Teodoro León Gros-ABC
- Aquellos periodistas que firmaron el manifiesto no formaban parte de las cloacas. Pero estaban haciendo lo mismo que la fontanera
Con el tiempo se seguirá recordando que al destaparse el sumidero de corrupción del sanchismo, y aflorar el caso Begoña, decenas y decenas de periodistas, entre lo más afamado del país, firmaron un manifiesto «contra el golpismo judicial y mediático». Los medios destacaban esos días los nombres de Silvia Intxaurrondo e Iñaki Gabilondo, en una lista que incluía muchos notables… Y su manifiesto calificaba las informaciones comprometedoras sobre la mujer del presidente como «nuevo intento de subvertir la voluntad popular expresada en las urnas mediante medios ilícitos» (sic). Esos periodistas arriba firmantes no denunciaban inconsistencias o negligencias en las informaciones, pero sí tachaban a sus colegas de golpistas por publicar aquellas noticias que después merecerían el aval de la Audiencia de Madrid para una investigación judicial con todas las garantías del sistema. 12.700 firmas.
Ahora se sabe que ‘las cloacas del PSOE’ se activaron precisamente aquellos mismos días de abril de 2024. Esta es la secuencia: miércoles 24, Sánchez comparte su carta y se toma cinco días ante las noticias sobre su mujer; jueves 25, Cerdán convoca a Leire; viernes 26, reunión en Ferraz para organizar esas cloacas, y la financiación de la fontanera a cargo con facturas falsas, para obstaculizar la labor de jueces, fiscales y policías. Y es ese mismo viernes 26 cuando se difunde el manifiesto, viralizado el fin de semana a unas horas de la decisión de Sánchez. Vaya por delante que, con seguridad, aquellos periodistas que firmaron el manifiesto no formaban parte de las cloacas. Pero si bien se mira, no es mucho mejor. Estaban haciendo lo mismo que la ‘fontanera’, en su caso desacreditar las informaciones periodísticas y las investigaciones judiciales, por pura fe en Sánchez y su mujer.
Aquellos periodistas del manifiesto, en paralelo a las cloacas de Ferraz, animaban a sus muchos seguidores a creer que existía no ya una cacería sino un movimiento golpista de periodistas y de jueces contra el Gobierno legítimo. Tal cual. Como ahora hace Óscar Puente –que bautizó entonces a Sánchez como «el puto amo»– con el mismo mensaje. Es más, los periodistas ‘cloacafirmante’s animaban a la gente a salir a la calle contra los jueces y contra sus compañeros de profesión a los que (nos) calificaban, tomando la expresión de la carta de Sánchez, de fango. Es impresionante que ellos ya tuviesen claro que las informaciones carecían de todo fundamento, como si bastara la palabra de Sánchez, y despreciasen a sus colegas de aquella manera. Desde aquella masa crítica, como apunta el auto del juez Pedraz, también divulgaron la denominación de ‘UCO patriótica’ para desacreditar a los agentes de la Guardia Civil. Se trataba de persuadir a esos ciudadanos afines de que estaban en el lado correcto del muro y de la historia. Como ellos, por supuesto.