Ramón Pérez-Maura-El Debate
  • Todos los cargos del gobierno que tienen que hacer frente a la emergencia siguen siendo los de Gustavo Petro, que son unos ladrones y sinvergüenzas que llevan años robando fondos previstos para este tipo de desastres

El espanto que arrasó Colombia el pasado lunes me ha traído a la memoria el horror del terremoto del Eje Cafetero del 25 de enero de 1999 de donde podemos sacar enseñanzas y conclusiones.

Fui enviado allí por ABC gracias a mi estrecha relación con el entonces presidente en ejercicio, Andrés Pastrana Arango. Pastrana me facilitó el acceso en aviones de la Fuerza Aérea a las zonas más castigadas, como Armenia y Pereira donde pude sentir réplicas que me hicieron pasar mucho miedo. La devastación fue espectacular.

En esos días, el 2 de febrero, fue la primera posesión de Hugo Chávez como presidente de Venezuela y al acto asistieron mandatarios de medio mundo. Chávez todavía no sabía si quería ser liberal o comunista… La deriva fue después… Pastrana se acercó al Príncipe de Asturias, que tenía como «ministro de jornada» al secretario de Estado para Iberoamérica, Fernando Villalonga, y le pidió que al día siguiente hiciese una visita rápida al Eje Cafetero y, sin preparación previa, se improvisó un recorrido por la zona del desastre.

El presidente colombiano me invitó a unirme a la vista y recuerdo la cara impresionada de Don Felipe escuchando a las personas que se habían quedado sin vivienda en aquella devastación infinita. No había dónde ofrecer un almuerzo al Príncipe y el presidente pidió a unos amigos suyos, Marta Eugenia e Iván Botero Gómez, cuya casa apenas se había visto afectada, que organizasen el almuerzo en su jardín. Recuerdo la llegada a la casa en las afueras de Armenia, con el anfitrión, con brazo en cabestrillo, esperando al Príncipe que inmediatamente le preguntó cómo se había hecho eso en el terremoto. A lo que bajando la mirada el herido reconoció que había poco heroísmo: lo había atropellado un coche la víspera.

Traigo a colación mis recuerdos de aquella tragedia en un momento en que todavía no sabemos si el nuevo terremoto habrá causado una destrucción mayor que el de 1999. Andrés Pastrana creó entonces para la reconstrucción un organismo conocido como Forec (Fondo para la Reconstrucción del Eje Cafetero) que fue calificado por el Banco Mundial y diferentes expertos como un ejemplo exitoso de trabajo en emergencia entre el Estado y la sociedad civil organizada. Al frente puso a Luis Carlos Villegas, oriundo de Pereira y presidente de la Asociación Nacional de Industriales. Nunca se detectó el más mínimo indicio de corrupción. Y es que la desvinculación del proceso de reconstrucción de las organizaciones políticas permitió una auditoría permanente que produjo transparencia en la administración y asignación de los recursos, en medio de una severa crisis fiscal y económica que padecía Colombia.

Esos hechos son en estas horas extremadamente relevantes porque a la tragedia que ha provocado el sismo hay que añadir la de la fecha del mismo. No podía ser peor. El presidente Abelardo de la Espriella no llevaba todavía 72 horas en la Presidencia cuando se produjo el temblor mucho más extendido por el país que el de 1999. Es decir, todos los cargos del Gobierno que tienen que hacer frente a la emergencia siguen siendo los de Gustavo Petro, que son unos ladrones y sinvergüenzas que llevan años robando fondos previstos para este tipo de desastres. El nuevo gobierno no tiene nombrado personal en ninguna de las dependencias que van a tener que ver con el terremoto.

Que nuestro buen Dios se apiade de los colombianos.