Luis Casal-Vozpópuli

  • Los análisis que maneja Ferraz reflejan un fuerte deterioro de las expectativas electorales tras la tragedia de Urda. Algunas fuentes cifran la pérdida en 500.000 votos en pocos días

Pedro Sánchez conocía el deterioro de las expectativas electorales del PSOE antes de que Óscar Puente anunciara su dimisión. Los análisis internos que maneja el partido desde el accidente ferroviario de Urda (Toledo), en el que murieron 69 personas, reflejan un empeoramiento considerable de las perspectivas socialistas para el 29 de noviembre. La tragedia ha alterado una campaña que el presidente había diseñado para disputar la iniciativa política a la oposición y que, a menos de cuatro semanas de las elecciones, se encuentra condicionada casi exclusivamente por la crisis ferroviaria.

La información que llega a la dirección socialista todavía no permite traducir ese deterioro en una cifra definitiva. Fuentes conocedoras de los trabajos demoscópicos explican a Vozpópuli que, por ahora, se trata fundamentalmente de análisis cualitativos sobre la evolución y percepciones del electorado, sin una estimación consolidada del alcance de la caída. Otras fuentes consultadas, sin embargo, apuntan a una pérdida de alrededor de 500.000 votos en apenas unos días. Se trata de una estimación que todavía no ha podido contrastarse con una serie completa de sondeos internos.

El problema para Sánchez no es sólo la magnitud de la pérdida, sino su procedencia. La crisis ha alcanzado a un electorado que hasta ahora había permanecido relativamente movilizado y ha situado la gestión del Gobierno en el centro del debate. Puente, uno de los dirigentes más reconocibles del PSOE y una pieza importante de su estrategia de confrontación con el PP, se había convertido en el principal destinatario de las críticas. Su continuidad amenazaba con prolongar ese debate durante el resto de la campaña.

Una salida que cambia la campaña

La dimisión llegó el martes por la noche, después de una extensa comparecencia ante la Diputación Permanente del Congreso. Puente había dedicado buena parte de la jornada a explicar las medidas adoptadas para reforzar la seguridad ferroviaria y todavía esa misma tarde había defendido su permanencia en el cargo. Al término de la sesión parlamentaria anunció que abandonaba el Ministerio de Transportes y que tampoco encabezaría la candidatura socialista por Valladolid.

El relato público de la salida introduce, no obstante, un matiz relevante. Tanto Puente como Sánchez sostienen que la decisión fue personal y que el presidente la conoció apenas unos minutos antes de su anuncio. El ministro aseguró que había decidido marcharse desde los primeros momentos posteriores al accidente, tal y como adelantó Vozpópuli a través de su equipo, aunque quiso completar antes las explicaciones parlamentarias. La información sobre los trackings permite explicar el contexto político de su renuncia, pero no acredita por sí sola que Sánchez se la exigiera.

Lo que sí ha hecho el presidente es aprovechar inmediatamente el relevo para modificar el perfil de la respuesta gubernamental. Carlos Cuerpo, vicepresidente primero y ministro de Economía, asumirá también Transportes de forma transitoria. Es uno de los miembros del gabinete menos expuestos a la confrontación parlamentaria, incluso desde que fue ascendido a la Vicepresidencia. Frente al protagonismo político de Puente, Sánchez ha elegido un perfil técnico y poco dado a alimentar controversias.

La decisión permite al Gobierno intentar recuperar la discusión sobre la gestión ferroviaria sin la exposición permanente del ministro saliente. También ofrece al PSOE la oportunidad de regresar a los asuntos con los que pretendía disputar las elecciones, después de que el presidente haya tenido que afrontar durante la precampaña las dimisiones de Montse Mínguez, portavoz del partido, y Francisco Martín, delegado del Gobierno en Madrid, además de la retirada de la candidatura socialista en Palencia.

Sánchez ha querido presentar la marcha de Puente como un ejercicio de responsabilidad política y convertirla en un elemento de contraste con el PP. Pero el alcance electoral de la decisión sigue siendo una incógnita. Los próximos trackings permitirán comprobar si la renuncia consigue contener el deterioro registrado durante los últimos días o si el desgaste ha terminado por trasladarse del ministro al conjunto del Gobierno. Para entonces quedarán menos de tres semanas para las elecciones.