Mas no es responsable de su impunidad

GUILLERMO DUPUY, LIBERTAD DIGITAL 12/04/13

· Aunque lo novedoso sería que el presidente de la Generalidad catalana anunciara que va a cumplir las sentencias judiciales, bien está que El Mundo nos anuncie este jueves en su principal titular de portada: «Mas desobedece a la Justicia y no escolarizará en castellano». Otros diarios no lo destacan, no por el hecho de que no constituya noticia alguna, sino para no poner de manifiesto la vergonzosa y, probablemente, prevaricadora pasividad del Gobierno español y de la Fiscalía General del Estado ante un continuado delito de desobediencia que Mas viene impunemente perpetrando, desde el mismo día en que alcanzó la condición de Molt Honorable.

Recordemos que en diciembre de 2010 CiU y PSOE pactaron la primera investidura de Mas sobre la base de, entre otras cosas, hacer caso omiso a las entonces recientes sentencias del Tribunal Supremo contrarias a la erradicación del castellano de las aulas. La sentencia que acaba de dictar el TSJC va en el mismo sentido y está igualmente condenada a convertirse en papel higiénico mientras el presidente del Gobierno y el fiscal general del Estado no cumplan su obligación de hacer cumplir la ley.

Teniendo en cuenta el caso omiso que el Molt Honorable ha hecho de las sentencias del Tribunal Constitucional respecto de los rasgos más inconstitucionales del soberanista estatuto catalán, o de la ley de Estabilidad Presupuestaria, que incumple el propio Gobierno del PP, podemos decir que Artur Mas ya tiene papel de sobra para destinar a tan higiénicos e íntimos usos. Al fin y al cabo, es el presidente de la Generalidad, no el caganer que lucen los belenes catalanes.

Lo que tenemos que tener todos claro es que a Artur Mas se le podrá culpar de muchas cosas, pero no del hecho de que no se le haga cumplir la ley y las sentencias. Lo que a estas alturas hay que denunciar no es que «Mas desobedece a la Justicia», sino que «Rajoy no obliga a Mas a cumplir las sentencias». Claro que, a estas alturas, esto tampoco es nada novedoso.

GUILLERMO DUPUY, LIBERTAD DIGITAL 12/04/13