beneficio de utilizar La Moncloa y la influencia de su marido se habría traducido en prestigio académico, en el relanzamiento de sus másteres y en un ‘software’ de más de 100.000 euros costeado por gigantes tecnológicos que acabó registrado a su nombre.
No debería servir de consuelo al presidente que el tribunal enmiende la plana al instructor Peinado en puntos clave -al tumbar el delito de corrupción en los negocios, archivar la causa contra el empresario Barrabés en esta vía y calificar de «poco afortunada» su teoría conspirativa de que los escoltas policiales ayudarían a Gómez a fugarse-. Al final, el hecho de que cinco magistrados, y no el controvertido juez Peinado en solitario, firmen un auto por unanimidad que ve indicios delictivos sobre Begoña Gómez viene a confirmar el peor de los escenarios para el jefe del Gobierno y su mujer: que hay caso y que habrá banquillo. Y que el juicio previsto en el primer semestre de 2027 podría condicionar las elecciones generales, si no se adelantan.