Teodoro León Gross-ABC
- El sanchismo ha invertido estos años, más allá de comprar a Junts, en la fidelidad del PNV para que no les haga como al PP ocho años atrás
Para resistir, Sánchez necesita dos cosas: tiempo y unos socios dispuestos a sostener a este Gobierno corrompido. Y tiene las dos cosas. La Justicia tardará años y años en completar las investigaciones más delicadas en la Audiencia Nacional, en particular a su faro moral… y entretanto cuenta con la complicidad activa o pasiva de todos sus socios, con la certeza de que ninguno romperá la baraja anteponiendo los valores democráticos a los intereses partidistas. Esos socios son, en definitiva, la trama política de las tramas de corrupción… y esa trama política es clave. El sanchismo ha invertido estos años, más allá de comprar a Junts, en la fidelidad del PNV para que no les haga como al PP ocho años atrás. El secreto de su éxito parafrasea aquello de James Carville, jefe de campaña de Clinton en 1992: «¡Es el PNV, estúpidos!». Con los nacionalistas vascos atados en corto, no se le descompone el Frankenstein. Los gudaris del sanchismo no sólo están en Bildu.
Sánchez no pierde la perspectiva. Zapatero se enfrentará al juicio para 2035 tal vez. Sabe que puede completar esta legislatura incluso con el hito de no haber aprobado una sola vez presupuestos ni haber convocado el debate sobre el estado de la nación. Todo le importa una higa. Claro que contempla perder el poder en 2027, aunque también haberlo recuperado para 2031, y si no para 2035, después de un mandato o dos de Feijóo, con la calle incendiada por los sindicatos y el asociacionismo de izquierdas, además de nacionalista, bajo la coartada del precio de la vivienda o de la luz que se han tragado sumisamente estos años. Si es así, ya volverá a tiempo para indultar a Zapatero, a calzón quitado o por la vía indirecta del Tribunal Constitucional, como a los condenados de los ERE, apelando una vez más al victimismo de la cacería de la derecha. Pero no va a rendirse. Basta ver la reacción para comprender que todo lo que suceda de aquí a 2027 será un delirante ‘rally’ para tratar de conservar el poder a cualquier precio.