Jesús Cuadrado-Vozpópuli

  • Para dar lecciones de genocidios está la mexicana. Resumen: 70 asesinatos por día asociados al crimen organizado; más de 130.000 desaparecidos sin solución. Un narcoestado sin ley

Ya en febrero de 2019, con la visita de Ábalos, Koldo y Aldama, quedó establecida la conexión mexicana del sanchismo. Habría muchos más encuentros con Morena, el partido de López Obrador (AMLO), pero hay un momento culmen. En octubre de 2024, con la toma de posesión de Claudia Sheinbaum, los socios de Sánchez se concentraron en Ciudad de México. Felipe VI había sido vetado por no responder en 2019 a una carta del anterior presidente en la que le exigía pedir perdón por la colonización. Como provocación, los obradoristas invitaron a quienes ahora insultan a Isabel Díaz Ayuso. Al aquelarre, acudieron todos: Irene Montero (Podemos); Gerardo Pisarello (Sumar) ; Jon Iñarritu (Bildu); Ada Colau (Comunes); Ana Pontón (BNG). Fueron movilizados por el castro-chavismo mexicano, contra el Rey, contra España.

Un mes antes, cayó por allí Santos Cerdán, entonces ya mano derecha de Sánchez. Fue a firmar un pacto de familia entre Psoe y Morena “contra la ultraderecha”. El encuentro se desarrolló en el gran hotel Fiesta Americana. Enfrente, Mario Delgado, el temible fontanero de AMLO, que ilustró al navarro sobre cómo se domestica a la Justicia desde el Gobierno. Así evitas, le explicó, casos como “la persecución despiadada de algunos jueces contra el presidente Sánchez y su esposa”. Eso en México no pasa, amigo Cerdán. Lo cierto es que, transcurrido un año, el número dos sanchista ya estaba en prisión por decisión de un juez. Ahora, en apoyo de la oposición sanchista en Madrid, el castro-chavismo mexicano sacó toda la artillería contra Ayuso, y contra España. La estaban esperando.

Sheinbaum le dedicó toda una mañanera -“Aló Presidente”, en versión mexicana-, con el catálogo completo: a la derecha de la derecha, facha, conservadora, trasnochada, racista, clasista, mentirosa. Vocabulario universal de la demagogia populista con verborrea de ultraizquierda. Ayuso no habría comprendido qué es “la conciencia del pueblo”, que la presidenta mexicana representa. Ese “el pueblo soy yo” de Obrador, el mesías, que tan lúcidamente ha analizado el escritor mexicano Ernesto Krauze. Un castrismo del montón con aires de Chiapas y subcomandante Marcos con pasamontañas. Como para dar lecciones de genocidios están estos. Resumen: 70 asesinatos por día asociados al crimen organizado; más de 130.000 desaparecidos sin solución; la mayor masacre del mundo en covid por dejación del presidente de la República. Y un poder político morenista infectado por el narcoterrorismo que controla medio país.

Eso, allí. Aquí, la batuta contra Ayuso la cogió El País, implicado descaradamente en el castro-chavismo iberoamericano. Según ellos, existía una crisis diplomática que habría sido superada gracias a un consenso entre Sheinbaum, Sánchez y -¡ay!- Felipe VI, que este viaje de la presidenta madrileña pondría en peligro “con un discurso que contrasta con el reconocimiento institucional de los abusos cometidos durante la colonización”. Traducción: ya habíamos doblegado a la Casa Real y ahora llega “esta” con Cortés y Malinche a provocar a la 4T y su bandera del “indigenismo”. Nadie ha analizado con más precisión ese montaje de hispanofobia adobada con pueblos originarios como José Varela en “España. Un relato de grandeza y odio”. Retrata el asombroso milagro por el que hijos de conquistadores se transforman en vengadores de los conquistados, los colonizadores mutan a colonizados. Pero es solo odio a España como estrategia política. Y el Psoe aplaude. ¿No es maravilloso?

El Cártel de Sinaloa

Qué lección de historia tan paleta, la de Sheinbaum en su mañanera, trufada de “presentismos” y manipulaciones de parvulario. En realidad, le improvisaron un discurso violento contra la presidenta Ayuso para desviar la atención del estallido del “caso Rocha Moya”, gobernador morenista y fundador del partido con Obrador, acusado con otros nueve dirigentes de la 4T por la Justicia de Nueva York de tratos con el Cártel de Sinaloa. Todo, ya escrito antes por la periodista amenazada Anabel Hernández en “La historia secreta. AMLO y el Cártel de Sinaloa”. Sobornos, control de las elecciones por el narco, asesinatos de candidatos y periodistas incómodos, desaparecidos. ¡Narcopolítica! Que no se le ocurra aprobar extradiciones de los suyos a EEUU, le ordenan a Sheinbaum los capos, con Obrador a la cabeza. En ese marco se sitúa el boicot al viaje de Ayuso, atacada con saña, allí y aquí. ¡Al compas!