Isaac Blasco-Vozpópuli
- Félix Bolaños, Óscar López y Santos Cerdán urdieron la estrategia de los días de ‘reflexión’ de Sánchez que activaron la ‘cloaquilla’ de Leire Díez. El ministro de Justicia ha caído en desgracia, el de Transición Digital se sabe inmolado como candidato en Madrid y el exsecretario de Organización acaba de sumar una nueva imputación
El amor puede con todo. Si se trata de Pedro Sánchez, incluso con el Estado de Derecho. La tarde del 24 de abril de 2024, cuando se dirigió por carta a la ciudadanía como un “hombre enamorado”, los pasos siguientes del presidente del Gobierno figuraban ya consignados en su agenda de político ‘resiliente’: cinco días de impostura reflexiva, el plácet para dejar hacer en la fontanería cutre de Ferraz, un plan en ciernes con que tensionar las costuras de los contrapesos democráticos; y, como colofón, la solemne comparecencia en la que, muy de mañana, el 29 de abril anunció a los ciudadanos su decisión de seguir, llevado por el convencimiento de que España lo necesitaba.
En la antesala de aquel amago fingido de dimisión, el presidente del Gobierno montó en cólera ante la mezcla de impotencia y perplejidad suscitada por lo que un juez instrucción de medio pelo, Juan Carlos Peinado, estaba haciendo a Begoña Gómez, su esposa, hoy al borde de sentarse en el banquillo ante un jurado popular por prevalerse de su condición de ‘primera dama’ de La Moncloa en beneficio de sus actividades personales.
“Sacadla de ahí, joder”. El líder socialista bramó con tanto ímpetu que su equipo de colaboradores apenas si se atrevía a entrar en el despacho presidencial, mucho menos a dirigirle la palabra. En aquellas horas oscuras, tres hombres rodeaban al compungido líder: Óscar López, Félix Bolaños y Santos Cerdán. Los tres jugarían un papel en la tarea de encontrar soluciones en función de sus propios diques morales.
El ‘doble juego’ de Bolaños
El plan, cooperativo, llevaría finalmente el sello del entonces secretario de Organización del PSOE, quien acaba de sumar una nueva imputación judicial derivada de la pieza secreta con la que, en este caso el juez Santiago Pedraz, otra vez se han puesto a prueba las tragaderas de todo un país.
Pero lo cierto es que cada uno de ellos puso lo suyo para tratar de “sacar de ahí” a Begoña.
El ministro de Justicia, Félix Bolaños, incurrió en un ‘doble juego’ que no pasó inadvertido a Sánchez. Trató de crear reformas legislativas para amordazar a las acusaciones populares como correlato a la tesis oficial de que el proceso a Begoña Gómez respondía a la acción interesada de entidades de extrema derecha que fundamentan sus acusaciones en “meros recortes de prensa”, como cada martes se encargó de reiterar de forma machacona la hoy ‘desaparecida’ Pilar Alegría desde la atalaya de la portavocía del Gobierno.
Pero Bolaños también esperaba su momento, no fuera que la ‘reflexión’ acabara en espantada. Tanta ingenuidad le distanció del presidente. Su escasa pericia para abordar con argumentos sólidos una salida presentable en Europa para Carles Puigdemont que casi compromete el dictamen del abogado de la UE ante el TJUE hizo el resto. Hoy languidece como un espectro político tras haber perdido el favor del líder.
López y los medios críticos
El caso del ministro Óscar López permite una lectura bastante menos sofisticada: como ministro de Transición Digital, y sabiéndose condenado al sacrificio electoral madrileño, se limitó a hacer lo que se le pedía: pretender coartar a la prensa crítica con el BOE en la mano.
Cerdán, naturalmente, mostró menos escrúpulos que ningún otro. La ‘performance’ que supuso la organización de aquel comité federal del sábado 27 de abril en el que hasta Emiliano García-Page se desgañitó en la vindicación de ‘El Ausente’ ante la turbamulta concentrada a las puertas de Ferraz fue fruto de su cosecha. Aquel episodio pasó factura a otros baluartes del presidente, siempre inestables de acuerdo con la cosmovisión sanchista. Fue el caso de María Jesús Montero, a la que “sus ínfulas” disfrazadas de adhesión incondicional le supusieron un ‘destierro’ electoral a Andalucía que pesará de por vida sobre su trayectoria política por mucho que el ‘escándalo Zapatero’ haya puesto cierta sordina al descalabro electoral que sufrió el 17-M.
La ‘Gestapillo’ de Díez y asimilados
El dirigente socialista navarro dejó a hacer a la ‘Gestapillo’ encabezada por Leire Díez, la ‘fontanera’, tanto como para que, en su auto, Pedraz lo haya señalado como principal responsable de una operación de amplio espectro dirigida a desacreditar las investigaciones que afectaban al PSOE, abonado a emplear personajes de medio pelo como Koldo García, Julio Martínez y la propia Díez. En consecuencia, el resultado no podía ser otro: la Justicia ha penetrado en el corazón de Ferraz y Begoña sigue ahí: tetraimputada, a un paso del banquillo.