Juan Carlos Viloria-El Correo

  • El PNV de Aitor ha optado por una estrategia oportunista para exprimir los minutos basura de la legislatura

Los cinco diputados del PNV en el Congreso son los palos del sombrajo que sostienen al sanchismo en el último largo de una legislatura agotada, como reconoce su anodina portavoz, Maribel Vaquero, mensajera del máximo ‘burukide’ (dirigente) Aitor Esteban, acreditado diseñador de la trayectoria del partido que le ha llevado a apostar todo su capital político por la trainera de Sánchez, sin red de seguridad. Ahora la legislatura está exhausta porque el presidente no tiene los apoyos de la investidura, ni presupuestos, ni credibilidad política, aunque en la sede central del PNV todavía calculan que pueden recoger algunas nueces antes del epílogo. Pero, además del déficit democrático que supone un gobierno ninguneando al Parlamento, como se evidenció con las risas y chanzas con las que el presidente y su grupo desdeñaron la moción mayoritaria que le emplaza a dimitir, Moncloa y Ferraz están cercados judicialmente en una serie de casos de deshonestidad y descomposición política y moral que hacen inviable una continuidad decorosa de la actual coalición en el poder. Intentando rentabilizar esta situación de tiempos oscuros, como dijo Felipe VI, el PNV de Aitor ha optado por una estrategia oportunista dando una vuelta de tuerca a su trayectoria aprovechategui pero no carente de serios riesgos para su horizonte electoral. Los diputados del PNV votaron en contra de la moción que emplazaba a Sánchez a dimitir o convocar elecciones que respaldaron PP, VOX, Junts y Coalición Canaria.

Los de Esteban se alinearon, una vez más, con la izquierda extremista para evitar dejar caer a un presidente al que esperan exprimir en los minutos basura cuatro tristes competencias más, a cambio de echar otro salvavidas al náufrago y rebajar el listón de sus exigencias morales a límites que un lehendakari como Iñigo Urkullu no habría avalado. Para intentar estar al santo y a la limosna los máximos dirigentes del PNV no se arriesgan a la mínima crítica del poder monclovita y, en lugar de sumarse a la moción exigiendo elecciones o moción de confianza, le sugieren al enrocado Sánchez que se haga el harakiri. ¡A Pedro Sánchez¡ La jugada de pizarra es insuperable. Si sigue Sánchez, las nueces recogidas para sacar pecho en la próxima campaña serían el control de los puertos de Bilbao y Pasajes, el Fondo de Garantía Salarial (Fogasa) y la gestión del régimen económico de la Seguridad Social, un paquete valorado en más de 12.000 millones de euros porque llevaría aparejadas las pensiones. Pero si cae, que no se diga que el PNV lo sostuvo en el poder a pesar de los flagrantes casos de Ábalos, Koldo y Zapatero, porque ya le sugirió que convocara elecciones si no aprobaba los presupuestos. El problema es que si se va Sánchez sin ceder más transferencias, el harakiri igual se lo hacen en el PNV por la transigencia con la corrupción a tanto el kilo de transferencias.