Mal día para supersticiosos, pero mira, ese peso que se quitan de encima los salientes: no van a participar en un Consejo de Ministros que viene con mal fario. La preparación de la crisis reveló otro rasgo de carácter de Pedro Sánchez, que estuvo preparando los relevos en conversaciones con Ábalos, aunque con un pequeño detalle: no le habló de lo suyo. Lo supo la misma mañana del sábado por una llamada telefónica. En justa compensación, ayer, durante la jura del cargo por su sucesora, al entregarle la cartera, ni siquiera mencionó al presidente. Tampoco lo hizo el novio de Meritxell después de entregar la cartera a Pilar Llop. Mira este es un factor diferencial con el comunismo clásico. En las purgas de los procesos de Moscú, los fusilados daban vivas al padrecito Stalin ante el paredón.

Otro caído con anécdota fue Iván Redondo. Se cuenta que el factótum de la Moncloa había hablado con el doctor Plagio para exigirle el nombramiento de ministro de la Presidencia. Su sucesor, Félix Bolaños, aludió al tema cuando recibió la cartera, al referirse al tema con una alusión discreta pero clara: “Estas cosas ni se deben pedir ni se pueden negar”. Iván, que había sido su jefe durante los tres años anteriores, era pedigüeño. Se cuenta que cuando aterrizó en Mérida como director de Gabinete de José Antonio Monago, aquel bellotari efímero que tuvo el PP. Nada más llegar llamó a la cúpu la del Grupo Vocento para pedirles que destituyeran al director de Hoy de Badajoz y pusieran en su lugar a un periodista de su confianza. Él no sabía entonces la diferencia que existía entre ser jefe de Gabinete de un presidente del Gobierno y serlo de un gobernante autonómico, pero esa diferencia no se les escapaba a los dirigentes de Vocento, que confirmaron al director de ‘Hoy’ y frenaron la carrera del valido de Redondo.

Enrique Santiago es ese tipo que dirige el Partido Comunista y que combina en dosis paritarias la crueldad y la burricie. Aquí ya hemos comentado su predisposición a hacer con nuestra familia real lo mismo que hizo Lenin con los Romanov. Ayer dijo en su cuenta de Twitter que “Cuba está aguantando el más duro bloqueo de la historia, medida contraria al derecho internacional que impide la llegada de alimentos, material sanitario y recursos financieros. La más eficaz ayuda humanitaria es cumplir las resoluciones de la ONU y levantar ya el bloqueo”.

¿Cómo nos va a extrañar lo de Garzón? Este pobre menguado confunde el bloqueo con el embargo. Nuestra Maite Rico le daba una réplica adecuada: “Cuba no sufre ningún bloqueo. Importa de EEUU el 60% de la comida que consume. El régimen castrista ha destruido un país que era la tercera economía de Latinoamérica en 1958. Y ha dilapidado la ayuda soviética, mayor que el plan Marshall”. Y después, dirigiéndose a Enrique Santiago añadía: “no tienes vergüenza”. Tiene razón. Ni cerebro.

Monsieur de Sans-Foy: llega un momento en que ni las canciones de Silvio Rodríguez te pueden entretener el hambre.

Rubén Sánchez también dejaba ver su tonticie sobre Cuba: “Gente que siempre ha permanecido callada ante el bloqueo criminal de EEUU sale ahora a dársela de solidaria para denunciar que los problemas económicos y sanitarios de la isla son culpa  de la gestión del Gobierno de Díaz Canel.

La Vanguardia publicaba ayer una noticia fantástica: “La castración prolongaría la vida de los hombres”, según un estudio realizado en una universidad neozelandesa con animales. Una habitual de este espacio como donante de espabilina, Carmen CAV, comentaba el asunto  con donaire: “Ya, pero les quitaría mucha gracia”.