Teodoro León Gross-El País

El susanismo espera el órdago, pero no les temblarán las rodillas. Las mejores cartas, con mucho, son las suyas

Hay una bomba de relojería conectada bajo el sanctasanctórum del socialismo andaluz, reserva espiritual del socialismo español: ‘No con Susana’. Allí se ha interiorizado ya la amenaza de que un día después del 2 de diciembre, tras su victoria incontestable, el podemismo pondrá la cabeza de la presidenta como precio para la investidura. Es la fórmula CUP, los antisistema catalanes que en 2015 se cobraron a Artur Mas tras las plebiscitarias con la lista unitaria de JxSí. El plan de Mas funcionó en todas las demarcaciones pero con 62 escaños necesitaba a la CUP, y estos le imputaban representar el pasado más turbio: caso Palau, Pujol, 3%, Pretoria, ITV, Adigsa…hasta 23 casos, 35 imputados, 15 sedes de su partido embargadas. Y no cedieron. A pocas horas de agotar la cuenta atrás para ir a otras elecciones, Convergencia entregó la cabeza de Mas. Y el discurso de los Anticapitalistas andaluces reproduce el mismo esquema con Susana Díaz, a la que consideran un epítome del chavismo, la ciénaga de los escándalos clientelares mayúsculos. Esa es la bomba que los socialistas andaluces temen llevar adosada al éxito del 2 de diciembre.

Los Anticapis no ocultan la animadversión por Su Susanísima. De hecho, Díaz y Rodríguez parecen rivalizar con un odio equiparable a Atenea y Afrodita con los aqueos y troyanos. Sus choques parlamentarios en las Cinco Llagas tienen química, pero química explosiva. Y otro tanto con Maíllo, su socio de IU. Cobrarse la cabeza de la Reina del Sur sería para ellos un premio muy dulce. Ambos han convenido que no permitirán un gobierno de derecha, y en ese veto incluyen “el PSOE más de derechas de toda España”.

Ante eso, el pacto de Iglesias con Sánchez no servirá de cortafuegos. De hecho, Iglesias avala lo del “susanismo de derechas”, apuntándose a las dos almas del PSOE. Y además Podemos en Andalucía, con quienes él ha fumado la pipa de la paz tras la sombra de una OPA hostil a la catalana, funciona con autonomía. No habrá quien defienda a Díaz, e incluso es fácil imaginar a Sánchez disfrutando de verla ante el abismo mientras él acaricia a su gato en la Moncloa como los supervillanos del cine. Claro que los socialistas andaluces están preparados para dar esa batalla. En las listas no se ha dejado hueco a ningún sanchista. Es un bloque rocoso del susanismo y sus pretorianos, muy disciplinados. Y aunque haya dos PSOE (el Partido Sanchista Obrero Español y el Partido Susanista Obrero Español), Pedro Sánchez sabe que cualquier expectativa de éxito electoral pasa por el granero andaluz. Dejar caer a Susana sería suicida. A cambio, el PSOE andaluz evocará 1996: entonces fueron a las urnas ante el bloqueo que les había impuesto IU con la pinza, y recuperaron distancia hundiendo a IU desde su mayor cota a la nada. Y ya no se recuperaron nunca. Adelante Andalucía asumiría demasiado riesgo forzando una segunda vuelta. El susanismo espera el órdago, pero no les temblarán las rodillas. Las mejores cartas, con mucho, son las suyas.