Seis entidades islamistas con sede en Cataluña

EL MUNDO – 04/07/15

· Algunas tienen reuniones clandestinas y reciben dinero del exterior, según las FSE.

Los hay que funcionan con reuniones clandestinas, otros están prohibidos hasta en Marruecos, alguno puede estar recibiendo financiación directa de países de más que dudosa alianza como Arabia Saudí o Qatar, y los hay que, de manera absolutamente impune, visten a sus mujeres con un burka negro, cubiertas de la cabeza a los pies, y las pastorean barbados por el Raval de Barcelona como si estuvieran viviendo en otra dimensión paralela a la de un Estado democrático.

Las Fuerzas de Seguridad han contabilizado hasta seis entidades clasificadas como islamistas radicales asentadas en Cataluña, cada una con su modo de organizarse y de sobrevivir en un esquema social y legal prácticamente incompatible con sus comportamientos y convicciones. En definitiva, incompatible con la particular interpretación que realizan de los preceptos del Corán.

Se trata, según los informes elaborados, del partido Islámico de la Liberación o HUT (Hizb Ut Tahir); de los Hermanos Musulmanes; de Justicia y Caridad (Al Adl Wa Ai Insham); del Movimiento Tabligh, de los sufíes de Aldawat Al Islam y del Movimiento Salafiya. Todos ellos asentados en una comunidad autónoma que, con los años, se ha ido configurando, junto con Ceuta y Melilla, y por motivos totalmente diferentes, como un territorio distinto en algunas zonas.

De hecho, y a pesar de que barrios como el ceutí de El Príncipe –por su localización junto a Castillejos, uno de los grandes centros de captación del yihadismo en el Magreb, por su descontrol demográfico, por su elevado nivel de violencia latente y explícita, y por su bajo nivel de vida– parecen de facto una olla a punto de estallar, los expertos en radicalismo y los responsables del Ministerio del Interior siguen desde hace años con preocupación la evolución del fenómeno en Cataluña. Ya en 2010, de los 10 imames clasificados como los más radicalizados, seis estaban ejerciendo en mezquitas catalanas.

La situación ha cambiado y, actualmente, los procedimientos de mentalización, proselitismo y captación pasan, indiscutiblemente, por las redes sociales. Pero incluso el caso, por ahora excepcional, de la existencia de jóvenes conversos dispuestos, no sólo a unirse al Estado Islámico, sino a realizar un atentado en territorio nacional, se dio en Cataluña el pasado mes de abril.

Los datos indican que, en estos momentos, en la comunidad está asentado el 27% del total de la población musulmana residente en España –el 7% de la ciudadanía catalana– y es en este territorio donde está construido el 20% de los oratorios musulmanes del Estado. Obviamente, los radicales constituyen una minoría y, en realidad, es su forma de utilizar el sistema lo que parece estar provocando preocupantes desajustes.

En su ánimo no ha influido que Cataluña sea la primera comunidad con una Ley Autonómica de Centros de Culto, ni que se destinen varios centenares de euros en subvenciones a 164 de las 268 entidades asentadas en dicho territorio. Ni tampoco los ingentes esfuerzos por incorporar a los musulmanes a la coyuntura política: Houzi, el imam de la mezquita Ibn Hazm de Lérida ya dejó claro que la intención era aprovecharse (en este caso se refería a los independentistas), «pues ellos se apoyan en nosotros para conseguir votos pero lo que no saben es que, cuando nos dejen votar, todos votaremos a partidos islámicos».

Según los datos policiales, Cataluña es el territorio con mayor implantación del movimiento salafista y tabligh. Es el lugar donde se registra el mayor porcentaje de incidentes y de rechazo social a la construcción de mezquitas –con un más que preocupante asentamiento del discurso islamófobo que se deja ver en el número de manifestaciones y enfrentamientos–, y es donde se han detectado mayores problemas dentro de las administraciones locales.

Uno de los elementos que más preocupación despierta, por otra parte, es la financiación del radicalismo. Los expertos policiales afirman que en Cataluña están instaladas las comunidades islámicas que más fondos reciben del exterior y que más dinero envían hacia zonas como el Magreb.

No ha habido modo de conseguir cifras ni concretas ni estimativas que sustenten esta afirmación, pero los investigadores consultados por éste periódico sostienen que «esas cantidades, que procederían de diversos países de Oriente Medio, no están revirtiendo precisamente en mejorar las condiciones de vida de la población musulmana, ni en Cataluña ni en el Magreb» y se atreven a deducir que «el otro sitio» al que finalmente van, tiene que ver con las «zonas en conflicto».

