Jose Sánchez-Vozpópuli
- Hacinamiento, insalubridad y ausencia de horas de descanso marcan el despliegue de efectivos en la ciudad autónoma
La paciencia se ha agotado. Policías y militares desplegados en Ceuta han dicho basta ante el “abandono” que denuncian sufrir por parte del Gobierno. Cuando se van a cumplir tres semanas del inicio de la crisis migratoria, aseguran que prestan servicio en la ciudad autónoma en “condiciones lamentables” que ponen en riesgo su salud y la de sus allegados.
Los agentes y militares, a través de sus sindicatos, han roto su silencio. Relatan que se encuentran alojados en dependencias donde sufren “hacinamiento», con hasta siete efectivos durmiendo en literas en el mismo habitáculo o con decenas de agentes compartiendo un inodoro. A esto se suma la falta de higiene, lo que les expone a contraer enfermedades, y las altas temperaturas.
Asociaciones profesionales de las Fuerzas Armadas como la Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME) ya han denunciado que al menos 14 de los miembros de las Fuerzas Armadas desplegados en Ceuta son víctimas de un brote de sarna.
Por su parte, el sindicato Jupol, mayoritario en la Policía Nacional, ha solicitado por escrito al Ministerio del Interior un protocolo de planificación y vigilancia específica de la salud de los agentes ante la exposición a “riesgos biológicos”. Entre ellos, citan enfermedades como tuberculosis, sarna, cólera o sarampión.
Sin embargo, ni el Ministerio de Defensa ni el Ministerio del Interior han tomado aún medidas especiales para proteger la integridad y la salud de los efectivos desplegados en Ceuta, donde aún permanecen miles de inmigrantes que deambulan por las calles de la ciudad o se hacinan en pequeños asentamientos irregulares como el de la playa del Trampolín.
“Pedimos solamente dignidad”
“Los militares nunca hemos pedido lujo, pedimos solamente dignidad, poder comer bien, poder ducharnos en una ducha caliente y tener una cama limpia”, reclama el presidente de la Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME), Marco Antonio Gómez.
La mayoría de estos funcionarios de las Fuerzas de Seguridad y las Fuerzas Armadas han tenido que renunciar a sus permisos de descanso para hacer frente a la crisis migratoria desatada por el asalto del pasado 30 de julio, cuando unos 80.000 inmigrantes entraron de forma ilegal en Ceuta a través de la frontera del Tarajal.
Las carencias que sufren los efectivos desplegados en Ceuta se extienden a sus familias cuando regresan a sus casas. “Están muy preocupados por sus familias, por su trabajo, porque no descansan y porque se les utiliza para todo”, subraya el portavoz de ATME.
Escudo frente a las agresiones sexuales
Estos efectivos no sólo velan por la seguridad de la población ceutí, que ha visto invadidas sus calles, sino también de los irregulares que aún campan por la ciudad autónoma. Especialmente graves son los numerosos casos de agresiones sexuales que están sufriendo mujeres inmigrantes a manos de sus compatriotas y que están teniendo que ser tramitadas por la Policía Nacional y la Guardia Civil.
Ante esta oleada de casos, el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) ha reclamado un refuerzo del personal judicial en Ceuta. En concreto, ha solicitado que se incorpore mediante una comisión de servicio un magistrado especializado en Violencia contra la Mujer para acelerar la tramitación de las causas derivadas de las citadas agresiones sexuales.