Pasapalabra

Del capítulo de la socialista guipuzcoana Gemma Zabaleta, equiparando a ETA con el Estado de derecho, lo más grave no han sido sus palabras, lo grave ha sido la reacción de sus compañeros de partido. Porque los socialistas aspiran a gobernar Euskadi sin tener que depender ni del PNV ni del PP. Una apuesta de hace tiempo. Pero a la parlamentaria le han podido las prisas.

Si tan solo se tratara de un juego televisivo, la cosa no tendría su transcendencia. Pero si la actitud del ‘pase’ se da cuando hay que explicar mensajes y actitudes difíciles de asimilar entre quienes esperan respeto y coherencia por parte de quienes nos representan, entonces la decepción ya adquiere una mayor relevancia. «Harás y dirás más cosas que me helarán la sangre, llamando a las cosas por los nombres que no son». La advertencia de Pilar Ruiz, madre del asesinado Joseba Pagazaurtundua, iba dirigida al socialista Patxi López, pero después de los últimos movimientos, se puede decir que la premonición de esta víctima del terrorismo se está cumpliendo en otros dirigentes socialistas.

Porque, del capítulo de la socialista guipuzcoana Gemma Zabaleta, equiparando a ETA con el Estado de derecho, lo más grave no han sido sus palabras (quien conoce la deriva de esta parlamentaria desde que decidió coincidir con la representante de Batasuna, Jone Goirizelaia, reconoce que su apuesta por un gobierno con los restos de ETA no han supuesto sorpresa alguna).

Lo grave ha sido la reacción de sus compañeros de partido. Blanco la desautoriza insistiendo en lo suyo: no se puede pactar con una formación ilegal, o sea, Batasuna no existe; esto no es Euskadi y a ti te encontré en la calle. Pero López, ni siquiera se ha desmarcado: «lo que Gemma viene a decir es que ojalá en un futuro». Y como el presidente Zapatero ya había calificado hace unos días, la foto de la socialista con la representante de Batasuna como una imagen «de futuro», pues mejor se calla y ‘pasapalabra’. La adelantada a su tiempo tan sólo ha cometido un pequeño error de cálculo: que ha manifestado su apuesta por un gobierno con IU y Batasuna en un momento inoportuno. Nada más.

Porque los socialistas vascos aspiran a poder gobernar Euskadi sin tener que depender ni del PNV ni del PP. Esa apuesta está hecha y bien estudiada desde hace tiempo. Pero a la parlamentaria guipuzcoana le han podido las prisas.

Tampoco quieren dilatarse en el tiempo los promotores de las mesas de diálogo. La extraparlamentaria, para que pueda participar Batasuna, está siendo comparada con otro foro que se gestó y triunfó, en su día, fuera del hemiciclo vasco: la Mesa de Ajuria Enea. Y no deja de ser una comparación tramposa por dos razones fundamentales. Porque, en ese foro, precisamente, no participaba HB y porque esa mesa no pretendía, al contrario que ahora, cambiar ningún marco jurídico político. Hay que contar la Historia tal como fue para que todos podamos entender cómo hemos llegado a esta situación.

El lehendakari y sus dos compañeros de foto han aprobado ya «la aportación del gobierno al proceso de paz» mientras el cura irlandés asegura que ETA ya se ha salido del conflicto. Si ETA «se ha salido». ¿Quién queda entonces? Pasapalabra.

Tonia Etxarri, EL CORREO, 3/5/2006