- El Papa ha empleado las dos lenguas con normalidad, alternándose. Pero no es lo que pretenden los sectarios catalanes que, si pudieran, prohibirían el castellano allí. Y Sánchez y Napoleonchu les darían la razón
En este gobierno de la mentira, que hayan renunciado a presentar en el Consejo de Asuntos Generales de la Unión Europea la propuesta para convertir el catalán en idioma oficial no tiene ninguna consecuencia aparente. Aquí no dimite nadie pese al incumplimiento de las promesas. Napoleonchu sabe que si lo volviera a presentar el próximo martes estaría abocado a su derrota o a la necesidad de retirarlo como hizo por dos veces el año pasado en mayo y julio.
Es verdaderamente increíble que la prioridad de nuestra política exterior haya sido conseguir la oficialidad del catalán en la Unión sabiendo que no tenían ninguna posibilidad de conseguirlo sin una reforma de los tratados que era prácticamente imposible. Y es un escándalo que se suma a las infinitas incompetencias de este ministro profundamente sectario.
Creo que fue muy relevante la tensión que ayer mostraron en las Cortes Pedro Sánchez y Miriam Nogueras. Esta de la lengua es una promesa que se hizo al prófugo Puigdemont para lograr su respaldo parlamentario y ya saben que no tiene ningún futuro. Pero también son conscientes los dos del mal momento que pasan sus respectivos partidos en los sondeos. Junts tiene a Alianza Catalana encima si no por delante en diferentes encuestas. Probablemente por eso Nogueras hizo el ridículo de asaltar al Papa en las Cortes con la cuestión de la lengua. Algo que con lo que ya hemos visto en el Papa en la visita a Cataluña se demuestra especialmente ridículo. Ha empleado las dos lenguas con normalidad, alternándose. Pero no es lo que pretenden los sectarios catalanes que, si pudieran, prohibirían el castellano allí. Y Sánchez y Napoleonchu les darían la razón.
El desprestigio de este gobierno entre sus pares europeos es descomunal. En estos últimos días he tenido varias conversaciones con un ministro de un país de la UE que está en pleno ejercicio de su cargo y tiene mucha experiencia europea. Este hombre explicaba que la fuerza que le queda a Sánchez en Europa viene del hecho de que el PSOE es el partido socialista más fuerte de la Unión. Está prácticamente desaparecido en casi todos los países con las excepciones de Dinamarca y Malta. Pero, en cambio, este ministro aseguraba que no hay un solo gobierno en Europa donde no le hayan tomado la medida a Sánchez. Ya no cuentan con él para nada.
Y en medio de ese desprestigio en que ha caído España por la corrupción abrumadora de este gobierno, Napoleonchu ha acabado comprendiendo que cada vez que intenta hablar con un colega europeo, le huyen porque saben que viene a darles la matraca con el catalán. Un pestiño por el que se ha hecho célebre entre sus colegas. Y supongo que a estas alturas ha debido comprender que es mejor no seguir haciendo el ridículo. A eso ha quedado reducida la política exterior española. Que, en el fondo, no es más que una manifestación real de lo que son las políticas de este gobierno: lamentables.