Maite Leanizbarrutia, Antonio Duplá y Lourdes Oñederra

  • Es indignante la imposición de pancartas en los recintos festivos con mensajes que no respetan los derechos humanos y la convivencia

Los ciudadanos y ciudadanas de Vitoria-Gasteiz guardan en su memoria y siguen clamando justicia por los trágicos acontecimientos del 3 de marzo de 1976, y eso los ennoblece. Este año se cumplen 50 años de aquella masacre que tuvo lugar a los pocos meses del fallecimiento del dictador Franco. La asamblea obrera reunida en la iglesia de San Francisco de Asís en Zaramaga fue brutalmente desalojada por la policía, con la consecuencia trágica de cinco muertos (Francisco Aznar Clemente, Pedro Mari Martínez Ocio, Romualdo Barroso Chaparro, José Castillo García y Bienvenido Pereda Moral) y un centenar de heridos.

Ese 50 aniversario se ha evocado también en las fiestas de la Blanca, e Iñaki Kerejazu ‘Celedón’ lo ha tenido en cuenta en sus intervenciones y ha rendido homenaje a aquellas víctimas. Y tras las fiestas ha saltado la polémica ya que la alcaldesa Maider Etxebarria pidió a ‘Celedón’ que no politizara sus discursos. Posteriormente ha declarado que había querido referirse a las pancartas que se exhibieron en las fiestas de la Blanca o a polémicas relacionadas con las banderas, pero las declaraciones fueron una torpeza que ha provocado el consiguiente alboroto criticando su insensibilidad. De cualquier modo, la alcaldesa ya ha pedido perdón y eso le honra.

En realidad, también a nosotros nos resulta indignante la imposición de pancartas que sufrimos año tras año en los recintos festivos con mensajes poco respetuosos con los derechos humanos y la convivencia. El espacio público es un bien común y por ello en él se deben fomentar valores conciliadores. Inundar las calles de nuestros pueblos y ciudades con pancartas que enaltecen la trayectoria de miembros de ETA o piden la amnistía para sus presos es tanto como pedir impunidad ante crímenes gravísimos, y supone copar el paisaje con mensajes que no ayudan a la paz ni a una memoria digna. Todos deberíamos contribuir (en especial quienes durante años han legitimado la violencia de ETA) a que los espacios públicos sean lugares que fomenten la convivencia, la deslegitimación de la violencia y los derechos humanos. Nos jugamos el futuro en ello.

No parece aceptable que un personaje público como ‘Celedón salga a favor de unas víctimas y se olvide de otras

Además del tropiezo de la alcaldesa, consideramos que algunas de las intervenciones de ‘Celedón’ tampoco han sido acertadas. No nos parece aceptable que un personaje público y de todos los y las gasteiztarras reivindique la memoria y salga a favor de unas víctimas de determinado tipo de violencia y se olvide de otras a la vez que se manifiesta por sus victimarios. Eso va radicalmente en contra de los valores que debería asumir cualquier sociedad democrática. Hay que recordar que ETA comenzó a matar en la misma época en la que se produjeron los hechos del 3 de marzo, y desde 1978 al año 2000 cometió 28 asesinatos en Vitoria-Gasteiz. Creemos necesario recordar a las víctimas de la iglesia de Zaramaga y también a José García Gastiain, José Antonio Ferreiro González, Saturnino Sota Argaiz, Joaquín Ramos Gómez, José Vicente del Val del Río y Miguel Ángel Raya Aguilar, asesinados por ETA en 1978; Juan Cruz Montoya Ortueta, Sergio Borrajo Palacín y Antonio Recio Claver (asesinados en 1979); José Antonio Ustarán Ramírez, Jesús Ignacio Velasco Zuazola, Eugenio Lázaro Valle y Luis Hergueta Guinea (asesinados en 1980); Francisco González Ruiz (asesinado en 1982); José Antonio Julián Bayano y Ramiro Salazar Suero (asesinados en 1983); Pedro Ortiz de Urbina Garayalde (asesinado en 1984); Félix Gallego Salmón, Juan Carlos Díaz Arcocha y Agustín Ruiz Fernández de Retana (asesinados en 1985); Antonio Ligero Hec y Rafael Mucientes Sanz (asesinados en 1987); Antonio Gómez Osuna y Francisco Espina Vargas (asesinados en 1988); Alfonso Parada Ulloa (asesinado en 1998); y Máximo Casado Carrera, Fernando Buesa Blanco y Jorge Díez Elorza (asesinados en el año 2000). Agradeceríamos a ‘Celedón’ que tuviera en cuenta a todos ellos, ya que eso modularía sus intervenciones públicas.

Para acabar, queremos poner en evidencia la hipocresía de tantas personas que critican duramente el error de la alcaldesa y son incapaces de condenar un solo asesinato de ETA. No es impensable que alguna de las víctimas del 3 de marzo votara actualmente al partido de Etxebarria. Tal vez alguno de ellos hubiera acabado siendo concejal de ese partido, y ya sabemos cómo trató ETA a esos concejales y a miles de personas más en su campaña de socialización del sufrimiento. Porque no hay que olvidar que ETA asesinó incluso a personas que se opusieron abiertamente a la dictadura de Franco. Seguimos a la espera de que esos que nunca critican a la banda terrorista manifiesten que sus asesinatos y todas sus acciones estuvieron mal, y que su única aportación a esta sociedad fue destrozar miles de vidas y asolar la convivencia ciudadana.