Editorial-El Correo

  • Sánchez tira de chequera en su primer anuncio de precampaña y fuerza al PNV a renovar su apoyo al escudo social, regado con 10.000 millones en ayuda

Era previsible que Pedro Sánchez se volcase en la vivienda para propulsar la carrera electoral. Pero hacerlo a golpe de talonario, con un anuncio millonario en ayudas a la compra, revela un uso partidista e inapropiado de los recursos públicos. Y más cuando su Gobierno no ha sido capaz siquiera de presentar un proyecto de Presupuestos en tres años y medio largos de gestión. La crisis habitacional protagonizó el lunes el discurso con el que liquidó la legislatura y adelantó las elecciones generales al 29 de noviembre. Con el eco del portazo del Congreso a sus decretos, tumbados por PP, Vox y Junts, Sánchez se presentó como un baluarte frente a las «élites» para denunciar el desahucio de Maricarmen y, a la vez, «el aticazo» de Díaz Ayuso.

La retórica del mitin se ha repetido 24 horas después, en su primer anuncio como candidato ‘in pectore’ y con el Boletín Oficial del Estado como folleto de precampaña. El presidente del Gobierno, ya ‘en funciones’, confirmó que no da su brazo a torcer y que está dispuesto a llevar las propuestas derrotadas a la Diputación Permanente, tras algunas significativas incorporaciones al escudo social. Entre ellas, una dotación de 10.000 millones en ayudas a la compra del primer piso, destinada tanto a jóvenes como a famiilias. Con esta movilización de fondos sin precedentes -que triplica el presupuesto del Ministerio de Vivienda-, se podría financiar la entrada, equivalente a un préstamo de hasta 50.000 euros «sin intereses», recalcó.

Tirar sin rubor de chequera suele ser un recurso del poder en vísperas de una cita con las urnas. Pero sus tintes populistas empañan cualquier propuesta electoral por muy «beneficiosa» que sea para «la gente». En esta ocasión, el señuelo no sólo se dirige al electorado. También a los partidos del órgano que asume las funciones de la Cámara durante la disolución de las Cortes -y en el que Junts no es decisivo-, en busca de la convalidación de los decretos en el plazo de 30 días. Si ya puede ser cuestionable colarlos por la puerta de atrás, tras sufrir una derrota parlamentaria, hacerlo con el reclamo de compensaciones millonarias añade presión a sus menguantes aliados, arrastrados a la batalla que plantea el líder del PSOE. Con este envite, seguido de cerca por el PSE y Bildu en Euskadi, ha forzado al PNV a retratarse y renovar su apoyo al primer decreto, que prorroga el escudo antidesahucios. Hasta que el debate sobre la vivienda no salga de la trinchera, será complicado resolver la falta de oferta y gestionar la existente.