Se busca mirlo

EL MUNDO 19/04/13
SANTIAGO GONZÁLEZ

Decía Felipe González la semana pasada que, así como estaba seguro de que acabaríamos saliendo de la crisis económica, «de la crisis política e institucional ya no estoy tan seguro de que vayamos a salir». No puedo estar más de acuerdo. Yo había escrito eso mismo en un libro hace año y medio. Los lectores perdonarán la pedantería de la autocita; sírvame de atenuante el hecho de que tengo prueba documental.
Todo lo que queda detrás de Zapatero es la obra de Zapatero. Incluso el PP, que ha descubierto el zapaterismo de derechas como forma de Gobierno y se aplica a administrar su legado como si no hubiera reclamado (y obtenido) de la ciudadanía una mayoría absoluta para hacer reformas radicales. O, peor aún, como si la herencia recibida le hubiera sorprendido en su buena fe: no podíamos esperarnos esto.
No había motivos para esperar más del PSOE. Han borrado a su último presidente, pero todos se aplican al exhibicionismo sentimental que tan virtuosamente practicó el líder durante los 11 años de su vida pública. Y al cálculo más ramplonamente pragmático en la búsqueda del mirlo, cuya blancura se mide siempre en intención de voto.
Rubalcaba no resulta y está mayor. Carme Chacón es joven y chica, podría ser nuestra primera presidenta. España ya está preparada para ella, en su opinión. Al fin una Thatcher de izquierdas, dicho sea sin afán de molestar. También parece dispuesto Patxi López, el primer socialista verdaderamente lehendakari. Rubial fue presidente del órgano preautonómico, otro concepto. Lástima que López haya perdido tirón (y el 36% de los escaños) en una legislatura abreviada y no esté en su mejor momento.
La última esperanza blanca, Eduardo Madina, ha creado cierta ilusión de que hay vida interior en el partido de la oposición. Es joven, como Chacón, y ha sido víctima del terrorismo. Él no quiere prevalerse de esto último, actitud que le honra, pero quizá sean ésas sus mayores virtudes. Practica por lo demás un sectarismo asimétrico, que le llevó a expresar más odio por algunos de sus adversarios ideológicos (Acebes en el interior y Bush en el exterior) que por la terrorista Idoia Mendizábal, miembro del comando Vizcaya en la época en que ETA puso la bomba-lapa debajo de su coche y cuyo retrato le dejó frío: «No me sugiere nada».
Guerra le ve posibilidades y una personalidad extraordinaria; a Carme le parece positivo que se postule y a los barones ni les cuento. Ha gustado a todos menos a Ferraz. Ahora ya sólo falta un proyecto y no parece haber nada en común, salvo la conveniencia de ganar más votos. No sabemos si la peña está más por la Monarquía o por la República, por el Rey o por su abdicación, ni qué modelo territorial quiere: federal, federal asimétrico o confederal; su punto de vista sobre las expropiaciones andaluzas y los escraches. «No hay viento favorable para el barco que no sabe a qué puerto se dirige», escribió Séneca. Incluso ahora, que van a motor, hace falta que el patrón conozca el puerto de destino y la derrota. También sería conveniente que supiera algo de náutica.