- Puente ha tenido la desfachatez de hacer la comparación con el accidente del Alvia en Angrois diciendo que allí hubo más muertos y no dimitió la ministra de Fomento, Ana Pastor. Cierto con un matiz. El accidente de Angrois lo provocó la distracción de un maquinista que se puso a hablar por teléfono
Ayer tuvimos otro ejemplo en el Congreso de la degradación de nuestro parlamentarismo. Una vez más, en las Cortes, el jefe de la oposición hizo una pregunta al presidente del Gobierno y este salió por donde quiso menos por lo que le habían preguntado. «¿Dónde Vas?». «Manzanas traigo». Le preguntó Núñez Feijóo cómo es posible que si la economía va tan bien como dice Sánchez, nuestras infraestructuras estén pasando uno de los peores momentos de nuestra historia. Sánchez respondió denunciando la coalición PP-Vox en Extremadura. Y dos huevos duros. Ni una vez en lo que va de legislatura he oído a Francina Armengol pedir al presidente del Gobierno que conteste a lo que le han preguntado. Y así las sesiones del control al Gobierno no valen para nada.
El asunto del mantenimiento de las infraestructuras es especialmente grave porque ya llevamos bastantes muertos en diferentes accidentes. Toda España recuerda el accidente de Adamuz donde Óscar Puente salió de inmediato a decir que el mantenimiento de la vía era perfecto. Ha tenido que ser la UCO la que haya comprobado que la vía estuvo rota 22 horas y no saltó ninguna alarma. Vamos que aquello fue como si me entran a robar en mi casa y no salta la alarma porque la tengo apagada. Pero aquí no ha dimitido nadie ni a estas alturas parece que lo vayan a hacer.
Puente ha tenido la desfachatez de hacer la comparación con el accidente del Alvia en Angrois diciendo que allí hubo más muertos y no dimitió la ministro de Fomento, Ana Pastor. Cierto con un matiz. El accidente de Angrois lo provocó la distracción de un maquinista que se puso a hablar por teléfono. ¿Qué responsabilidad tenía ahí Ana Pastor? En Adamuz la muerte de 46 personas la provocó la falta de mantenimiento de la vía, de la que tiene que ocuparse el ministerio. Es decir, Óscar Puente. Pero aquí no dimite nadie.
Y ayer mismo conocíamos que la juez instructora del accidente del 3 de marzo en la pasarela de El Bocal, en Santander, está investigando a tres funcionarios por seis posibles homicidios. ¿Funcionarios del Gobierno de Cantabria? No. Funcionarios del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Esto se veía venir desde el primer minuto. Cuando se produjo el accidente, de inmediato compareció en Santander el secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán. Dijo que allí había responsabilidades de todos: Ayuntamiento de Santander, Gobierno de Cantabria y Administración del Estado. Es decir, fue a intentar quitarse el muerto de encima. Literalmente.
La responsabilidad del mantenimiento de la pasarela era del Ministerio porque su realización nunca se había dado por terminada y no se había entregado la obra al Ayuntamiento santanderino. Ni la entregó ni la mantuvo. Como dice la juez en su auto «La ausencia total de inspecciones presumiblemente impidió detectar deterioros estructurales, limitándose las únicas actuaciones de mantenimiento realizadas a una intervención tardía y parcial, al centrarse exclusivamente en su estructura de madera» cuando el problema estaba en que se había utilizado en los herrajes de las vigas un hierro que se oxidó por estar al borde del mar.
Todos estos muertos se han producido en los últimos meses durante el mandato de Pedro Sánchez por negligencia en el mantenimiento de nuestras infraestructuras. Y eso a pesar de que según el propio Sánchez ayer en el Congreso de los Diputados nuestras cuentas van mejor que nunca. Pues guarde usted el dinero para mejor ocasión. Los muertos habidos por las negligencias de su Administración ya no lo disfrutarán.