Manuel Marín-Vozpópuli
- Todo es demasiado sucio como para ser cierto, pero por primera vez un auto sugiere que sí, que Sánchez estaba al tanto y que la cloaca y Begoña están indisolublemente unidas
El auto dictado ayer por el magistrado de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz desmonta por completo todo el aparato de ‘fontanería’ del PSOE y establece por primera vez un nexo de unión entre la carta que en abril de 2024 Pedro Sánchez dirigió a la ciudadanía tras la apertura de un proceso judicial a su mujer, Begoña Gómez, y la ‘cloaca’ del partido para desestabilizar a los jueces. La descripción que hace el juez de la trama es reveladora. Se trata de altos cargos del partido, abogados, militantes y simpatizantes del PSOE que dirigió un operativo para deslegitimar a los jueces y Tribunales que mantenían abiertos procedimientos penales contra el PSOE. En especial, para tratar de apartar a los instructores de los casos que afectaban a Begoña Gómez y David Sánchez, hermano del presidente del Gobierno, por entonces investigado por su «dedazo» al frente de la Oficina de Artes Escénicas de la Diputación de Badajoz.
De hecho, el juez establece una suerte de relación causa-efecto entre esa carta de Sánchez en defensa de Begoña Gómez y todo el proceso de ataques al poder judicial que se ha venido conociendo después. Primero, el fichaje de abogados que ofrecían a confidentes, en nombre del PSOE, pactos y dinero opaco a quienes pudiesen aportar pruebas, intimidades para hundir a miembros de la UCO, como el teniente coronel Balas. Segundo, el intento de que empresarios como Carmen Pano no ratificasen ante la justicia los sobornos al PSOE o la entrega de cantidades de dinero en negro, 90.000 euros en concreto, en la sede socialista de Ferraz. Tercero, la utilización de organismos del PSOE, como su gerencia contable, para pagar presuntamente con dinero al margen de la contabilidad oficial, los servicios de Leire Díez (4.000 euros al mes), del letrado Jacobo Teijelo (120.000) o la participación de otro letrado, Ismael Oliver, como intermediario en esta red de ‘fontanería’.
Por tanto, esta es la primera vez que un juez, que en su resolución cita hasta en once ocasiones a Pedro Sánchez, retrata al presidente del Gobierno y secretario general del PSOE como el vértice de que toda una estructura ideada para delinquir si hacía falta con el objetivo de proteger a la formación política, a los militantes y a los familiares incursos en procesos penales. Sobre Sánchez no pesa de momento ningún indicio incriminatorio en esta causa. Pero el organigrama bajo su mando queda retratado en el auto judicial. Un secretario de Organización como Santos Cerdán imputado; una gerente como Ana Fuentes, una suerte de ‘Luis Bárcenas del PSOE’ también imputada; un jefe de prensa como Ion Antolín implicado en la operación; quien fuera su jefe de gabinete y hoy máximo responsable de Correos, Juan Manuel Serrano, señalado; el número dos de Santos Cerdán, Juan Francisco Serrano, ‘marcado’ … Todo lo que describe el juez de la Audiencia Nacional acredita un operativo organizado expresamente por subordinados de Sánchez, con pagos directos del partido no contabilizados oficialmente, que retrata una jerarquía de actuación de la que Sánchez difícilmente podría resultar ajeno.
Una vez más, no habrá nadie que aporte una prueba concreta, sólida, convincente e irrefutable contra Sánchez. Se ha blindado con un ejército de robots sencillamente porque todos le tienen un miedo cerval. Nadie querrá imputarlo. Nadie podrá imputarlo. Pero a estas alturas es irrelevante porque su condición de presidente del Gobierno ya no debería estar supeditada a la presunta comisión de un ilícito penal. Solo con la escombrera moral que tenía por debajo y a su cargo, y por ser tan genuinamente inepto como para no enterarse de nada, debería dimitir. No es por acción o por omisión. No va de demostrar si organizó, consintió u ordenó. Ya da igual. Todo es demasiado sucio como para ser cierto. Y si no tenía ni la menor idea de lo que hacían su mujer, su hermano, Ábalos, Cerdán, Zapatero, Leire, Fuentes, Serrano, Antolín, Dolcet, Teijelo, Oliver y demás mártires del sanchismo, sólo cabe preguntarse una cosa, ¿a qué se dedica en Moncloa y en el PSOE? Su farsa gubernativa continuará aún muchos meses. Sabe que no pasará nada, que nadie le va a delatar. Eso sí, qué caro le está saliendo a tanto súbdito del sanchismo el sacrificio por el ‘puto amo’.