Luis Ventoso-El Debate
  • Se equivoca el secretario general del PP cuando argumenta que hay que entenderse con Junts porque lo de 2017 ya queda atrás

Miguel Tellado, ferrolano de 52 años, ocupa desde hace un año la Secretaría General del PP, el mismo cargo que alcanzó en 2016 a escala gallega, también a las órdenes de Feijóo. Licenciado en Ciencias Políticas, tras unos coqueteos juveniles con la izquierda nacionalista, viró y comenzó su carrera en gabinetes de prensa de cargos gallegos del PP. Desde ahí ha ido escalado hasta llegar a la cúpula de Génova, lo cual atiende a que se trata de una persona de viva inteligencia y muy laboriosa.

En Madrid se ha revelado además como uno de los oradores de su partido con más pegada, junto con Jaime de Olano, Cayetana y Ester Muñoz. Además posee sentido del humor y un talante jovial, cualidades que por desgracia parecen en vías de extinción en nuestra avinagrada escena pública.

Como político, a Tellado le importa más la táctica para lograr resultados que las ideas y los valores, algo común en muchos políticos de éxito. Pero algunos observadores somos tan carcas y tan cenizos que creemos que la política debe construirse exactamente al revés. Primero hay que fijar un corpus ideológico claro, una manera de ver el mundo anclada en unos principios nítidos y honorables, y luego pasar a intentar ganarse al público al calor de ese planteamiento.

El puro tacticismo y la ideología evanescente suponen pan para hoy y hambre para mañana. Si el PP se hubiese armado en lo que atañe a los pilares ideológicos durante el marianismo, probablemente no habríamos sufrido estos espantosos siete años bajo Sánchez.

Este jueves, el presidente del Gobierno ha sido vapuleado en el Congreso de manera inaudita, al aprobarse una moción demandando su dimisión que rubricaron entre otros PP, Vox y Junts. Como estamos ante un personaje abiertamente desequilibrado, en lugar de convocar elecciones, Sánchez se dedicó a aplaudirse a sí mismo siguiendo la estela del PMB (el Pelota Mayor del Bocho), Pachi López, que se quemaba las palmas adulando al gran líder pato cojo.

Tras esa votación, Tellado ha hecho unas decepcionantes declaraciones en la SER defendiendo el entendimiento con Junts: «Lo que sucedió en Cataluña en el 2017 sucedió en 2017. No se esperará que sigamos pensando exactamente lo mismo. Hoy la amenaza no es el secesionismo, es la permanencia en el Gobierno de una especie de organización criminal».

No y no. Me temo que se columpia dos veces. Primero al considerar que el Junts de 2026 ya no puede ser enjuiciado con la mirada de 2017, cuando el propósito que rige su acción política no ha variado un ápice desde el golpe sedicioso: trabajan por la independencia de Cataluña de una manera obsesiva y por eso a la hora de la verdad no dejan caer a Sánchez, pues supone «una ventana de oportunidad», como expresa a las claras el partido de ETA.

Y se equivoca también Tellado al afirmar que el separatismo no es la primera amenaza para España. Pues claro que lo es. De hecho, si Sánchez logra reeditar su coalición con comunistas e independentistas, se dará paso a la «España plurinacional», eufemismo que equivale al fin de la España unida que consagra nuestra historia y nuestro orden constitucional.

Te quedas decepcionado, o perplejo, cuando el secretario general del partido que está llamado a gobernar España el año próximo ningunea el envite separatista, que es en realidad el gran problema de nuestro país, y aboga por pastelear con el partido de fanáticos como Puigdemont y Nogueras, que simple y llanamente odian a España y no tienen más interés en ella que romperla para fundar su República Catalana.

La salida de Sánchez debería suponer un viraje radical en la política española, reforzando la unidad nacional, defendiendo en serio su lengua y estableciendo la norma de que no se puede gobernar España gracias a alianzas con partidos que aspiran a acabar con ella. Y ahí caben tanto Bildu como ERC, PNV, BNG… y Junts, por supuesto.

Si todo lo que tiene que proponernos el PP de Tellado es seguir con el lesivo palanganeo con Junts, partido que desde los días de Convergencia ha insultado al conjunto de los españoles y se ha aprovechado de ellos, apaga y vámonos.

Por favor, párese un rato y mire a su alrededor. Lo que quiere el votante tipo del PP es una nación de españoles libres e iguales, y no más mamoneo con nacionalismos chupateguis. Si continúan con estas gloriosas declaraciones y con el tacticismo cortoplacista, luego no les extrañe que se les fugue voto por el costado de estribor.

Con Junts, el PNV y ERC, ni al bar a tomar un corto.