Olatz Barriuso-El Correo

  • Esteban lamenta que Andueza «se retrate» en todas sus intervenciones y el líder socialista le afea sus «pataletas»

No hay tregua. Los dos socios del Gobierno vasco, PNV y PSE, habían emitido señales de querer devolver las aguas de la coalición a su cauce pero, lejos de lograrlo, jeltzales y socialistas ahondaron ayer su enfrentamiento con mutuas acusaciones de haber precipitado el final del diálogo sobre el blindaje del euskera en los empleos públicos, el asunto que, más allá de memes y piscinazos, amenaza con abrir una brecha irreparable en el seno del Ejecutivo.

Ni la última de las jornadas de luto por el lehendakari Garaikoetxea, cuya capilla ardiente se celebró ayer en Ajuria Enea, logró poner sordina a las «graves» desavenencias entre los socios, una palabra que utilizó el propio Eneko Andueza para referirse a la decisión del PNV, «tan errática y errónea», de «abandonar los consensos» y «romper con su socio de gobierno para emprender un camino por libre» y «tirarse en los brazos» de EH Bildu para negociar la reforma legal que pretende, sobre el papel, acabar con la catarata de sentencias judiciales contra las exigencias de lengua vasca en las OPE. La versión del PNV es, ‘grosso modo’, la contraria: la «ruptura» llegó porque el PSE decidió «levantarse de la mesa» tras «un año» de conversaciones y «no ha querido» negociar una cuestión que no considera un verdadero «problema de fondo», abundó Markel Olano, el burukide responsable de Euskera en el EBB.

Las posiciones no solo están enconadas en el asunto del blindaje de los requisitos lingüísticos, sino que flota en el ambiente una sensación de mutuo hartazgo que quedó patente cuando Aitor Esteban, entrevistado en EiTB tras la despedida a Garaikoetxea, pese a dejar claro que no era el día para polemizar, quiso, en todo caso, enviar un recado a Andueza. «El secretario general del PSE-EE se retrata en cada una de sus intervenciones, que, por cierto, son muy abundantes», lamentó el presidente del PNV, que prefirió no extenderse más «de momento». Eso sí, antes había dejado caer que el PNV dice «lo mismo puertas adentro que puertas afuera» porque «somos responsables y leales».

La mecha la había encendido por la mañana Andueza, en una entrevista en Radio Popular en la que defendió su derecho a expresarse «con libertad» por mucho que «moleste». El líder socialista se extendió sobre el asunto del meme de Aitor Esteban lanzándose a la piscina al que reaccionó de forma airada el PNV pidiendo «un poco de sentido del humor» también en política. «Me parece que exagerar deliberadamente y mostrar esas pataletas públicas no deja mal al PSE sino al PNV», deslizó.

«Pacto de silencio»

El líder de los socialistas vascos insistió en la teoría de que Esteban se mostró optimista en público sobre las negociaciones del nuevo estatus –y rompió así el «pacto de silencio» y la «discreción absoluta» a la que se habían comprometido– para «tejer una cortina de humo» que disimulara lo «verdaderamente grave», su decisión de ir «a rebufo» de Bildu en el asunto del euskera y terminar «rogando una abstención» a la coalición abertzale para poder aprobar la reforma legal.

Andueza se felicitó por haber logrado, al menos, con la polémica «poner el foco» en lo que «verdaderamente importa», el hecho de que las iniciativas de PNV y Bildu para sustituir al actual decreto y a los índices de obligado cumplimiento supondrían «incrementar la exigencia de euskera sin ningún tipo de justificación» y «cercenar los derechos laborales de miles y miles de trabajadores».

Olano ofreció una visión opuesta en la radio pública, según la cual el PSE ha dado carpetazo a las negociaciones porque no considera «grave» la inseguridad jurídica en torno a las exigencias de euskera y está «cómodo con la actual situación». Por eso, abogó por dar «un salto» en los contactos con EH Bildu y anunció que harán una «petición formal» de reunión la semana que viene.