Tonia Etxarri-El Correo
El informe policial que el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) remitió a la jueza de la Audiencia Nacional María Tardón había desbaratado tanto el relato exculpatorio del Gobierno de Pedro Sánchez sobre la responsabilidad de Marruecos en la avalancha de Ceuta, que el matiz introducido por el director general de la Policía, interpelado por el ministro Grande-Marlaska, dio un respiro a La Moncloa. Si Francisco Pardo asegura que no existe informe policial alguno que atribuya específicamente a Marruecos la planificación o ejecución de la avalancha, el Gobierno cree que ya puede asirse a un agarradero.
Pero lo cierto es que no estamos descifrando un crucigrama: palabra de nueve letras que empieza por M. Y el informe en cuestión explica que la avalancha de Ceuta fue guiada por gendarmes a las órdenes de agentes de paisano con un fin distinto del migratorio. Que hubo una planificación previa (y, por lo tanto, una autoría intelectual anterior que supone funciones de seguimiento y control). Un «guiado activo» de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de Marruecos sobre la «masa». Ése es un señalamiento indirecto. Esas conclusiones policiales existieron. Dos días antes del despliegue de la intrusión fronteriza.
Es importante conocer si los subordinados informan o no al ministro Marlaska, desde luego. Pero más decisivo resulta conocer el contenido del informe que, en el fondo, desbarata la tesis sobre la crisis migratoria en la invasión de Ceuta. Esa es la almendra. Lo demás, fuegos de artificios. Según las conclusiones policiales, lo que ocurrió el 30 y 31 de julio fue un violación de una frontera española concebida como una operación de presión política. Tal como sospechaba la oposición y empiezan a barruntar la mayoría de socios del Gobierno.
Si el informe atribuye a funcionarios marroquíes la organización del asalto a Ceuta, ¿cómo se puede seguir defendiendo a Marruecos desde el Gobierno español? ¿Qué va a hacer ahora uno de los ministros más reprobados de la legislatura, que renegó del CNI en los comienzos de la crisis?
Marlaska que, por cierto, le concedió una medalla –la de la Gran Cruz de la Orden del Mérito de la Guardia Civil– al jefe de la inteligencia marroquí, Abdelatif Hammouchi, sobre quien pesa algunas acusaciones de haber sido el principal inductor de esta crisis, está atrapado en un callejón sin salida.
Podrá buscar un chivo expiatorio o una cabeza de turco (con perdón) como hicieron con la responsable jefa de prensa del Departamento de Seguridad Nacional alegando pérdida de confianza. Pero que la avalancha se fraguó en Marruecos queda fuera de toda duda. En unas horas, más de 72.000 ciudadanos extranjeros entraron ilegalmente en la Unión Europea, plantándose en Ceuta. E, inexplicablemente, el 90% de ellos se volvieron por donde vinieron en cuestión de horas, no por los buenos oficios del Gobierno español sino por indicaciones del régimen alauita.
Hoy comparece Pedro Sánchez en el Congreso. Después de las manifestaciones por todo el país en apoyo de Ceuta. Las maniobras de distracción ya no valen a estas alturas. La ciudadanía ceutí se merece un poco más de respeto, que lleva más de un mes ojiplática con tanto desgobierno.