Jesús Cuadrado-Vozpópuli

  • El Psoe ha terminado atrapado al limitarse a competir por el espacio de la extrema izquierda

Que la aspiración del Psoe sea que el PP no logre la mayoría absoluta demuestra que no tiene enmienda. Si no entendieron el mensaje en 2022, los andaluces se lo han recordado con otra “derrota histórica”. El 17M mantiene el trasvase de los votantes de centroizquierda desde el Partido Socialista al PP. No por una supuesta “derechización” de los electores, como venden los voceros sanchistas. Estudios preelectorales, como el de la Fundación Centra, demuestran que los andaluces siguen en las mismas posiciones ideológicas que cuando votaban masivamente socialista. Quienes cambiaron fueron los socialistas, que abandonaron la centralidad en la que se decide ese voto de izquierda liberal. 

Ni Franco ni la guerra

Frente a la evidencia de un bajísimo 23% de los votos, prepárate para la matraca del ejército de activistas del Gobierno sobre la épica capacidad de resistencia de Sánchez. Seguirá “pase lo que pase”, adelantó El País. Siguen un guion, pero la verdad verdadera es que, en diez años, el “doctor” ha logrado fortalecer al PP y hundir al Psoe. Antes de que lo enreden todo, los datos. En Andalucía, los socialistas pasaron en ese período (2016-2026) de 47 a 28 diputados, y el PP, de 33 a los 52. Una década gloriosa de régimen sanchista! También en el “granero” socialista fallaron todos los cuentos emocionales fabricados por el servicio de propaganda. Ni el muy manoseado “Franco ha vuelto” ni el último del “no a la guerra”. 

Ha ocurrido lo previsible. Cada mitin con Sánchez provocaba una huida de votantes socialistas, convirtiendo las urnas andaluzas en un referéndum sobre su continuidad. Las interpretaciones socialistas sobre este desastre cantado no podrían ser más ilustrativas. La portavoz del partido Montse Mínguez se anticipó con esto: “Estoy convencida de que Andalucía se levantará del sofá”. Apuntaba a la tesis que, en formato “académico”, sostiene Félix Tezanos. Los españoles serían en su opinión masivamente de izquierdas y en consecuencia, si van a votar, ganan los socialistas por goleada. No es el único que trata a los electores como vegetales enraizados que, atados a la tierra, no pueden desplazarse. No importa qué hagamos, no podrán dejar de votarnos, alardean. En versión de la candidata Montero, “es difícil parar a la derecha sin la movilización de la izquierda”. ¡La culpa, del sofá! En fin, que si eres de izquierda, no puedes votar PP. Pues, mira, casi les dobla, y en Andalucía.

Susanistas y revisionistas

Es lo que ocurre cuando los electores comprueban que los socialistas ya no saben qué representan. Para disimular las políticas de Sánchez y Montero contrarias a los intereses de Andalucía, se refugiaron en un único slogan de campaña: “defensa de la sanidad pública”. No podía funcionar, es una torpe falacia. Ya no cuela la trampa de hacer creer que solo hay prestación pública con titularidad pública. ¿Y en Suecia? Fracasaron igualmente en su obsesión por favorecer el crecimiento de Vox para frenar a Núñez Feijóo. En 2018, el partido de Abascal contaba con 12 diputados y el PP, con 26; hoy, la relación es de 15 a 53. La tendencia que marca Andalucía es, pues, hacia un bipartidismo asimétrico, muy asimétrico.

En la estrategia electoral de Moreno Bonilla, que queda a dos escaños de la mayoría absoluta, destacó el acierto de evitar el anzuelo socialista de centrarse en un debate de izquierda contra derecha. Conecta así con la gran mayoría de andaluces que conocen bien la artimaña de utilizar guerras ideológicas como simple recurso electoral para tapar desastres de gestión. Es el Partido Socialista el que ha terminado atrapado al limitarse a competir por el espacio de la extrema izquierda. Con pésimos resultados. Si en 2022, lograron 30 diputados, frente a 7 de las candidaturas de ultraizquierda, este domingo bajaron a 28, por 13 de estas. Son las consecuencias de convertir el Psoe en simple artefacto de usar y tirar. En el 15º Congreso Regional de 2025, al dictado de Sánchez, el socialismo andaluz pasó a entelequia, la nada. Ahora, como en 2022, se volverá a hablar de críticos y susanistas, de revisiones profundas y conexión con los andaluces. Entelequias, nada. A la vez que las oficinas del activismo sanchista se centran en lo que importa: ¡pero no consiguieron mayoría absoluta!