Irene González-Vozpópuli
- El problema llega cuando sólo ellos tienen el privilegio de poder decir que existen
Un articulista debe ser alguien con un mínimo de agudeza mental para ver la realidad que nos rodea y contarla. Que alguien tan identificado con la falta de ideas, la moderación y la cobardía como el expresidente Mariano Rajoy haya escrito en una columna de fútbol que “La selección francesa es de alto nivel, pero sin franceses”, nos da una medida de lo nítida que es la realidad para cualquiera, de lo evidente de la cuestión de fondo a la que se enfrenta Europa y que hay una abrumadora mayoría de personas en España, incluso en el rincón más arraigado en la ficción de la moderación que son capaces de reconocer lo que ven sus ojos sin que una oleada de propaganda les obligue a mentir sobre lo evidente.
Cuestiones tan obvias
Todo ese escándalo mundial llamando racista a Rajoy por decir que el sol brilla y el pasto es verde no es más que un ataque que busca borrar la existencia de los pueblos nativos de Europa que tenemos una realidad étnica diferenciada con nuestra propia diversidad, como la tienen el resto de los pueblos del mundo. El problema llega cuando sólo ellos tienen el privilegio de poder decir que existen, un privilegio de reconocer tu propia existencia que ha sido vetado a los pueblos europeos por una élites que nos desprecian y buscan nuestro borrado. Nosotros no podemos decirlo en nuestra propia tierra, y esto sí es racismo, del que más abunda, un racismo antiblanco. Ser francés, español, inglés o senegalés no es algo que lo otorgue un papel administrativo, ni el hecho circunstancial de haber nacido allí. Esto lo que indicará es una migración de un antepasado a una tierra de donde es originario otro pueblo. Decir lo contrario es negar la identidad, el origen de ambos pueblos, un acto de racismo real. Porque haya una persona de un origen distinto no tiene que ser tratada peor, tampoco mejor, pero negar su origen me parece una vulneración de su identidad. Esos que gritan racismo parecen ver algo malo en su origen africano y quieren borrarlo, son los verdaderos racistas. Si un blanco nace en Japón nos indica una migración de sus progenitores. No es nada malo esto, pero decir lo contrario es una mentira y una estupidez, y no puede ser que dediquemos tanto tiempo a explicar a personas europeas con un coeficiente dañado cuestiones tan obvias. Si no son capaces de identificar la realidad y negar la identidad de sus ancestros por miedo a ser acusados de racismo por aquellos a los que parece molestarles nuestra existencia como pueblo, a lo mejor no están capacitados para tomar parte de las decisiones de los asuntos públicos y deben dedicarse a cuestiones que no tengan consecuencias irreversibles sobre la comunidad.
Abrazar la inmigración masiva
Viaje al país de los blancos es una película de cómo un hombre de Ghana llega a Barcelona y es acogido por una mujer catalana. Una película de propaganda sentimentaloide para que el europeo necio abrace la inmigración masiva y por tanto su propia desaparición. Lo interesante es el título, que describe el viaje a Europa de un africano. Con esta palabra todo el mundo piensa en una persona racializada negra porque África es el lugar originario de los pueblos de dicha etnia, y no entiendo qué hay de malo en ello porque no creo que haya nada malo en ser negro o de cualquier otra etnia. Al igual que Europa es la tierra originaria de los pueblos con otra etnia determinada que la película identifica como el país de los blancos. Por supuesto que puede haber negros, chinos, indios o personas de cualquier otro lugar en Europa y pueden haber nacido aquí, lo que no creo que sea motivo para borrarles el origen de sus ancestros como las élites globalistas quieren borrar el origen de los nuestros. Por otro lado, esos mismos globalistas de izquierdas que niegan que los ancestros tengan algo que ver con la identidad de un pueblo, son los mismos que están regalando el pasaporte español a medio mundo porque tuvieron un tatarabuelo español.
Que haya personas con una diversidad de etnias en un país europeo es normal, lo que no puede serlo es que, en lugar de representar un porcentaje mínimo, es que sean mayoría o en número relevante que altere el devenir de la comunidad. Toda acción encaminada a negar y criminalizar la realidad es un intento directo para borrar mi propia existencia y la de mis antepasados. Yo no quiero borrarle eso a ningún inmigrante de la generación que sea tampoco. Un hombre que ha tomado hormonas y se ha operado no es una mujer, sino un transexual. Un congoleño con pasaporte español no es español, sino un congoleño con pasaporte español. Y esto te lo dicen ellos con orgullo porque lo bueno de las etnias no europeas es que no están sometidas a la propaganda de la Modernidad que intenta borrar la existencia de los pueblos nativos de Europa.
¿Quién defendería el hogar?
Europa, el Viejo Continente, no es una tierra deshabitada sin pasado, sino que precisamente buscan su borrado. Si la patria es el hogar, la familia son los semejantes, por eso los hijos se parecen a los padres y a sus abuelos según el genoma humano. Eso no significa que no pueda entrar nadie y formar parte, pero si son mayoría ya no estamos hablando de nuestra familia, sino de la de otros viviendo en nuestra casa, o de ninguna. Sin esos lazos fuertes de familia no habrá nadie dispuesto a defender el hogar, que es la patria, pues sentirás que vives en un lugar aleatorio por intereses económicos, que ante la mera contrariedad te marcharás a otro lugar. Y no hay problema con que haya un pequeño grupo de personas que vivan así, pero no pueden ser las personas que decidan sobre nuestra comunidad. Y si todos fuesen así, ¿quién defendería el hogar? No habría tal cosa. Es precisamente lo que buscan.
Han decretado el fin de Europa, que no es un mero lugar geográfico sino una civilización formada por personas con una realidad etnocultural determinada. ¿Por qué el resto de los pueblos puede reconocer que existe menos los pueblos europeos? Esto les indicará el objetivo real y la medida precisa de ese racismo del que hablan.