- Por cierto, señor ministro, un poco más de respeto a los agentes muertos. En el acto de Baeza, antes de que lo abuchearan, se refirió a ellos por sus nombres propios, Jerónimo y Germán, como si fueran coleguillas suyos
Ayer mencioné el escándalo de que PSOE y Sumar se nieguen a aceptar la condición de profesión de riesgo para los agentes de Policía y los miembros de la Guardia Civil. Mientras lo escribía, en la Mesa del Congreso se votaba la prórroga para no validar la proposición de ley aprobada en el Senado para dar esa condición de riesgo a los miembros de ambos cuerpos. Esta es la 69º vez que se vota no debatir la validación del proyecto de ley. Semana a semana desde el 3 de septiembre de 2024 –cuando las Cortes están abiertas, claro– se ha ido prorrogando el periodo hábil para que se puedan presentar enmiendas al proyecto de ley. El PSOE dice que no se vota esto porque ellos quieren enmendarlo. Pero en 21 meses no han tenido ocasión de elaborar esas enmiendas. Está claro que Patxi López está muy ocupado insultando a sus rivales en el Parlamento. Él no está para minucias como las de una «profesión de riesgo».
La principal ventaja que tiene esa condición de «profesión de riesgo» para quienes están empleados en una es la de que se pueden jubilar a los 60 años con la pensión completa o a los 59 si ya tienen cotizados 35 años a la Seguridad Social. Cualquier ciudadano que tenga 35 años cotizados cualifica para una pensión máxima. Pero si se jubila antes de los 67 años se le hace serios recortes a su pensión final. A mí, cualquier discriminación en favor de las Fuerzas de Seguridad del Estado me parece positiva. Aunque vaya en contra de mis propios intereses.
Yo me pregunto en qué mundo viven los miembros de los partidos que integran este gobierno. Votar esa 69º prórroga en plena polémica por la última muerte en acto de servicio de dos agentes de un cuerpo infradotado para combatir el narcotráfico. Recordemos los hechos. Al día siguiente de la muerte de los dos guardias civiles, ni uno de los veintidós miembros de este Gobierno comparece en el funeral. Y un día después en el debate de Canal Sur María Jesús Montero hace la inmensa picia de hablar de «accidente laboral». No contentos con eso, dos días después Grande-Marlaska es grandemente abucheado por los familiares de los jóvenes que están jurando como nuevos guardias civiles. Vamos, que no eran saboteadores que iban a reventar un acto del benemérito cuerpo. Eran las familias que iban a acompañar a sus jóvenes que ingresaban en la institución. Los menos interesados en boicotear el acto.
Es por eso por lo que me pregunto en qué mundo viven los miembros de la Mesa del Congreso que el miércoles impidieron someter a votación el proyecto de ley aprobado en el Senado. Mientras en Baeza abucheaban a Grande-Marlaska, en el Congreso se daba otra patada en la entrepierna a los miembros de la Guardia Civil. Qué gran visión política tienen.
Y qué decir de la noticia ofrecida ayer por El Debate en la que hemos aprendido que mientras el ministro del Interior estaba haciendo un acto de autobombo, la directora general de la Guardia Civil fue avisada de la muerte de los dos agentes. El acto siguió como si no hubiera pasado nada. Normal. Para el ministro y su directora general no había pasado nada relevante.
P.S. Por cierto, señor ministro, un poco más de respeto a los agentes muertos. En el acto de Baeza, antes de que lo abuchearan, se refirió a ellos por sus nombres propios, Jerónimo y Germán, como si fueran coleguillas suyos. Esos dos hombres que dieron su vida por España eran un capitán y un agente del Servicio Marítimo de la Guardia Civil. Caídos en acto de servicio. Podría referirse a ellos por su empleo y su apellido, como se hace con los héroes.