Telleria declara que el PNV le ordenaba investigar «anónimos» sobre políticos

El ex burukide alavés, imputado en la presunta trama de espionaje, era la persona designada para gestionar este tipo de información. Telleria recibió 17 llamadas en menos de un mes de uno de los ertzainas imputados. La ex consejera de Cultura Miren Azkarate defiende la gestión de su equipo y censura la existencia de «juicios paralelos».

Aitor Telleria, el exburukide del Araba Buru Batzar del PNV imputado junto a dos ertzainas de la unidad antiterrorista por su participación en una presunta trama de espionaje a políticos y empresarios sobre todo alaveses, era la persona del partido encargada de gestionar toda la información ‘sensible’ que obtenía el partido a través, sobre todo, de «anónimos». Datos que «también llegaban a la dirección del partido» y que luego ésta «decidía si había que hacer comprobaciones o no». Así lo asegura en la declaración judicial que realizó el pasado 8 de julio y en la que confiesa que la «información que pudiera tener credibilidad, se utiliza políticamente intentando contrastarla con quien corresponde».

Telleria, también encausado en el denominado caso Miñano por el presunto intento de cobro de comisiones ilegales en el parque tecnológico de Álava, realizó estas declaraciones en calidad de imputado por la presunta comisión de un delito de descubrimiento y revelación de secretos, así como de infidelidad en la custodia de documentos y de la violación de secretos -su condición de imputado le permitía ir acompañado de abogado y poder no decir la verdad-.

A preguntas del titular del Juzgado de Instrucción número 4 de Vitoria, Roberto Ramos, le cuestionan por las seis fichas, escritas en documentos ‘word’, que la Ertzain-tza halla en uno de sus ordenadoras tras ser detenido y puesto en libertad con cargos el pasado 17 de marzo -se encuentran en una carpeta denominada ‘temas varios’ y que a su vez está dentro de otra llamada ‘Aitor’-. Los textos hablan de supuestas irregularidades cometidas por destacados políticos y altos funcionarios de Vitoria, así como de gente que podría ser colaboradora del Centro Nacional de Inteligencia. Como posibles autores de los mismos, se incluyen varios apodos, como ‘Karlitos’ o ‘Axier’, que luego se ha conocido que podría corresponder a los dos agentes imputados. De hecho, el autor de algún texto -son todos muy breves-, especifican que han mantenido una entrevista con un profesional del marketing para conseguir esos datos.

Ante estos documentos, Aitor Telleria comenta que le «suenan» y dice desconocer si los ha elaborado él mismo. Respecto al sobrenombre ‘Karlitos’, asegura que puede ser él porque se llama Carlos Aitor. Recalca, eso sí, que con todos estos documentos «no ha hecho nada», y que es probable que la información haya aparecido con anterioridad en los medios de comunicación -un extremo improbable en lo relativo a estos documentos dado el alto contenido de cotilleo de carácter privado que tienen-.

Datos en periodo electoral

El que fuera número dos del PNV alavés asegura que todos los «anónimos» llegaban a la sede oficial del partido y que luego desde aquí, se le reenviaban a él «sin existir un motivo especial» para ello (tenía tres o cuatro correos electrónicos y en uno, dice que para crearla utilizó datos que no eran suyos). Asimismo, confiesa que «cualquier denuncia de tipo político que llegaba al ABB también se las hacían llegar». Sí matiza, sin embargo, que es «posible que los anónimos que recibían tuvieran información errónea para confundirles», y que si no tenía sentido, se desechaba «y no se comprobaba». «Esta información anónima la reciben todos los partidos políticos», asegura, tajante.

Respecto a los datos que le muestran en el momento de su declaración, asegura que «no tenía ningún interés en guardarlos» y que «lo normal» hubiese sido borrarlos «como hacía con el resto de anónimos que recibía». Sobre su procedencia, declara que «nunca ha dado instrucciones o indicaciones a agentes de la Ertzaintza para que realicen investigaciones a terceras personas».

