- Permanecer más tiempo en la Moncloa no solo le puede acarrear más disgustos, sino que puede llevar al PSOE a su peor marca electoral, que no es otra que los 84 escaños que él consiguió. Cada mes que demore en convocar elecciones, los socialistas perderán dos escaños
Comienza a ser urgente que Pedro Sánchez abandone la Moncloa. No solo por la insoportable situación de catarata de corrupciones, sino por su escasísimo compromiso con España, su interés general y el bien común. Cercado como está por los escándalos de todo tipo, y en su afán de perpetuarse, acaba de amagar con la España plurinacional. Se trata de un nuevo capítulo en el desmoronamiento del proyecto democrático que los españoles nos dimos con la Constitución del 78 y que ahora una minoría pretende invalidar.
La España plurinacional no deja de ser una nueva engañifa de Sánchez para que los minoritarios e insolidarios independentistas le sigan apoyando. Él cuenta con que puede aguantar un año más y que en un año puede ocurrir de todo. Y tiene razón, incluso pueden darse situaciones indeseables para él. A pesar de su narcisismo, no creo que el balance que en la intimidad pueda hacer de esta legislatura le salga muy favorable. De haber aceptado la derrota de aquel caluroso julio de 2023, es muy posible que se hubieran evitado muchos disgustos. Me da la impresión de que le quedan todavía unas cuantas angustias más.
La estrategia de Sánchez ahora es huir de la realidad inventándose escenarios de ficción. No contesta a lo que se le plantea y suele responder con una descalificación y describiendo una España que solo está en su imaginario. Junto a ello, amaga con esa «ventana de oportunidad» de la que habló Otegui, un terrorista que no está pensando precisamente en el bien de los españoles.
Permanecer más tiempo en la Moncloa no solo le puede acarrear más disgustos, sino que puede llevar al PSOE a su peor marca electoral, que no es otra que los 84 escaños que él consiguió. Cada mes que demore en convocar elecciones, los socialistas perderán dos escaños. Ahora bien, la debacle puede ser mayor si explica con claridad al conjunto de la ciudadanía española en qué consiste la plurinacionalidad. Es un debate que puede tener alguna acogida en el País Vasco y Cataluña, pero en el resto de España se convertirá en su tumba electoral. Por eso hay que estar muy atentos cada vez que Sánchez, siguiendo la hoja de ruta del terrorista Otegui, señale la salida de la nueva trampa territorial, que él califica de conflicto. Denunciarlo será la oportunidad de mostrar una vez más lo desnudo de moral, honestidad y sentido de la historia y del Estado en que se encuentra el menguante Sánchez.