- Mientras hacemos el avestruz, el jefe del partido de ETA explica claramente que mantienen al PSOE por ser la «ventana de oportunidad» para la independencia
ETA merece todos los adjetivos de repulsa que se nos ocurran. Pero además supone un duro y muy tenaz enemigo, pues posee una estrategia a medio y largo plazo y un plan nítido para llevarla a cabo (Mayor Oreja se ha cansado de repetirlo, sin que sus acertadas advertencias hayan recibido el debido eco). Estamos ante una banda terrorista que logró mantener una ola de violencia durante más de 40 años, y que ahora mismo, con su falsaria careta política, tiene serias posibilidades de ganar las próximas elecciones vascas. Supone todo ello un asunto trascendental, pues tiene que ver con el único desafío que realmente puede acabar con España, el del separatismo.
«La paradoja es que es imposible que haya un Gobierno de progreso en España si no lo sostenemos la gente que queremos irnos de España. Y si eso es así, la Agenda Plurinacional tiene que estar encima de la mesa». Son las cristalinas palabras de Arnaldo Otegui, de 67 años, un terrorista convicto reconvertido en político. No puede ser más claro. Está describiendo sin pomada alguna la dolorosa herida que se está abriendo: el precio que debe pagar el PSOE si quiere seguir en el poder es levantar las restricciones que hoy impiden la independencia de las regiones. Es decir, el acuerdo entre Sánchez y los que lo sostienen pasa por permitir procesos separatistas, lo que se disfraza con el eufemismo de «dar paso a una España plurinacional».
Me resulta enternecedor cuando escucho a algunos insignes tertulianos, y hasta a eminencias del propio PP, fabulando con que PNV, Junts, ERC y Bildu, la tropa antiespañola que sostiene a Sánchez, podrían avenirse a facilitar una moción de confianza para ir a elecciones. Por favor, ¡a ver si vamos saliendo del parvulario político! A esos partidos los une el hecho de que les resbala el interés general de España. Su única implicación en la política nacional se mide por dos principios: 1.- Cómo puedo chupar al máximo de España a costa de otras regiones. 2.- Lo más importante: cómo puedo avanzar hacia la independencia.
El que siga chupándose el dedo puede escuchar de nuevo lo que acaba de decir Otegui: «Lo que nos ha unido hasta ahora era que no viniese la derecha. Pero el bloque [los que sostienen a Sánchez] necesita un programa de mínimos, que empieza por la reforma plurinacional».
«Hay que concluir la legislatura con una solución al problema plurinacional». Y para ello hay que aguantar como sea al pato cojo de la Moncloa, por mucho que lo embadurne la corrupción, porque según Otegui las investigaciones y juicios sobre los casos del sanchismo son «una operación de Estado» para que «el PSOE deje de ser el de ahora y vuelva a ser el del régimen de la Transición».
Otegui advierte que si cae Sánchez existe «un riesgo total de brote reaccionario». Es decir, sin Sánchez, el plan para fundar las repúblicas vasca y catalana se va al garete. Y aquí llega su clarísima conclusión: hay que aguantar a Sánchez en el poder «porque es una ventana de oportunidad para el independentismo».
El terrorista reconvertido en político está exponiendo con total claridad que existe un plan del PSOE y el separatismo, que han llegado al siguiente acuerdo: yo te mantengo en el poder, aunque no ganas en las urnas los votos para ello, y tú a cambio vas desguazando España.
Esto es lo que está ocurriendo ante nuestra mirada. Es el principal problema de España, del que se debería hablar todos los días y contra el que estamos obligados a presentar una gran batalla; salvo que nos parezca bien quedarnos sin país a la vuelta de quince o veinte años.
PP y Vox están muy por delante en las encuestas, con una holgada mayoría absoluta. Pero no pueden descuidarse y deben imponerse dos tareas prioritarias: 1.- Evitar posibles trampas del actual gobernante en las próximas elecciones generales (ojo a la escandalosa coladera con el voto exterior que está en curso). 2.- Una vez en el poder, comprometerse a romper toda relación o acuerdo con partidos que tienen como meta destruir España y que son manifiestamente contrarios a su orden constitucional. Acabar con la dinámica perversa de que la gobernabilidad de España dependa de partidos que la odian y quieren destruirla.
Pregunta fácil: ¿Y cuál es el partido que ha traicionado a España? Pues el que más tiempo nos ha gobernado. La salida de Sánchez de la Moncloa es una emergencia nacional, y no por la corrupción, sino por su pacto con el separatismo.