Carlos Martínez Gorriarán-Vozpópuli

  • El objetivo es erradicar todo talento independiente y liberal de la Euskal Herria por la que mató ETA

El nacionalismo es, a día de hoy, pérdida de futuro, y cuanto más radical peor futuro ofrece. Aferrados al monopolio del poder, abertzales y euskaltzales atacan y anulan cuanto pueda representar una amenaza futura para su voluntad de estricto monopolio. Así, en el País Vasco (y pronto en Navarra) la alianza de PNV y Bildu, con el imprescindible apoyo delictivo socialista de los Cerdanes, Leires y Koldos (el Hirurok de la trama criminal: nosotros tres), se apresura a agravar aún más la barrera de acceso del euskera, el pasaporte obligatorio para entrar en su comunidad y campo de minas para cualquiera que desafíe su poder. Asistimos a una política de segregación con pretexto cultural sin precedentes comparables, cuyo objetivo es instaurar un apartheid vasco al estilo afrikáner. Acabará mal.

El cribado ideológico de la PAU

Acabamos de verlo en el escándalo del suspenso ideológico a ciertos alumnos en la asignatura de euskera de la PAU, y simultáneamente en la Ley aprobada por PNV y Bildu para blindar las delirantes exigencias de euskera en las ofertas de empleo público, cuyo objetivo es que incluso para vaciar papeleras sea imprescindible el más alto nivel de esa lengua. Se trata de excluir de la universidad vasca a ciertos perfiles no deseados, y de reservar la totalidad del empleo público a los suyos, incluso si es imposible encontrar candidatos válidos para multitud de empleos con el perfil de euskera exigido, de médicos especialistas a profesores universitarios o inspectores de sanidad.

El cero masivo en euskera de la PAU vasca ha consistido en poner esa nota a los alumnos de un centro de Bilbao privado con línea A (en extinción), donde el euskera es una asignatura y la mayoría de las demás se cursan en español u otra lengua. Un centro elitista donde, por cierto, la mayoría de los alumnos también conseguían buenas calificaciones en euskera. Al parecer, porque esta es una historia tenebrosa de opacidad y mentiras oficiales, los ceros fueron impuestos por una única correctora, vinculada a la facultad de Económicas (donde Marx reina y Hayek no existe), de la que poco más se sabe de momento. Como era de prever, ha contado con el apoyo de la antigua Universidad del País Vasco, actualmente EHU, prácticamente controlada por Bildu y los sindicatos abertzales, incluyendo grupos juveniles violentos minoritarios que se dedican a acosar con protección oficial al profesorado y alumnos no sometidos.

Si los ceros a ciertos grupos han sido iniciativa personal de alguien, ¿qué sentido tiene el inmediato apoyo oficial, o el secretismo con la revisión de los exámenes? El sistema facilita mantener suspenso o nota mínima incluso si revisiones posteriores suben la primera nota, que en última instancia depende del consenso de correctores anónimos. Siempre he pensado que la PAU es casi inútil, pero mira tú por dónde, Bildu sí le ha encontrado utilidad.

Hace mucho que es imposible acceder a una plaza universitaria de PDI sin el euskera exigido, que además suma puntos desmesurados en los concursos de méritos, más que el doctorado y publicaciones internacionales de impacto. Los etarras y sus cómplices aprovecharon muy bien el doble vacío creado por las amenazas terroristas, y por la negligencia de las instituciones públicas que se supone debían impedir el secuestro descarado de una mediana universidad pública, regalada al conglomerado Bildu con la excusa de “proteger el euskera”; por lo demás, en investigación es marginal fuera de filología, pedagogía y etnografía vasca: vean las tesis científicas leídas en euskera y decidan ustedes mismos.

Cancelar grados en español

En fin, tras haber purgado al profesorado disidente -la jubilación se encargará de los últimos mohicanos- y cerrado el acceso a la competencia con normativas segregadoras (al euskera hay que añadir toda la basura woke de género y filtro ideológico), ahora le toca el turno al alumnado. Van a cancelar los grados en español y cerrar la EHU a los bachilleres de perfil A (a medio plazo, será un beneficio para ellos). Aunque la legión de almas cándidas proteste que esto no es posible porque priva de talento al País Vasco, el objetivo es erradicar todo talento independiente y liberal de la Euskal Herria por la que mató ETA.

El nacionalismo ha vendido muy bien el mito de que sólo intentan preservar una pequeña lengua inmemorial amenazada, la que reclaman como única propia en un fraude intelectual masivo. La mayoría ha querido creerlo por su propia tranquilidad. Y es análoga a la propaganda sobre la secular lucha del PSOE por la igualdad y la honradez política. No en vano nacionalistas y socialistas son socios desde 1936, con la añadidura de ETA desde 2004 gracias a Zapatero. Y saben que sus destinos van unidos. Tomen nota de esto.

En la sesión de control de Gobierno del miércoles 24 de junio, la única portavoz que apoyó sin reservas a Pedro Sánchez, e incluso le exigió “pasar a la ofensiva”, fue Mertxe Aizpurua, condenada por terrorismo en 1984. Los de Bildu saben muy bien que si Sánchez cae demasiado pronto, sus planes para hacerse con la totalidad del poder vasco y navarro pueden deshacerse cual nube en el calor del verano. Se necesitan mutuamente para conseguir avances que creen irreversibles. Pero nada lo es en esta vida.

Monocultivo obsesivo

La realidad es que el euskera solo está amenazado como la inmensa mayoría de lenguas del mundo: por la disminución de su comunidad de usuarios habituales, y de la calidad y variedad de usos que le den. Pero a esa vulnerabilidad universal de la que solo se libran media docena de lenguas potentes (una de ellas, ¡ay!, el español) se suma el daño efecto de la intransigencia fanática abertzale. Tras más de cuarenta años de monocultivo obsesivo de la “cultura vasca”, el resultado no puede ser más patético en proporción al coste económico y al daño infligido a la libertad cultural.

Han convertido la educación en un prodigio de sectarismo, y cada vez más jóvenes detestan el euskera como la imposición inútil de un poder opresivo. Añadamos el cambio consecuencia de la inmigración y de la caída de la fertilidad nativa pues, aunque sus chicas sean más sumisas, reniegan de la familia y la maternidad gracias a la ideología de género indispensable en el paquete abertzale. Y la consecuencia es que quizás el euskera desaparezca como lengua viva gracias al triunfal fanatismo nacionalista. No sería la primera vez que pasa algo semejante en la historia de la humanidad.