Julián Quirós-ABC
- Volvemos al idealismo acartonado de Zapatero, el de la alianza de civilizaciones
Sánchez otra vez coloca a España a la contra de la posición que le corresponde. Se viste de crítico acérrimo de nuestro espacio natural con su reacción al ataque a Irán, y promociona su distancia con la respuesta común de las potencias europeas como una especie de honrosa moral. Pero España no es que se quede fuera de su sitio, es que se queda sola. La excepcionalidad española no es neutralidad, sino aislamiento. ¿Qué interés nacional se protege con esta singularidad? Ninguno. Si acaso, el narcisismo de un líder que se anda construyendo un perfil de referente progresista global de no se sabe bien qué. Y así la política exterior le sirve como palanca particular. Ese falso idealismo es posicionamiento calculado. Volvemos al idealismo acartonado de Zapatero, el de la alianza de civilizaciones y aquello de que «la tierra no pertenece a nadie, salvo al viento». Ese viento -ahora lo sabemos- que levantaba las alas de Plus Ultra con dinero de todos los españoles y que facturando por aquí y consultando por allá acabaría en los bolsillos del propio Zapatero. Y en el de las niñas.