Resulta paradójico en este punto que el Ministerio de Justicia abriese una oficina para recibir y gestionar las donaciones exteriores a las diferentes organizaciones o entidades musulmanas y la iniciativa esté todavía por estrenar.


· Los informes policiales, distinguen, en cualquier caso, seis grupos en esta Comunidad, considerados radicales.

EL PARTIDO ISLÁMICO DE LA LIBERACIÓN.
(HUT Al Alandalus, según la denominación para España). Está considerado como uno de los más extremistas, de modo que está prohibido en otros países europeos. Tiene más de 100 seguidores declarados y su sede nacional está en Barcelona. Funciona con reuniones clandestinas de contenido religioso, semanales o mensuales, dedicadas a formar cuadros cuyo objetivo es difundir su doctrina. Los encuentros sirven para que el formador instruya a cuatro o cinco personas «sobre la forma en la que la religión debe desarrollarse en un posible Estado Islámico, bajo la dirección ortodoxa del califato único». Son cursos de liderazgo para la captación, y de adoctrinamiento de las élites árabes. Su discurso oficial es el salafista yihadista. Realizan proselitismo en las redes sociales.

LOS HERMANOS MUSULMANES.
Su sede está en Valencia aunque están asentados en Cataluña. La organización en Europa consta bajo el nombre de FIODE (Federación de Entidades Islámicas en Europa), mientras que en España se llama Liga Islámica para el Diálogo y la Convivencia. Según los informes policiales, su ideología «está detrás de organizaciones terroristas como Hamas o Al Qaeda» y «parece que recibe financiación de Arabia Saudí y los Países del Golfo, sobre todo de Qatar».

JUSTICIA Y CARIDAD.
Es ilegal en Marruecos desde 1980 aunque su origen es marroquí. De ideología sufí, su principal objetivo es derrocar a la monarquía alauita e instaurar el Estado Islámico. Tiene 15 mezquitas en Cataluña reunidas bajo la UCCIC, una unión de Centros Culturales cuyo presidente, Noureddine Ziani, fue expulsado de España en 2013 por promocionar el radicalismo y las ideas salafistas. Ziani era a su vez director del espacio catalano-marroquí, Nous Catalans.

FE Y PRÁCTICA.
(Jamaat Al-Tabligh o Sociedad para la Propagación de la Oración). Movimiento con más de 1000 seguidores en Cataluña. Muy rigoristas. Polemizan con los salafistas. Congregan a marroquíes y a paquistaníes mayoritariamente sobre los que ejercen una fuerte influencia. Propugnan la paz y el diálogo pero defienden un Islam muy ortodoxo con el que es difícil conciliar los derechos de la mujer y la libertad de expresión. Ponen especial énfasis en la reislamización y la conversión de inmigrantes que es llevada a cabo por predicadores que realizan frecuentes dawas (viajes) por todo el mundo.

ALDAWAT AL ISLAM.
Son sufíes de origen indopakistaní. Su sede está en Barcelona y en Valencia. Son un movimiento radical islámico con origen en la India y con influencias de Pakistán, Oriente Medio y África del Sur. Hay unos 300 en España, 100 de los cuales están en la capital catalana. Las mujeres visten burka y los hombres llevan una especie de uniforme blanco.

MOVIMIENTO SALAFIYA.
Son los que más implantación tienen en Cataluña que, a su vez, es un lugar de referencia para ellos. Suelen celebrar en esta comunidad congresos a los que acuden doctores de la ley islámica llegados desde Arabia Saudí, Kuwait, Qatar o los Emiratos Árabes. Considerados muy rigoristas. Están asentados en todas las provincias. En Tarragona se congregan en la Comunidad Islámica Pastoral y han creado un grupo numeroso en Reus, Tortosa y Torredembarra. En Lérida, se aglutinan en la Unión y Cooperación Islámica de Lleida y es frecuente encontrar librerías o imprentas vinculadas a ellos. Han convertido Gerona en uno de los mayores centros de propagación del salafismo de Europa –querían construir un macrocentro de referencia mundial–. Es en esta provincia donde los investigadores han detectado mayores guetos, su interés por vivir en un absoluto aislamiento social y el establecimiento de una policía religiosa.