Teodoro León Gross-El País

Hay motivos para confiar en que Podemos y PSOE sean capaces de estropearlo todo

Lo sucedido en Madrid, de ser una hipótesis, parecería inverosímil, incomprensible bajo las leyes aristotélicas. Pero es real. Y eso lo convierte en un espectáculo fascinante; por supuesto de locos, pero fascinante. Cifuentes es un cadáver político con la fecha de caducidad por definir, entre la dimisión y la censura. El PP, asumido el balance de daños, ya sólo maniobra para desgastar a Ciudadanos, a quienes retrata como cómplices de la izquierda a la que van a regalar Madrid. Y con la derecha en pleno duelo al sol, explorando sus trampas y contradicciones, Podemos y PSOE parecen decididos a dilapidar la mejor ventana de oportunidad en Madrid para la izquierda en décadas. Las únicas buenas noticias para Cifuentes provienen todas de ellos. Incluso la moción de censura, que parecía sólida, ahora se ve gaseosa.

Claro que generalizar la izquierda no hace justicia a los méritos de cada cual. Los errores de PSOE y Podemos son desiguales. La oferta a Carmena sucedió meses atrás, en un tono informal, e inspira ternura. Franco debía saber que hay cosas que es mejor no decir; como Bescansa debía saber que hay cosas que es mejor no documentar. Pero no es lo mismo un coqueteo infantil con la rival que una conspiración bescansoerrejonista para derrocar a Iglesias. Por demás, ahí queda la ironía chusca de ver en la trinchera del Frente Anticifuentes a Errejón, que arrastra la sombra de su beca en Málaga, y a Franco, con un currículum tuneado. Parecen, en fin, inspirarse en la Ley de Murphy. Pero Podemos no sólo ha cometido un desliz, sino un error mayúsculo con la bronca de las primarias de Madrid en víspera de la moción. Iglesias dijo “ni media tontería” y acertó: ha sido una tontería completa.

Naturalmente acaban de convertir en trending topic la imagen del pacto de Pablo, Íñigo y Ramón bajo el cartel de NOSOTRAS; toda una metáfora de la impostura de ese pacto ficticio, con un lenguaje gestual de réquiem. Esa impostura otra vez delata la distancia en Podemos entre la retórica y la realidad. De hecho, su retórica ya ni siquiera resulta seductora y amenazante, como en aquellos tiempos de asaltar los cielos, sino cada vez más ridícula. Ya sucedió al anunciar Iglesias y Montero que iban a ser padres con un comunicado que parecía un gag de Monty Python sobre Paulo Coelho: “Pablo y yo hemos emprendido un camino que en los próximos meses revolverá nuestras emociones, transformará mi cuerpo y llenará nuestras vidas de belleza”, mientras se desencadenaba un gran choteo en las redes sobre los nombres de los niños: Pabla e Ireno, Vladimira y Fidel, Cersei y Jon Nieve, o mejor consultar a las bases… Podemos cada vez genera menos editoriales y más memes.

El PSOE sí que puede reprocharse no aprovechar la decadencia de Podemos, mientras ellos sufren una fuga masiva hacia Ciudadanos salvo en sus propios sondeos triunfales. Según Metroscopia, casi un millón de votos. Y esto con Podemos acumulando errores desde el no a Sánchez, el pacto con IU, Vistalegre II y el procés de Cataluña, donde Colau es otro agujero negro. La izquierda está a la deriva. Es lógico que Cifuentes, que no puede esperar mucho de Rajoy o Rivera, ponga todas sus esperanzas en PSOE y Podemos. Hay motivos para confiar en que sean capaces de estropearlo todo.