Tonia Etxarri-El Correo

El presidente Juan Jesús Vivas ha tenido que elevar el tono al comprobar la pasividad del Gobierno de Pedro Sánchez con la situación tan infernal que está padeciendo Ceuta. Han pasado dos semanas y media y los ministros siguen actuando como si la ciudad autónoma se encontrara en el primer día después de la avalancha. Sin garantías de salubridad, sin la seguridad necesaria para que las niñas puedan pasear por sus calles, todavía con miles inmigrantes deambulando sin oficio ni beneficio y con los comercios atemorizados. Sánchez se reunió ayer, vía telemática, con el consejillo de ministros (¿cómo se le puede llamar a un convocatoria de medio Ejecutivo para no tener que denominarlo ‘gabinete de crisis’ ?) que decidió dotar de 1.500 plazas nuevas para acoger a los 10.000 inmigrantes que siguen en Ceuta. En una palabra, que se quedan. Parches para compensar la abulia y la falta de ambición con que el Gobierno está atendiendo la crisis de Ceuta.

Vivas, que ha demostrado tener santa paciencia al ir recibiendo el goteo de ministros desfilando por Ceuta, sigue pidiendo auxilio. Y el Mando Único. Y ayer dejó de contenerse para acusar al Gobierno de estar falseando los datos ¿Dónde está el Estado ante una situación de emergencia como la de Ceuta? La impaciencia inicial de los vecinos de la ciudad autónoma se ha convertido en una indignación clamorosa. La inacción del Gobierno de La Moncloa es absoluta. Esa es la denuncia de un territorio en el que ni los socialistas honrados como el vicepresidente del Parlamento, Melchor León, se atreven ya a justificar al Gobierno.

Quien no fue convocada a la reunión telemática fue Mónica García, autodefinida como «médica y madre», que estuvo en Ceuta un día antes. Llegó, se tapó los oídos e insultó a la inteligencia y a la dignidad de sus colegas. Los médicos de la ciudad asaltada vienen avisando de la emergencia desde el primer día. Teniendo en cuenta que en Marruecos la tuberculosis es un problema de salud pública, que tiene un incidencia notable de hepatitis A y que no disfrutan de un sistema sanitario de vacunación infantil como el español, parece lógico que los médicos, exhaustos y sobrepasados porque no tienen refuerzos, hayan encendido la alarma.

¿Puede haber riesgo epidemiológico? Según el presidente de los médicos de Ceuta, sí. Según la ministra, que no pisó el hospital, no.

¿De las quince violaciones a mujeres (algunas niñas ) se dice algo o mejor las pancartas las dejamos para el 8 de marzo o cuando se dé una ‘manada’ que no comprometa al reino alauita?

Sostiene el presidente Vivas que para recobrar la normalidad en Ceuta tienen que regresar a Marruecos todos los que se colaron en la ciudad perturbando la convivencia. Con la misma firmeza de la que hacía gala el sheriff Will Kane, en la película ‘Solo ante el peligro’, él afirma que la devolución de adultos se puede hacer en un plazo de 30 días. Pero cuando falta voluntad, los medios brillan por su ausencia. La situación es de extrema gravedad porque la integridad territorial de España, en Ceuta, está en juego. El modelo de civilización europea, también.

Marruecos tiene un plan. El Gobierno de España, aparte de culpar a los demás de sus déficit y de no alterar a Mohamed VI, no lo tiene. Y Vivas sigue solo ante el peligro