Fernando Luis Chivite-El Correo

  • El nuevo nihilismo narcisista que triunfa en la política mundial degrada las mentes

No hay nada como lavarse las manos después de haber tocado alguna porquería, Lutxo. Esa sensación, sin más, ya es sanadora. Es como cuando, al abandonar el hospital en el que has estado retenido un buen rato por cualquier motivo, sea el que sea, sales a la calle, miras al cielo, coges aire y tienes la sensación de volver a la vida y henchir de nuevo el alma. No obstante, hablando de hospitales, no me gustaría dejar pasar la oportunidad de recordar a la ciudadanía que, si permitimos que nuestros representantes políticos degraden la sanidad pública e incentiven la privada, como ya han empezado a hacer algunos genios de las finanzas, lloraremos nosotros y llorarán acto seguido las generaciones venideras. Ya están llorando, de hecho.

En cualquier caso, la palabra estrella de hoy es ‘mierdificación’. Y no me la he inventado yo. Es la traducción española de ‘enshittification’. El escritor canadiense Cory Doctorow ha pergeñado ese expresivo neologismo para denominar el proceso de degradación creciente y progresiva de internet. O sea, las redes, las aplicaciones y los nuevos espacios virtuales por los que lastimosamente se engolfan a diario nuestros vapuleados cerebros. Este nuevo nihilismo narcisista y agresivo que tanto éxito está teniendo en la política internacional últimamente, tendrá sus cosas buenas, quizá. Si es que las tiene. Pero, a mi entender, contribuye a la mierdificación de las mentes, siento decirlo. El proceso de degradación progresiva de los servicios es una estrategia comercial, claro. El servicio público se va degradando poco a poco. Luego hay que empezar a pagar por él. Y acto seguido se establece un nivel ‘premium’. Eso ya nos lo hemos tragado todos. Ahora bien, el proceso de degradación progresiva de un servicio público no debería poder ser una estrategia comercial o política en manos de un genio de las finanzas sin escrúpulos. O tal vez en manos de Satanás.

Por cierto, el nuevo Papa León le acaba de echar una buena reprimenda a Donald Trump. «Basta ya de la idolatría de uno mismo y del dinero», le ha rugido. Seguro que no le ha hecho ninguna gracia. Todos estos genios de las finanzas que se quieren comer el mundo como si fuera una tarta, toda esta nueva élite, adinerada y áurea, que viene capitaneada por Trump, pero que tiene fans e imitadores fervorosos en muchos países de nuestro entorno, mierdifican las mentes de millones, con sus tuits, sus ‘fakes’, sus ‘likes’ y su política basura. Y no hace falta ser un artista ni un intelectual para verlo y oponerse a la mierdificación de nuestras vidas, Lutxo, le digo. Y me suelta: Esperemos que sea para bien.