Teodoro León Gross-ABC

  • ¿Qué demonios tiene que pasar para que sus votantes superen la pinza en la nariz?

Sánchez ha perdido un punto, proclaman sociólogos y politólogos tras la última batería de encuestas… Acabáramos. En esos titulares falta clamorosamente un ‘sólo’ con su vieja tilde: Sánchez sólo ha perdido un punto. ¡Sólo uno! Parece de locos. Después de todo lo ocurrido, y de sumar 115 muertos tras la segunda tragedia ferroviaria ‘inverosímil’ en el mismo corredor en pocos meses por un déficit casi criminal de mantenimiento, los sondeos certifican que el PSOE todavía frisa los cien escaños. ¿Qué demonios tiene que pasar para que sus votantes superen la pinza en la nariz? ‘The Times’ acertó al ponerle apodo: Mr Teflón. O sea, el tipo de un perfecto material antiadherente al que todo le resbala. El sanchismo puede naufragar en los desastres de la gestión pública, puede hundirse en la ciénaga de la corrupción, puede fracasar una y otra vez…, pero millones de votantes van a seguir fieles a este tardoperonismo europeo. Con devoción.

Los escándalos se suceden sin coste. ¿O acaso la clave está ahí, en el déficit de la atención que reduce la mirada a un escándalo? La tragedia de Toledo acabó por tapar el escándalo de los nietos, con la sombra tenebrosa de un censo manipulado. Gratis también. Y los nietos habían apagado el asalto a Ceuta, ya en el olvido. Honestamente, ¿cuánto le va a costar Ceuta a Sánchez, si sigue por encima de 100 escaños? Ceuta había apagado el tremendo escándalo de las cloacas, al parecer tolerable para la pituitaria moral del votante de Sánchez, que no baja de cien escaños. Y las cloacas habían apagado el escándalo de las joyas de Zapatero, y lo de Zapatero sepultó el escándalo de Adamuz, y lo de Adamuz había saldado la sombra de la financiación irregular del PSOE, y esto lo de Begoña, y ella lo del fiscal…. Y así, suma y sigue, hasta la compra del poder pagado con una amnistía. Todo gratis o casi gratis. Después de esta secuencia, Sánchez, que superaba los cien escaños, sigue superando los cien escaños.

Quienes crean que la competición del 29N se acabó y que Feijóo tiene la campaña en el punto ideal de la gestión más allá de las emociones primarias no sólo ignoran la volatilidad vertiginosa de las elecciones en el siglo XXI sino el talento notable en la Moncloa para orientar el relato. Ayer ya trasteaban con el fetiche falso de la privatización sobre los trenes. Y todavía agitarán mucho esto. Incluso han optado por defenestrar a Óscar Puente, ya quemado como pim-pam-pum, ahora servido como despojo para el desahogo. Ya les sale gratis o casi gratis que el Ministerio de Transportes, un monumento al nepotismo de partido, haya estado en manos de Ábalos y Puente, del tipo que sumaba putas al que suma cadáveres. Incluso Koldo fue consejero de Renfe. Si después de todo esto Sánchez pierde un punto, sólo un punto nada más… ya sabe que todo le saldrá gratis o casi gratis.