No hay duda, José Félix Tezanos padece cistitis, acuñación eficaz de Nodoycrédito en mi blog a raíz del último sondeo del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Normal, cosas de la edad y de exponerse al frío. Tezanos, a quien la vieja guardia socialista llamaba Tenazos, le hace cantar al CIS la melodía más agradable. Rota la serie histórica no hay términos para la comparación y la encuesta dirá cada mes lo que conviene: gana el PSOE con 31,6%, 11 puntos de ventaja sobre Cs y 13 sobre el PP, cuya ventaja sobre Podemos no llega a un punto. La confusión del encuestador se contagia a los entrevistados, que también tienen confuso su recuerdo de voto: creen haber votado al PSOE cinco puntos más que al PP en 2016. En dichos comicios, el PP aventajó al PSOE en 10,4 puntos y 52 escaños. Han bastado dos sondeos para arruinar el CIS, que en general (salvo en la era Zapatero) había mantenido un prestigio.

Si el encuestador y su mandante (con d, no con g) se creyeran la patraña ya estaría el ‘doctor Fraude’ convocando elecciones, tal como había prometido, aunque tal vez esté esperando a que su socio desplace al PP de la tercera posición a la cuarta y el PSOE consiga un 42%, que le daría una mayoría holgada y suficiente. Por lo demás, Tezanos es un muñidor a la altura de su jefe, que día tras día da muestras de su incuria y desaliño intelectual.

Estuvo impresionante al confundir los términos constitucional y constitucionalista para espetarle a Rivera que todos y cada uno de los 350 diputados son constitucionalistas. No tuvo que imputar perplejidad el presidente de Ciudadanos: ¿también Bildu, los herederos de Batasuna? ¿Y Torra y Esquerra Republicana? Tenía Pablo Casado más razón que un santo al declararle partícipe del golpe que se está desarrollando en España y que le permite a él detentar la Presidencia del Gobierno. A título lucrativo, por supuesto. A José Ricardo de Prada, el pilar jurídico sobre el que el doctor Plagio levantó su moción de censura, no se le habría escapado esto.

No se sabe a santo de qué montó tanto patín. Al imputarle participación en el golpe le estaba reprochando una acción, mientras él, al negarle a Rajoy la condición de persona decente en un debate, le estaba negando el ser. Recuerdo haber sentido el pálpito en aquel momento en el que el llamado a constituirse en doctor Fraude –aún no sabíamos lo de su tesis– era uno de los sujetos más indecentes de los que poblaban la política española. Ninguno de sus colaboradores tiene suficientes años por delante como para borrar la mancha que les va a dejar su complicidad con él. Mentiroso, indocumentado y plagiario, se confirmó como partícipe (lucrativo, sólo lucrativo) del golpe al cumplir la indicación que su socio Iglesias había recibido del golpista Junqueras en la cárcel y negar el delito de rebelión, según el magisterio abstracto de Federico Trillo hace 24 años, mucho más pertinente en su opinión que la instrucción que el juez Llarena ha estado escribiendo hasta ahora mismo sobre los hechos concretos. Separación de poderes se llama la figura.