Cristian Campos-El Español

¿Por qué ha aprobado Vox los presupuestos de Isabel Díaz Ayuso para la Comunidad de Madrid pero ha votado en contra de los de José Luis Martínez-Almeida en la capital? La culpa (paren rotativas) la tiene Génova: el alcalde de Madrid tenía el apoyo de Vox hasta que la dirección del PP le declaró la guerra a la presidenta y los estrategas del partido verde vieron las puertas del cielo abiertas. Ahora ya tienen el piolet con el que intentarán acabar con Almeida, que de Ayuso se encarga Teodoro García Egea.

No es Javier Ortega Smith el hombre en el que uno confiaría para esconder las cartas de la estrategia del partido hasta que llegue el momento de ponerlas sobre la mesa. Ortega Smith destripó los planes de Vox desde primer el minuto llamando a Almeida Carmeida y acusándole de hacer políticas de izquierdas (con Madrid Central como pecado original a la cabeza). Vox pretende así encasillar a Almeida en ese cajón de los complejos gallináceos en el que ya ha guardado a Pablo Casado. En la cosmovisión de Vox, nada puede hacer más daño al PP que la acusación de ser un PSOE de marca blanca.

La acusación se desmiente echándole un ojo al Madrid de Almeida, ese que acaba de ser coronado en Japón como la ciudad con mayor calidad de vida del planeta, en comparación con el Madrid de Manuela Carmena, un patio de guardería donde las aceras se pintarrajeaban con las estomagantes cursilerías de poetas aficionados de tercera regional, donde activistas amateur gestionaban partidas de cientos de millones de €, donde los presupuestos no se ejecutaban por pura y dura molicie y donde el Gobierno municipal veía pasar las estaciones mientras organizaba consultas zarrapastrosas cuyo objetivo era convertir la capital en una segunda Barcelona.

Pero una caricatura no necesita basarse en realidades para generar relato: basta con que encaje en los prejuicios de su target.

“La estrategia de Génova es tan suicida que Almeida ya está empezando a pagar las consecuencias” dicen en el PP. Las opiniones en este punto divergen. Mientras alguna baronía regional opina que el alcalde de Madrid está donde está por no haberse plantado frente a la dirección popular cuando esta decidió utilizarlo como ariete desechable contra Ayuso, otros en el partido creen que Génova ejecutó una política de hechos consumados frente a la que Almeida no tenía salida posible. O desmentía a Pablo Casado en público y finiquitaba su futuro en el PP, o callaba y otorgaba, convirtiéndose a su pesar en peón involuntario de la operación que pretende aniquilar a la presidenta.

Génova le ha dado la estrategia hecha a Vox, Más Madrid y PSOE para el próximo año en la Comunidad y en la capital. Pero la operación de destrucción de Almeida no llegará a coste cero para Vox. En primer lugar, porque el alcalde de Madrid no se ha convertido en ese personaje de popularidad transversal que es hoy dejando sin oxígeno a Ciudadanos y Vox en sus propios espacios políticos, como ha hecho Ayuso.

En segundo lugar, porque un año a la intemperie se le puede hacer muy largo a un partido condenado a una posición binaria. O apoya a Almeida allí donde sus intereses coincidan con los populares o se convierte en el tonto útil de las estrategias de PSOE y Más Madrid. No hay más opciones para Vox: la política de pactos de los de Santiago Abascal es tan unívoca como la de EH Bildu, Unidas Podemos o ERC.

El mantra en Madrid a partir de enero será “a pesar de Vox”. A pesar de Vox se reducirán los impuestos en 60 millones, a pesar de Vox se dedicarán 1.007 millones a gasto social, a pesar de Vox se construirá la planta de materia orgánica de Valdemingómez, a pesar de Vox se remodelará el nudo norte de la M-30, a pesar de Vox se avanzará en la construcción del futuro bosque metropolitano de 75 kilómetros y a pesar de Vox se remodelará la plaza de Sol, peatonizándola al 100%.

“Si tuviéramos que depender del tacticismo tuitero de otros”, dicen en el Ayuntamiento, “Madrid se habría quedado atrás”. Puede que Génova le haya entregado en una bandeja la estrategia para el próximo año a Vox, pero Vox le ha entregado en una bandeja la estrategia para el próximo año a Almeida.