Que Telleria era la persona designada por el partido para gestionar todo este tipo de información fue corroborado por dos de las secretarias del ABB, quienes confesaron tener directrices de que cualquier anónimo que llegara debían enviárselo al imputado. De hecho, una de ellas dice que fue el propio Telleria quien le dijo que le remitiese esta información. Unos datos que a tenor de las declaraciones del exmilitante jeltzale eran más abundantes en periodo electoral y tras atentados terroristas.


El exburukide recibió 17 llamadas en menos de un mes de uno de los ertzainas

Según se desprende de las declaraciones contenidas en el sumario judicial instruido por el juez Ramos, el ex burukide Aitor Telleria y uno de los er-tzainas imputados tenían una estrecha relación de amistad. De hecho, «solían quedar a comer cada semana o cada quince días», declara Telleria, que sin embargo no recuerda por qué en junio de 2008, en tres semanas, recibió hasta 17 llamadas de este agente de la Policía autónoma. Según el ertzaina, pudo deberse a «un tema de las txosnas del PNV».

Estas conversaciones telefónicas, como así se detalla en el registro de llamadas luego remitido por el Gobierno Vasco, coinciden con las fechas en las que están elaboradas las seis breves fichas obtenidas de uno de los ordenadores de Telleria. Un hecho que lleva al juez y al fiscal a pensar que el referido ertzaina pudo ser el auto de los documentos.

Tal es así que una de las fichas está fechada el 11 de junio de ese año y en esa misma jornada, se observa que existe una llamada entre los dos imputados. En ese documento, referido a un destacado cargo político de Vitoria, se dice al final del mismo que «se le comenta el tema Aitor Telleria por teléfono». Preguntado por este extremo en su declaración judicial del 8 de julio, el que fuera ‘número dos’ del PNV alavés asegura que se debió a «una coincidencia».


Azkarate defiende la gestión de su equipo y censura la existencia de «juicios paralelos»

Miren Azkarate, la que fuera consejera de Cultura en las dos últimas legislaturas de Juan José Ibarretxe al frente del Gobierno Vasco, negó ayer en el Parlamento que existiesen irregularidades administrativas en la política de contratación llevada a cabo por la dirección de Juventud de su consejería, las mismas que se están investigando en el Juzgado de Instrucción número 4 de Vitoria al creer que se produjo cierto trato de favor hacia empresas vinculadas con personas próximas al PNV. «Hay un proceso abierto que todavía no se ha cerrado. En este país somos muy dados, en este caso y en otros, a hacer juicios paralelos y a condenar de antemano», censuró en declaraciones a los medios tras una comparecencia a puerta cerrada ante los partidos que duró en torno a hora y media.

Azkarate, última portavoz de los ejecutivos de Ibarretxe, se mostró firme y convencida del buen trabajo realizado por su equipo de colaboradores, pese a que están imputados por el juez el que fue su viceconsejero de Cultura, Gurutz Larrañaga, y su director de Juventud, Xabier Sánchez Robles, sobre quien se dirigen buena parte de las miradas al ser el responsable de adjudicar los contratos que dada su escasa cuantía no requerían de concurso público -hasta 2008, los inferiores a 12.000 euros-. Y aquí, dos empresas salen especialmente beneficiadas, Ortzi Muga y Errexal, ambas del exedil de Leioa del PNV Iñaki San Juan y a las que se le dieron una docena de contratos por valor de unos 185.000 euros y de los que el Gobierno Vasco no tiene constancia documental de que su hubieran hecho.

Interpelada por esta cuestión y ante la atenta mirada del presidente del GBB, Joseba Egibar, que le arropó en la conferencia de prensa, Azkarate puntualizó que un consejero «no tiene conocimiento de los contratos menores» y subrayó que para que un cargo de este rango pueda dedicarse a «fiscalizar» estos trámites, «o es un ‘superman’ o una ‘superwoman’ que puede trabajar 72 horas, o difícilmente va a poder dirigir la política, las líneas estratégicas o los plantes de actuación, que es su trabajo».

En este sentido, advirtió de que «está por probar» si el exdirector de Juventud -cuyo trabajo definió como «excelente»- «ha cometido irregularidades, porque hay un proceso en fase de instrucción. Además, recalcó que «todavía no hemos oído qué explicación va a dar, porque se supone que alguna dará».

EL DIARIO VASCO, 15/1/2011