Valcárcel: «Los nacionalistas catalanes fomentan el odio al más puro estilo fascista»

EL MUNDO 16/12/13
ENTREVISTA DE ESTHER ESTEBAN, RAMÓN LUIS VALCÁRCEL

La entrevista se celebra apenas unas horas antes del que ha sido su último gran acto político como presidente de Murcia. En abril dejará su cargo y condición, después de casi 20 años habiendo sido varias veces el presidente autonómico más votado de España y acumulado cinco mayorías absolutas. Dice que hay que dar paso a otra generación y que se va como un acto de generosidad con su partido, pero ni tira la toalla ni deja la política. Será, sin duda, uno de los candidatos del PP a las elecciones europeas. Y, aunque reconoce que servirán como castigo al Gobierno, cree que ganarán sin problemas.

Pregunta.–¿Qué le parece el anuncio de que Mas hará finalmente el referéndum y preguntará por la independencia de Cataluña?
Respuesta.–Se consuma la mentira del Gobierno catalán al resto de los catalanes, porque la pregunta no tiene recorrido. La consulta no es posible, y no se va a admitir. Está condenada al fracaso.

P.–Es cierto, pero el desafío al Gobierno y al Estado está servido.
R.–Es una locura. Creo que Mas se ha metido en un charco del que no sabe salir, y se ha entregado a quienes van a meterle en tierras pantanosas de las que no saldrá. Está perdido y el referéndum será su tumba política.

P.–Tal vez, pero la confrontación es inevitable.
R.–Lo que más interesa al Gobierno catalán es que el resto de España odie a los catalanes. Quieren consolidar una mentira, pero no habrá referéndum ni independencia. Puede que quiera llevarnos a una confrontación irresponsable, pero los españoles no debemos entrar en ella.

P.–¿Qué margen tiene el Gobierno de Rajoy salvo aplicar el artículo 155? ¿La Constitución?
R.–No creo que sea necesario llegar a la aplicación del artículo 155. Rajoy hace lo que tiene que hacer. La unidad de España es incuestionable, y si alguien quiere cuestionarla se va a tener que enfrentar a un Gobierno que va a ser absolutamente fuerte, robusto y no va a dejar el más mínimo resquicio a que puedan haber aventuras secesionistas como las que pretenden. Rajoy va a actuar con contundencia, no cabe duda.

P.–Y todo esto se ha hecho coincidir con el simposio de España contra Cataluña.
R.–Plantear la relación de España y Cataluña en un plano de confrontación desde la manipulación, la mentira, a través de la Historia y la cultura, es una absoluta bajeza moral. España ni odia ni robó antes ni ahora a Cataluña. Con ese tipo de simposio se fomenta el odio al más puro estilo fascista.

P.–¿Fascista?
R.–El nacionalismo y el fascismo siempre han utilizado la propaganda. En ese sentido, son idénticos. El aparato propagandístico del fascismo es exactamente lo que ahora intentan aplicar los nacionalistas catalanes con verdadero ímpetu. Detrás de la propaganda, como ha demostrado la Historia, no hay nada más.

P.–El sábado se celebró su último gran acto como presidente de Murcia. ¿Es una despedida definitiva?
R.–Tengo clarísimo que esto se acabó. Después de casi 20 años llega el momento de dar paso a otras personas, y por lo que a mí respecta, es el punto y final definitivo al frente de Murcia, pero hay Valcárcel para rato. No me volveré a presentar, por una razón de generosidad con el partido que me ha dado muchísimo, y porque estoy convencido de que lo mejor que puedo hacer es dejar a otra persona en el cargo a partir de abril para que tenga un año por delante para hacerse con el gobierno y darse a conocer ante la sociedad.

P.–De los tres candidatos a sucederle, Bernal, Sánchez o Ruiz, ¿cuál es su favorito?
R.–Los tres son buenos. Uno, Pedro, aporta juventud y al tiempo experiencia. Juan Bernal es un hombre de pura consistencia. Y Juan Carlos Ruiz ha pasado por dos parlamentos y ahora es portavoz en la Asamblea. Los tres son un lujo y cualquiera lo hará muy bien.

P.–Deja la Presidencia pero no la política. ¿Cuál es la herencia del valcarcelismo en Murcia?
R.–La Murcia que dejo es bastante mejor a la que me encontré en 1995. Mi gran frustración es el paro, por mucho que los datos sean más o menos coincidentes con la media nacional. En cuanto a lo positivo, Murcia ha mejorado sustancialmente en infraestructuras sanitarias. Dejo una región con un centenar de nuevos colegios e institutos. Y, sobre todo, una región que puede mirar sin complejos a cualquier otra de España.

P.–¿Y cómo lleva que su próximo destino sea Europa? Porque Rajoy ya ha dicho que tiene mucho que aportar en el futuro.
R.–Bueno, admito que puede serlo. Pero todavía no está cerrado, me falta sólo la consulta familiar, aunque hay un 90% de posibilidades de que me vaya a Bruselas.

P.–¿Con quién le gustaría ir en la lista de número uno? ¿Arias Cañete o Jaime Mayor Oreja?
R.–No lo sé. Eso, conociendo a Mariano, no lo sabe nadie salvo él. Creo que los dos son magníficos. Jaime es un europeísta convencido que ha tenido brillantes actuaciones en el Parlamento y ha sabido dirigir un grupo difícil. En cuanto a Miguel, es otro gran europeísta que fue eurodiputado y está teniendo éxitos como la PAC o el tratado de pesca de Marruecos.

