Mas rentabiliza la amenaza

ISABEL SAN SEBASTIÁN, ABC 31/01/13

· Estamos ante una versión perversa de la parábola del hijo pródigo, eximido incluso de la obligación de arrepentirse de sus excesos.

La Generalitat de Cataluña ha solicitado, o mejor dicho exigido, 9.073 millones de euros al fondo de rescate creado por el Gobierno para auxiliar a las comunidades autónomas incapaces de hacer frente a sus pagos. Nueve mil setenta y tres millones de euros, el cuarenta por ciento de la cantidad total presupuestada este año para ese fin, que se unen a los 11.687 millones recibidos en 2012 del Estado en concepto de ayudas varias. Lo que hace un total de 20.760 millones de euros que los españoles hemos aportado a escote en el empeño de salvar a Cataluña de la quiebra provocada por la ineptitud de sus dirigentes.

La lógica y la buena crianza, que impone a los bien nacidos la sana costumbre de ser agradecidos, deberían haber llevado al Ejecutivo catalán a abrazar la humildad, rebajar el tono y el contenido de sus constantes ofensas a España, que el nacionalismo dibuja perezosa, rapaz, ávida de expoliar los frutos de su trabajo, y ponerse a hacer los deberes con el fin de cuadrar sus cuentas. Pero nada más alejado de la realidad. En lugar de agachar la cabeza, el tándem separatista formado por un Artur Mas echado al monte, rehén de la izquierda republicana, y un Oriol Junqueras que no acaba de creerse su suerte, sigue pedaleando en dirección al abismo, jaleando cada impulso con una nueva amenaza. Y lo peor es que les dejan. El president y sus compañeros de viaje la exageran, no la enmiendan. Se permiten el lujo de criticar al Ministerio de Hacienda por haber tardado en servirles en bandeja el producto de nuestros ahorros, logrados a base de recortes, y se jactan de que se lo gastarán como mejor les parezca.

Por ejemplo, en utilizar sus «embajadas» autonómicas para promover internacionalmente sus aspiraciones secesionistas o en mantener un aparato de propaganda digno del gigantesco engaño colectivo que resulta indispensable orquestar para conducir a la ciudadanía catalana a la trampa de la sedición. Y lo peor es que les dejan. Mientras Madrid, Galicia, Valencia o Baleares se aprietan el cinturón a costa de medidas impopulares, a fin de embridar su déficit y financiar al conjunto, Cataluña comunica que sobrepasará con creces el objetivo fijado (2,3 frente al 1,5 establecido como tope) y apela al victimismo como justificación del chantaje al que nos tiene sometidos. En 2013 Madrid recibirá 500 millones menos que Cataluña en concepto de IVA, a pesar de recaudar más por ese impuesto, y aportará 2.500 millones de euros al Fondo de Garantía de los Servicios Públicos, que representan el setenta y cinco por ciento del total. Exactamente 385 euros por habitante, frente a los 95 de cada catalán. A cambio, los madrileños ahorrarán en su televisión autonómica, sometida a un ajuste drástico del 40 por ciento de su presupuesto, pese a que ya era una de las más baratas para el contribuyente: 49 euros por hogar, frente a los 109 que cuesta la catalana, con sus siete canales intactos. Doscientos setenta y ocho millones de euros TV3 en el año 2011, por noventa y seis Telemadrid.

Estamos ante una versión perversa de la parábola del hijo pródigo, eximido incluso de la obligación de arrepentirse de sus excesos. Asistimos al triunfo del matonismo político, retribuido con generosidad mientras se castiga «de facto» a quienes siempre han cumplido con sus obligaciones y contribuido al progreso común.

Y no hay derecho.

ISABEL SAN SEBASTIÁN, ABC 31/01/13