Lucas Gortazar-El Correo

Director de Educación del Centro de Políticas Económicas de Esade, EsadeEcPol

  • Tenemos la mayor capacidad de evaluación, es el momento de los estudios rigurosos

Han pasado días desde la publicación de PISA 2025 y seguimos sin saber por qué Euskadi cayó tanto: es la cuarta caída consecutiva desde 2012 y la más grande. En lectura, 47 puntos menos que en 2022 (equivalente a dos cursos escolares), el doble que la caída de España; en ciencias, 21 puntos de caída frente a 7 de España y en matemáticas, 22 frente a 16. Desde 2015 hemos perdido 72 puntos en lectura, más que ningún país de la OCDE. Pero a estas alturas, no existe ningún informe detallado que profundice en lo ocurrido en Euskadi, más allá de las causas señaladas por la OCDE y asociadas a la caída global de la atención lectora. En esta tribuna analizo por qué la caída es muy superior en Euskadi y trato de identificar o descartar algunas hipótesis.

1. La lengua de la prueba explica buena parte de la caída en lectura y además el alumnado vascohablante cae mucho. Por un lado, el alumnado con castellano como lengua del hogar que hizo la prueba en euskera pasó del 11% al 56% entre 2022 y 2025. En las ediciones anteriores no superó el 13%. Quien la siguió haciendo en castellano (un grupo heterogéneo de alumnado con alto y bajo nivel socioeconómico) perdió 12 puntos en lectura, menos que la media de España, y nada en ciencias; quien la hizo en euskera, con un nivel socioeconómico semejante, perdió 42 en lectura y 17 en ciencias. Ese salto explica un tercio de la caída total en lectura y, sobre todo, más de la mitad de los 24 que caemos por encima de España. En ciencias los resultados apuntan en la misma dirección, pero no en matemáticas. Mientras que este fenómeno es conocido por investigaciones del ISEI-IVEI, un segundo hallazgo sí es nuevo: los alumnos vascohablantes en el hogar, con un perfil socioeconómico muy superior al resto, pierden 40 puntos en lectura y se sitúan en 425 puntos, a la par del resto del alumnado vasco.

2. Tecnología en los centros: seguimos muy en cabeza en su uso. En 2025 los alumnos vascos declaran 2,5 horas diarias de uso de dispositivos para aprender en el centro, frente a 1,4 en España y 1,7 en la OCDE. El 42% del alumnado vasco señala que en la mayoría de las clases de ciencias hay distracciones con dispositivos (parecido al 44% de 2022 en clase de matemáticas), nueve puntos por encima de la siguiente comunidad y catorce por encima de la OCDE. Además, el 32% del alumnado usa el móvil a diario en el centro, igual que en 2022, mientras el resto de España baja del 31% al 22%. Sabemos que un uso muy intensivo de la tecnología está asociado negativamente con el aprendizaje y, sobre móviles en las aulas, hay ya estudios causales mostrando un impacto negativo para el aprendizaje y la convivencia.

3. Metodologías activas muy al alza y con menos apoyo docente. PISA pregunta a los alumnos qué ocurre en las clases de ciencias. En Euskadi, el 50% del alumnado analiza e interpreta datos en la mayoría de las clases (35% en España y 39% en OCDE), el 41% construye argumentos con evidencias (29% y 32%), el 41% trabaja por proyectos en pequeños grupos (28% y 26%) y el 30% desarrolla modelos o simulaciones (18% en España y 20% en la OCDE). En esta materia, Euskadi es la primera comunidad autónoma y la novena de la OCDE, pero en 2015 no lo era. Además, en los indicadores de acompañamiento docente que PISA midió en 2022 y 2025 –el profesor ofrece ayuda extra cuando hace falta, muestra interés por el aprendizaje de cada alumno, sigue explicando hasta que la clase entiende–, aparece la última de las CCAA y por debajo de la media de la OCDE. Por tanto, Euskadi ha aumentado mucho la autonomía del estudiante en un contexto de menor apoyo docente. PISA muestra que una muy alta intensidad de metodologías activas está asociada a peores resultados en PISA, por lo que merece la pena investigar esto a fondo.

4. La inmigración y el nivel socioeconómico pesan poco, de momento. El índice socioeconómico, calculado para que sea comparable entre ediciones de PISA, no cambia desde 2022 y mejora significativamente desde 2015. El alumnado de origen migrante (primera y segunda generación) pasa del 12% al 13% en Euskadi, mientras que en España sube del 15% al 20%. Pero los que más caen son los autóctonos (48 puntos en lectura), más que el alumnado migrante (29 puntos), quien, con todo, sigue estando muy por debajo en resultados. En las próximas ediciones de PISA, el alumnado migrante será más numeroso y eso añadirá presión al sistema. Pero eso no explica una mayor caída de Euskadi al compararlo con el resto, ni en esta edición ni en las anteriores.

Esto es una parte de lo que se puede observar en un primer análisis detallado de los microdatos, pero hay más por analizar y comprender. Tenemos la mayor capacidad de evaluación de todas las comunidades gracias al ISEI-IVEI. Ahora es el momento de realizar, publicar y debatir estudios rigurosos, tanto con PISA como con las propias evaluaciones de diagnóstico. No lo demoremos más.