Ramón Pérez-Maura-El Debate
  • Luzón tampoco le compró a Aldama todo el alpiste que quería vender. Claramente descalificó la afirmación de que el número uno de la trama era el propio Sánchez y concedió ese honor a José Luis Ábalos

No fue ayer un mal día para Víctor de Aldama, a quien la abogada defensora de Koldo García se había referido días atrás como un «ornitorrinco procesal» sin duda como forma de intentar descalificar su testimonio. Nos hemos pasado todo el juicio escuchando al Equipo Nacional de Opinión Sincronizada y al mandilón Bolaños descalificar a Víctor de Aldama por no aportar pruebas. Pues no parece que un fiscal anticorrupción de la experiencia de Alejandro Luzón haya visto el caso con los mismos ojos.

En un aparente enfrentamiento con la fiscal general del Estado, Luzón rompió una lanza en favor de Aldama manifestando que recortar la pena que se le pide es adecuado y advirtió al tribunal que deberá sentenciarle que no recompensar a los denunciantes en las causas de corrupción sería una forma de alentar «la ley del silencio».

La pena que le caiga al delincuente Aldama tiene que fijarla el tribunal que lo juzga. Pero el alegato del fiscal Luzón hace improbable que se le pueda condenar a una pena que implique su entrada en la cárcel. La «ley del silencio» de la que habla el fiscal general es el mayor baluarte de la corrupción y combatirla es una prioridad lógica en la Fiscalía. La cuestión es por qué Peramato no considera necesario recompensar el testimonio de Aldama. Parece claro que a ella sólo le interesa servir a su señor. Así de bajo ha arrastrado el sanchismo a la justicia española. Es igual que en las dictaduras que ponen el sistema judicial al servicio del poder establecido.

Pero Luzón tampoco le compró a Aldama todo el alpiste que quería vender. Claramente descalificó la afirmación de que el número uno de la trama era el propio Sánchez y concedió ese honor a José Luis Ábalos. Tampoco al propio Aldama. Esto tiene una lógica aplastante porque si Sánchez fuese el capo de la operación, la Fiscalía Anticorrupción tendría que haber tomado cartas en el asunto. Pero lo que cuesta creer es que Sánchez no se enterase de nada de todo esto. ¿Por qué cesó a Ábalos? Era su hombre más cercano y sin razón aparente lo destituyó. Pero después optó por mantenerlo como diputado. Raro, raro.

Y no puedo dejar de mencionar la intervención de José Antonio Choclán, el abogado de Aldama que señaló «un sistema de donaciones nominativas, pero que ya se encargaría don Koldo García de buscar a los donantes, aunque fueran muchos, para allegar fondos al partido». Y ahí fue cuando destacó las informaciones que desde El Debate se han llevado a cabo para aportar luz en un entramado que ahora se está terminando de juzgar en el Tribunal Supremo.

Acabado este proceso yo me vuelvo a hacer la pregunta de cómo es posible que haya tantos españoles que sigan apoyando al sanchismo. Aún si Sánchez no se hubiera enterado de nada, habría que exigirle una responsabilidad in vigilando. Porque los que se lo llevaban crudo eran sus hombres de confianza. Y han empleado recursos públicos hasta para pagarse prostitutas. No se puede caer más bajo. Aunque todavía puede salir más.

Quisiera equivocarme, pero me atrevería a apostar a que Ábalos y Koldo van a pasar muy poco tiempo en la cárcel. El Tribunal Constitucional que el sanchismo ha convertido en sala de casación acabará mandándolos a casa más pronto que tarde.