Gorka Maneiro-Vozpópuli
- Revive ahora la idea de que el dictador marroquí dispone de cierta información que pudiera perjudicar al líder socialista
La política internacional del Gobierno de España está subordinada a los intereses electorales nacionales de Pedro Sánchez, por lo que no hay que buscarle más explicación, ni más estrategia ni más ideología que esa; en el fondo, todo lo que hace o deja de hacer o lo que dijo que haría y no hizo o lo que prometió que jamás haría y finalmente hizo o lo que termine haciendo en el futuro o lo que en última instancia no haga… está o estará subordinado a lo que Sánchez considere que personalmente le convenga a él y a su objetivo de extender su estancia más allá de 2027 en la Moncloa; por lo que no cabe buscarle otra lógica política ni geopolítica que esa y no hay sino que atender a lo que pensamos que le pueda venir bien a él para pensar que eso es lo que finalmente terminará haciendo, por mucho que sea perjudicial para España: bien sea para lograr por sí mismo el mayor número de votos y escaños, por lo que tendría que absorber aún más todo lo que queda a su izquierda y agrupar a toda la izquierda reaccionaria, bien sea para dividir el voto de la derecha y, sobre todo, limitar el del PP, de modo que al PP no le quede otra opción que gobernar con Vox.
El problema para Sánchez es que España no es ahora la España de antes y cada vez menos gente cree sus mentiras, por lo que es poco probable que toda y sólo toda la izquierda reaccionaria pueda acercarse a lo que PP y Vox ya representan electoralmente, por lo que a Sánchez sólo le quedarían dos opciones: o, en un nuevo y último giro estratégico, tratar de recuperar el centro político y recuperar el voto de la gente incauta que todavía le crea, o perpetrar algún tipo de artimaña legal o electoral que le permita salir vivo del envite. Y cuando digo salir vivo del envite me refiero, básicamente, a que finalmente pueda evitar la cárcel, cosa que a estas alturas quizás ya firme, y que creo se ha convertido en su principal objetivo.
El principal responsable
Así que, puesto que todo en este Gobierno de España está subordinado a los intereses de Sánchez, están subordinadas a sus intereses la política territorial, la política fiscal, la política medioambiental, la política migratoria y, desde luego, la política internacional, y como no hay límite moral que lo frene, cabe en ese su proceder cualquier cosa que se nos ocurra. Así que es inútil no sólo buscarle otra explicación que esa sino entablar cierto diálogo político razonable para contraponer sus ideas a las ideas contrarias que pudieran razonablemente sostenerse; más bien al contrario y como llevamos tiempo comprobando, lo cierto es que debatir con Sánchez o con cualquiera de sus servicios auxiliares que lo defienden, es como darse cabezazos contra la pared: Sánchez hará lo que le convenga, y sus vasallos harán y dirán lo que Sánchez ordene. Acabamos de verlo: según sus subordinados, Sánchez ha resuelto la crisis migratoria en Ceuta, cuando la realidad es que no era una crisis migratoria y, desde luego, no sólo no ha resuelto el problema sino que ha sido el principal responsable de crearlo.
Así que, porque sólo actúa según sus intereses y en coherencia con lo que después convertiría en su habitual proceder político, Sánchez modificó la posición de España respecto al Sáhara y a Marruecos de manera unilateral y sin aval parlamentario, tal y como prometió después que haría las cosas Sánchez, sin las incomodidades que implica someterse a las exigencias democráticas de un parlamento, sin explicación y sin debate, aunque supusiera el abandono de la posición histórica de España respecto a su ex colonia y, por lo tanto, de facto, el abandono definitivo del pueblo saharaui, cuya defensa había sido uno de los busques insignia de las ideas de la izquierda española que, sin embargo, tan sensible teóricamente a las causas sociales, se ha mantenido indiferente y silente desde entonces ante esta traición histórica (a los saharauis y a los españoles). Y de aquellos polvos estos lodos: en concreto, la pleitesía de España respecto de los deseos de Marruecos, que ha desembocado, durante estos días, en la avalancha humana que Mohamed VI ha permitido, avalado, propiciado o auspiciado para invadir temporalmente Ceuta, como aviso a navegantes, réplica moderna de la Marcha Verde y antecedente de lo que pudiera volver a ocurrir en el futuro, quizás de manera permanente, para hacerse por la fuerza con Ceuta y Melilla, territorios que ansía y que, desde luego, no le pertenecen.
Un problema para Europa
Si hubiéramos tenido en su momento el correspondiente y debido debate parlamentario donde el Gobierno de España hubiera dado las explicaciones indispensables que explicaran o justificaran semejante cambio de postura, hoy entenderíamos quizás mejor las razones… aunque fueran inaceptables políticamente; pero su negativa a justificar lo que sabía injustificable no hizo sino avalar las conjeturas respecto a posibles pactos secretos entre el rey alauí y Pedro Sánchez… que estos días vuelven a ser recordadas y a coger fuerza, cuando no la idea de que el dictador marroquí dispone de cierta información que pudiera perjudicar a Sánchez, lo que explicaría su sumisión política. Sea lo que fuera que haya secreto entre ambos mandatarios, lo que quizás algún día sepamos, la invasión de estos días de Ceuta por miles de marroquíes lanzados al mar, a la tierra y a la muerte por sus autoridades, no puede entenderse sino como una amenaza, una venganza o un recordatorio de quién manda en esta historia. Es lo que tiene que al irresponsable Sánchez ya se le conozca no sólo en España sino en medio mundo y que la política internacional y migratoria de España sea a día de hoy considerada por la mayor parte de la Unión Europea como uno de sus principales problemas. Porque lo que ha ocurrido no es una crisis migratoria o una emergencia humanitaria sino una agresión de Marruecos a la soberanía de España. Y siendo esto grave, lo peor es la debilidad de España, agravada por la nefasta política nacional e internacional de Sánchez y del Gobierno de España, más cercana a Marruecos que a nuestros socios europeos.
Marruecos no va a parar en su objetivo de anexionarse Ceuta y Melilla, como ha vuelto a quedar de manifiesto estos días. Y ya cuenta con el apoyo de Israel y Trump. ¿Y Sánchez? Sánchez hará lo que le convenga a Sánchez: cualquier cosa.