José Alejandro Vara-Vozpópuli

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Ni Sánchez ni Abascal. Dos de los perdedores del domingo en Hungría evitaron la primera Sesión de Control después de Semana Santa. Uno se encontraba en Pekín lustrando los zapatos de Jinping, su nuevo ídolo global y del otro no hay noticia. Ni siquiera Feijóo hizo uso de la palabra por lo que el barómetro del morbo se hundió hasta semisótano, ahí por donde repta la altura moral de Gómez de Celis, vicepresidente de la Cámara, empeñado en comparar a un diputado de Vox atropellado por un matoncillo de ERC con el golpista Tejero. En ausencia de su caudillo, Patxi López se presentó descorbatado, cual es costumbre, y con un pañuelito asomando por el bolsillo de la americana, como si de allí se fuera directamente al Palace. Esta gente desleída y menestral con sueldo público no para en refocilarse entre manteles.

Tampoco estaba ya MJ Montero, la musa de la astracanada, el órgano irradiador del disparate, la protagonista de los episodios más chuscos, delirantes, hipertensos, insultantes, insidiosos y, por qué no, cómicos, impropios, por lo demás de una vicepresidenta segunda amén de número dos del partido que gobierna. Su sustituto en el Gabinete, Carlos Cuerpo, estaba en Boston. Y su sucesor al frente del Fisco, Arcadi España, debutó con derecho a frase en un estreno tímido y prudente, tan encogido como un autónomo ante el IVA.