P.–Si el PP pierde las europeas, ¿sería un aviso serio de que pueden perder las generales?
R.–No tendría por qué serlo. El PSOE perdió en 2004 las elecciones europeas frente al PP y ganó en 2008. Es sabido que las elecciones europeas siempre han servido para castigar al gobierno de turno, por lo que habrá castigo al PP, sin duda. Pero tengo la sensación de que superaremos al PSOE en votos.

P.–Rajoy ha caído en picado en valoración, aunque haya que reconocer que le ha tocado bailar con la más fea: la crisis.
R.–Efectivamente, a Rajoy le ha tocado bailar con la más fea y torear una situación imposible, pero el presidente aguanta tan bien el tipo porque cree que lo que está haciendo es exactamente lo que tiene que hacer, y eso ayuda muchísimo. Mariano es un corredor de fondo política y físicamente, y va a sacar a este país de esta situación. Es verdad que el sacrificio y la incomprensión es grande, pero hay una mayoría silenciosa de españoles que está entendiendo que la política de sacrificio y de ajustes es la necesaria. Peor es no hacer nada, como hizo Zapatero.

P.–La otra cara de la moneda es el pacto que han alcanzado los presidentes autonómicos sobre el trasvase Tajo-Segura. ¿Esto pone fin a la guerra del agua?
R.–Es un acuerdo histórico de verdad. Aquí se ha hecho bandera política, pero sobre todo partidista, del agua, lo que ha provocado duros enfrentamientos entre territorios. La guerra del agua se ha terminado, y hay que felicitar a María Dolores de Cospedal, que ha estado a la altura de las circunstancias y manejado la hoja de ruta del futuro respecto a un tema esencial.

P.–¿Qué hay de cierto en que el Gobierno ha salido al rescate del aeropuerto de Murcia con un crédito público?
R.–No es así. No somos verdugos, somos víctimas de una situación que intentamos arreglar. Aquí hay una demanda hace muchos años de un aeropuerto, porque el de San Javier tiene una limitación muy importante porque comparte pista e instalaciones con la Academia General del Aire, lo que significa que por las mañanas a Murcia no pueden llegar aviones, salvo uno que llega a las 7.00.

P.–Pues para muchos fue otro lujo de nuevo rico…
R.–De eso nada. Aquí es necesario ese aeropuerto y no somos nuevos ricos. Sea como fuere, se hizo un concurso, se empezó a construir el aeropuerto y comenzó la crisis. Sacyr pidió un crédito de 180 millones para terminarlo y los bancos le dicen que se lo dan, pero que necesitan que avale el Gobierno de la Región de Murcia. Se votó en la Asamblea. PP y PSOE votan a favor del aval y ordenaron al Gobierno que avale la operación. Lo que ocurre es que la crisis sigue acentuándose, y la obra física finaliza hace escasamente un año. Hemos avalado y ellos dicen que no pueden abrir porque las pérdidas son cuantiosas, ante lo cual yo decido rescatar la concesión. Y el aval lo voy a convertir en préstamo, porque si no lo hago entro en un grupo de morosidad, y no quiero de ninguna manera ser moroso. Ahora, la negociación pasa por que abran en 2014, y les devuelvo la concesión pero el préstamo que voy a suscribir, ellos lo hacen suyo y yo me libero del mío. Estamos negociando. Y las negociaciones van muy bien.

P.–¿Qué le ha parecido lo ocurrido con Montoro y sus críticas a los medios de comunicación por tener deudas con Hacienda?
R.–No tengo datos, sólo lo que leo en EL MUNDO. Pero lo que es seguro es que Montoro sí tiene datos, y también es seguro que EL MUNDO no está en ese grupo de morosos, porque lo ha demostrado con papeles, lo cual es muy importante y no hace sino hablar bien de ese medio de comunicación, que es un diario sólido que no se anda por las ramas a la hora de aplaudir cuando tiene que aplaudir y rechazar cuando tiene que rechazar. Otros medios han callado. Todos los temas relacionados con Hacienda tienen un componente de confidencialidad, por lo que hay que tener pies de plomo a la hora de decir cualquier cosa.

P.–En todo caso, no es bueno que la Agencia Tributaria esté en boca de todos, y los socialistas hablan de purgas y actitudes gansteriles.
R.–Mire, aquí para purgas las que hacen los socialistas cuando llegan al poder. Eso sí son purgas en toda regla. Así que nadie se rasgue las vestiduras. Yo sé que el día que el PP deje de gobernar en Murcia aquí cambian hasta los conserjes. Eso lo han hecho siempre. Yo ya he cumplido 59 años y soy libre de pensamiento y presión, por eso puedo decir que los socialistas han hecho auténticas purgas como para darnos lecciones a nadie.

P.–¿El Gobierno tenía algún margen de maniobra con la doctrina Parot? Porque se ha creado mucha alarma social.
R.–No sé si el Gobierno tenía margen o no. Lo que digo es que esto hay que explicarlo bien. Y ha faltado explicación por parte del Gobierno, porque se ha liberado a presos y la gente está asustada.

P.–¿El caso de UGT se sustancia con la dimisión del líder andaluz?
R.–En absoluto. ¿Es que el caso UGT o de los ERE en Andalucía es algo que nace y muere en la propia UGT? No me lo creo. Esto es algo que está en la más absoluta connivencia con el PSOE andaluz, o ¿quién daba el dinero a UGT? Eso salía de las arcas públicas que administran los gestores de la Junta de Andalucía. Aquí ha habido mucho de todo, y al final la mala es la juez.