Ignacia De Pano-Vozpópuli
- “Colaborar sirve”, ha dicho Aldama en clara referencia al testaferro de Zapatero
El filósofo de Güemez es una figura legendaria de la cultura popular mexicana a la que se le atribuyen dichos o refranes que tienen su verdadero origen en el talento anónimo del pueblo. Una de sus sentencias más famosas, que se viralizó en los tiempos de la pandemia, dice así, “Se está muriendo mucha gente que no se había muerto antes”. Al margen del placer intelectual que produce en el receptor de esta frase su polisemia especialmente ingeniosa, este antiguo dicho nos vuelve a la memoria tras conocer la sentencia del Tribunal Supremo que condena a José Luis Ábalos y Koldo García Izaguirre a veinticuatro y diecinueve años y medio de cárcel respectivamente. Y es que, efectivamente, estamos presenciando acontecimientos que nunca habíamos visto antes. Como que el diputado socialista encargado de presentar la moción de censura por corrupción contra el gobierno de Mariano Rajoy acabe condenado unos años después a una pena de prisión que iguala su expectativa natural de vida por los delitos de organización criminal, cohecho, trafico de influencias y malversación de caudales públicos.
Tampoco habíamos visto nunca antes que un portero de club de alterne como Koldo García Izaguirre llegara a lo más alto del poder tras su paso como chófer del cuarteto del Peugeot, cuarteto del que solo queda por imputar Pedro Sánchez, que si bien está cercado por casos de corrupción hasta en su familia más directa se ha librado, de momento, de vivir el trago judicial en primera persona.
Golfos al volante
A los ciudadanos españoles nos ha salido mal el experimento de poner a golfos al volante de la nación. Llegaron al poder dispuestos a parasitarlo con voracidad patológica en beneficio propio y no se han detenido ante nada. El paso de los testigos ante el Alto Tribunal nos ha dejado la imagen obscena y cruda de una corrupción de baja estofa y una amoralidad sin límites. Si nos hemos reído con las golferías de estos dos personajes ha sido en defensa propia, porque solo el humor nos ha salvado del asco y las ganas de pegar un puñetazo en la mesa común.
Pero lo más importante de la sentencia no ha sido la condena de estos dos delincuentes, aunque nos puedan sorprender gratamente la dureza de sus condenas, sino el que se haya premiado la colaboración con la justicia de Víctor de Aldama dejándolo fuera de la cárcel. Hay que reconocerle al empresario su clarividencia al escoger como abogado a Jose Antonio Choclán. Ha tenido la mejor representación y lo más importante, ha sabido hacerle caso.
En sus primeras declaraciones tras la sentencia, Aldama ha lanzado un aviso a navegantes: “Colaborar sirve”, ha dicho en clara referencia al testaferro de Zapatero. No parece que le haga falta a Julito el consejo. El giro de 180 grados en su estrategia de defensa al haber escogido como abogada a María Dolores Márquez de Prado demuestra sin lugar a dudas que no está dispuesto a comerse el marrón que les corresponde a otros y que solo le preocupa a estas alturas su defensa como asunto estrictamente personal, lanzando por la ventana antiguas lealtades más o menos delincuenciales.
El silencio del ‘lacayo’
La sentencia ha dejado muy claro que la justicia va a premiar al que colabore en el conocimiento y prueba de los delitos que se juzgan. Y si alguien ha salido muy perjudicado por ella, aparte de los condenados y los miembros de la opinión sincronizada que acaban de ver pulverizado el enésimo relato unánime sobre la inocencia de la corrupta banda sanchista, ese es José Luis Rodríguez Zapatero, que no va a poder contar para salir indemne de su viacrucis judicial con el silencio servil de su “lacayo”. partir de ahora se pone en marcha el reloj. El primero que hable será el que se lleve el premio. Tampoco esto lo habíamos visto nunca antes.