José Alejandro Vara-Vozpópuli

  • Los vídeos bobos del Gobierno se mueven entre el error y la afrenta

Es muy probable que Sánchez no sea un gran lector. Quítenle el ‘gran’. Seguramente no ha leído jamás un libro, como ese Kiciloff, la nueva K del peronismo chorro, gobernador de Buenos Aires que aspira a la Casa Rosada tras los pasos de la Kirschner. Lo reconoció en una entrevista: “Me recibí en la Universidad sin haber leído jamás un libro”. Sánchez ni siquiera escribió su tesis doctoral, monumento al plagio. Tampoco sus dos autobiografías, elaboradas por una leal amanuense bien colocada luego en lo público, que para eso está. Manual de resistencia lo leyó en el Falcon, cuentan, pocos días antes de salir a la venta. Le encanta el protagonista aunque con dudas. «No sé si mi personalidad es superior a mi talento”, meditó. Dejémoslo en tablas.

El circo de tres pistas

Ahora recomienda libros en Tiktok. Mientras miles de zombis africanos deambulan por las despavoridas calles de Ceuta, sin comida, sin colchón, sin horizonte, sin respuestas, Sánchez realiza un supremo sacrificio por sus súbditos y les dedica algunos consejos culturales. Comerás flores es la novela elegida para este agosto. Quizás haya ojeado la cubierta. Leerla, no. Lo único que acierta a leer el presidente son las instrucciones de la espuma de afeitar cuando está en el baño. Es Begoña quien le anima los reels y le señala las pistas. Este de las flores es el boom editorial de la temporada, la obrita del momento. También recomienda el comic Nocturnos, seguramente por indicación de su hija mayor que estudió Neurociencia en una universidad privada y católica en Bristol, a 60.000 euros el curso. Y un ensayo para redondear el tríptico, nada menos que The Age of Unpeace, de Mark Leonard, en versión original (hay traducción en español pero Pedro es así), que escruta cómo la hiperconectividad global se ha convertido en un arma de las grandes potencias. Sugerencia, posiblemente, de Diana Morant, que se proclama científica porque estudió telecos igual que Puente se dice jurista porque holgaba en el bar de la facu de Derecho.

Félix Bolaños, luego de colgar su relajada foto en la playa de Mojácar, por donde no pululan invasores subsaharianos, también ha aportado su particular vídeo, en este caso con sugerencias turísticas, una tonta patosa y paletorra. Que si París, que si Leipzig… Maritcha Ruiz, la que fuera jefa de Prensa del PSOE, le respondió con un amable guantazo. “Te recomiendo un viaje. Es una ciudad maravillosa que está pasando por uno de los momentos más duros de su historia. Ceuta necesita al Gobierno de la nación”. Yolanda Díaz también ha vertido sesudos comentarios sobre libros imprescindibles en un intensísimo vídeo de un minuto en el que no desprecia utilizar ‘precariedad’ y ‘cosificación’, dos de sus expresiones favoritas.

Albares y Pegasus

El asalto a las redes por parte de los semovientes del Gobierno pretende transmitir la idea de que la crisis de Ceuta está superada, que la ciudad maltratada ha recuperado la calma, que lo de la invasión fue un episodio circunstancial y que todo el mundo puede seguir tranquilamente sus vacaciones porque la avalancha de visitantes sin invitación no avanzará en la península y ni siquiera llegará a Soria. El delegado del Gobierno en la plaza, un tipo algo más digno que el sectario que oficia en Madrid, ha puesto la cosas en su sitio al asegurar que “estamos muy lejos de la normalidad». Lo que sonó a lo del Marcelus de Pulp Fitcion, “estoy a diez mil jodidas millas de encontrarme bien”.

Hay anunciado un remake invasor para el día 15 pero ahora el Gobierno está con el eclipse, confiado en que el unánime seguimiento del episodio solar deje a los españoles aún más cegatos de lo que están. El titular de Exteriores, Juan Manuel Albares, desplazado urgentemente a ciudad invadida, apenas dos semanas después de la marabunta -¡vaya vértigo señor!- recitó un ditirambo a la colaboración marroquí, con tanto amor y tanta pasión, que parecía que el Pegasus le estaba sonando en el móvil. También con una celeridad desmedida, casi con ímpetu kamikaze, Albares y sus compañeros de Gabinete, Marlaska, Robles y Bolaños, se han comprometido a comparecer en el Congreso a finales de agosto para dar razón de lo ocurrido en la ciudad del estrecho, si es que para entonces alguien, salvo la población agredida, se acuerda del suceso.

El ridículo trasiego de los reels patosos

Se negaron a acudir al Europarlamento, han rechazado comparecer en el Senado, dan la callada por respuesta cuando se les pide entrevistas, tan sólo gorjean excusas falsarias, patrañas ofensivas, miran para otro lado cuando les arrojan a la cara el drama infernal. Todo está bajo control es la consigna. El Gobierno pasa página y se sumerge en el ridículo trasiego de los vídeos bobos de Pedrete y su pandilla, esa grosera burla, como única respuesta a la crisis de soberanía más grave vivida en nuestro país desde el golpe del 17 en Cataluña.

Sánchez, muy recuperado tras dos semanas de holganza palaciega y vidorra de sultán, cálido bronceado, maquillaje bruñido, camisa rosita, recitar sereno, perpetra estos vídeos con la idea demoscópica de recuperar voto joven, un absurdo. Son tan panolis los textos, tan forzada la pose, tan cantarín el contrabando ideológico, tan chusca la intentona, que apenas arrancará un par de votos entre la grey de menores de treinta años, que cada noche despide las juergas, en todas las discotecas de España, con la animosa  tonadilla de “Pedro Sánchez hijo de fruta”, ese bombazo estival que ya traspasa fronteras y se escucha en los boliches de media Europa. Los vitriólicos tuits a los consejos veraniegos del número One y sus ministrillos son la unívoca respuesta a tan absurda campañita.

Ahí está la clave. Sánchez esputa estos vídeos como una provocación, como una burla, un desplante de tremendo fanfarrón. ¿Os molesta que mientras una parte de España sufre una agresión sin precedentes yo salga a hablar de libritos y de música? Pues que os den. Al estilo de «yo estoy bien». O, “son las cinco y no he comido”. Como todos los autócratas, desprecia a la gente, la detesta, huye de ella porque conoce su rechazo. Es una respuesta de chulángano bravucón. Vosotros sufrís y yo me choteo. Y os jodéis. A ver quién puede más.

Ceuta no come flores. España, seguramente, tampoco. Se las harán tragar.